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¿Coherencia en la política
“La
ignorancia es deliciosa....” se
dice en la película “Matriz”, refiriéndose
El gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, que a juicio del algunos politólogos de diversas ideologías “viene perdiendo la brújula”, en lo relacionado directamente a política exterior, deja muchas dudas, en cuanto a que recientes decisiones tomadas sobre distintos tópicos, para nada coinciden con las pregonadas premisas reiteradas, enfáticamente, en la campaña pre-electoral. El gobierno y, fundamentalmente la Cancillería uruguaya, viene demostrando que no tiene una estrategia definida; que Uruguay carece de una política de Estado en el tema; y que a pesar de sus asesores “técnicos”, no conoce ni superficialmente los sucesos que vienen ocurrieron en el Cono Sur Recientemente el economista Arturo Porzecanski, en diálogo con la prensa expresó que “Uruguay vive en un riesgo constante”, dado su altísimo nivel de endeudamiento, al decidir la reinstauración de los consejos de salarios y desafectar a la Policía de intervenir en ocupaciones de empresas por los trabajadores de las mismas. Pero, respecto al tema de este artículo, Porzecanski consideró que el gobierno no tiene posiciones uniformes sobre algunos tema. Esta aseveración -compartida o discutida- lleva a que en algunos casos, el pueblo uruguayo y los gobiernos amigos no alcanzan a definir -en el caso de la política exterior- quien decide el rumbo de la estrategia política a seguir: si es la Cancillería o lo es el Ministerio de Finanzas, o ideológicamente -no pragmáticamente - la Presidencia de la República.
El voto
uruguayo a la presidencia del BID Uruguay y Paraguay, al votar a favor de la candidatura del Embajador colombiano Luis Alberto Moreno -decididamente apoyado por el ex Presidente Pastrana (nombrado hace unos tres Embajador de Colombia en Washington), candidatura también elogiada y aceptado por el “lobby” de Washington- debilitaron la posibilidad que ocupara el cargo el candidato de Brasil Joao Sayad, que al igual que el anterior goza de fundamentada experiencia en el BID donde ocupó -con gran independencia- el cargo de Vicepresidente del organismo. ¿Qué significado geopolítico tiene este nombramiento? Sayad representaba a un país socio con Uruguay en el MERCOSUR. El embajador Moreno -impulsor destacado del Plan Colombia- ex embajador de su país en Estados Unidos, mantiene una estrecha relación, no solo con el “staff” de Washington, sino también del propio Congreso y es un importante impulsador del proyecto ALCA. Por otra parte, Iberoamérica dividió sus votos según la conveniencia sugerida por Washington. Al Embajador Moreno le otorgaron su voto los países de la Comunidad Andina, todo el NAFTA México y Canadá) como también los países centroamericanos (el presidente Bush firmó el pasado jueves el acuerdo de Libre Comercio con los países centroamericanos y el Caribe, aunque falta la ratificación del Senado de República Dominicana, Nicaragua y Costa Rica (CAFTA) y con la excepción de Haití y Surinam. Del MERCOSUR “pinchado” (término del Canciller brasileño Celso Amorim), sólo Paraguay y Uruguay manifestaron su apoyo, apartándose del bloque del Cono Sur. El fondo del problema es que los criterios políticos iberoamericanos se manifestaron distintos. El gobierno de Brasil sostiene la importancia de la integración del Cono Sur, en tanto las administraciones Pastrana y ahora Uribe, donde Colombia es el epicentro de la Comunidad Andina, son fervorosas partidarias del ALCA “colonialista”, del Plan Puebla-México y apoyan con simpatía el proyectado Plan Triple Frontera. En Uruguay, el Canciller Reinaldo Gargano aconsejó el voto de Uruguay a favor del candidato brasileño. El Ministro Danilo Astori, en la Asamblea de Gobernadores decidió votar -con el visto bueno del Presidente de la República- al Embajador Moreno. Para el
analista económico Javier Fernández Riva,
“el hecho de que el La suerte está echada. La actual coalición de gobierno de Uruguay que marcó tan enfáticamente discrepancias con Estados Unidos en varias oportunidades, con este voto dio la espalda a sus dichos programáticos demostrándose dispuesto a seguir la política neo-liberal de los ´90 , comúnmente llamada “Consenso de Washington”, pues la nueva administración del BID sigue sin actualizar los lineamientos ambientales que adoptó en 1979 , y continúa careciendo de una política explícita relativa a los numerosos pueblos indígenas latinoamericanos, entre muchos otros puntos.
¿Cuál es
la política de estado en política exterior? En las cuatro razones que le expuso al Canciller Amorim el Ministro Astori, pretendiendo justificar esta postura del gobierno (no se puede decir de la Cancillería, pues la opinión de ésta no tuvo peso político ni geopolítico) no siguieron el trazado internacional que hicieran Bolívar en su “Carta de Jamaica”, y menos el de Artigas en su larga prédica y sus vigentes “INTRUCCIONES”. Se dirá: tiempos distintos el de ayer al de hoy. Es cierto. Pero la vigencia de que, “No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad”, sigue y debe seguir vigente. Ante la
política de subsidios de EE.UU. El
tratado de inversiones con EE.UU. ¿Qué postura adoptará Uruguay en Mar del Plata? Ha calculado que en esa reunión su posición política se deberá definir entre los intereses del eje Bush y sus países satélites iberoamericanos, contra el eje Chávez-Kirchner-Lula? ¿Entre el ALCA , el MERCOSUR AMPLIADO y el ALSA? Será -como dice Gilbert- otra semana de ruidos, de muchos ruidos. Me pregunto: ¿Qué postura consensuada está elaborando el gobierno de Uruguay? ¿Consensuada con sus socios del MERCOSUR? La decisión partirá de la Cancillería o del Ministerio de Economía? Y, para culminar otra etapa, el 15 de diciembre próximo, en Punta del Este en la reunión Cumbre -solamente iberoamericana- ¿la Asociación de Libre Comercio Sudamericana, quedará nuevamente, empantanada, o “pinchada” como el MERCOSUR? LA ONDA® DIGITAL |
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