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Un año sin el Gral. Seregni
y San Ignacio de Loyola
por Carlos Zapiola
El 31 de Julio, el mismo
que los jesuitas celebran como el de su Santo, Ignacio de Loyola, cuyo
lema fue y será UT SERVIAM –para servir-, se conmemoró un año de la
partida del General Seregni.
A él seguramente no le hubiera gustado que yo terminase mi frase con la
tan manida “partida definitiva”, pues bien que se alegró de recibir en
vida el homenaje de su pueblo el 19 de marzo del 2004, en vida, como
agradeció desde el Paraninfo de la Universidad.
En verdad tiene razón. El ejemplo de un militar patriota, que sufrió lo
que es el mayor escarnio que se le puede hacer a un General: quitarle el
grado y los galones, los que vuelta la democracia, recuperó como
correspondía.
Pocas horas antes de su muerte física, su retrato volvió a una pared de
un cuartel del cual nunca debió ser bajada. Y tres meses después, su
fuerza política –pacífica y pacificadora como dijo el 29 de abril de
1972 en el Gaucho- alcanzaba el gobierno nacional por primera vez.
Para servir fue su vida. Por eso eligió para morirse el día de San
Ignacio, militar como él, que luego eligió otro camino, el de formar la
Compañía de Jesús, que así debió llamarse por su ordenamiento cuasi
militar de cuadros, pero también porque la figura que acompaña es nada
menos que la de Dios hecho Hombre, al menos según ella.
La que es capaz de vivir como sus teólogos son censurados una y otra vez
por Papas y obispos. Aceptar que si sus miembros piensan que la cosa es
blanca y el Papa dice que es negra, debe aceptarse pero a la larga...
El 31 de Julio pues entró en la historia. Para algunos solamente en
Uruguay. Para muchos en el mundo, sin saber que hay un país donde el
ejemplo de cómo se conduce una fuerza política, como se renuncia a
liderarla cuando su palabra empeñada no es posible mantenerla y a la vez
ser el Presidente de la coalición.
En momentos que muchos que saben cosas, atroces, espantosas, horrorosas,
que mandaron a hacer, que hicieron o que toleraron o encubrieron, en
esos momentos arribamos a este primer año que incluyó el lanzamiento
casi a la misma hora por parte del Correo Uruguayo de sellos
conmemorativos, por un lado del inmenso General, por otro el del militar
devenido a fundador de Orden Religiosa a través de los 125 años de la
fundación del Colegio que en Montevideo continúa su obra.
Y no es casual que en ambos actos estuviera entre otros, el
Vicepresidente de la República Rodolfo Nin Novoa, como miembro del
gobierno y como ex alumno del Sagrado Corazón.
Los caminos, por los designios insondables de Dios se entrecruzan, para
servir a los que menos tienen. LA
ONDA®
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