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¿Coherencia en la política
exterior de Uruguay?

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

“La ignorancia es deliciosa....” se dice en la película “Matriz”, refiriéndose
a las personas que siendo instrumentos de una computadora mundial se
creen actores individuales en la historia del mundo,  sin considerar , siquiera,
un mínimo  concepto de la interdependencia que obliga practicar el nuevo sistema internacional globalizado. En Iberoamérica se debe agregar que, frente a cualquier cambio de gobierno, el que llega a ocuparlo, como disculpa por sus errores iniciales, no correspondiendo la realidad a lo manifestado en sus bases programáticas, suelen disculparse con la manida frase: “
debemos solucionar la pesada herencia recibida”. muy escuchada, permanentemente,  en estos tiempos,  en algunos países del Cono Sur.  Razón tiene el politólogo  Isidoro Gilbert, cuando dice que “Hay demasiados ruidos en el MERCOSUR”

El  gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, que a juicio del algunos politólogos   de diversas ideologías “viene perdiendo la brújula”, en lo relacionado directamente a política exterior, deja muchas dudas, en cuanto a que recientes  decisiones tomadas sobre distintos tópicos, para nada coinciden con las pregonadas premisas reiteradas, enfáticamente, en la campaña pre-electoral. El gobierno y, fundamentalmente la Cancillería uruguaya, viene demostrando que no  tiene una estrategia definida; que Uruguay carece de una política de Estado en el tema; y que a pesar de sus asesores “técnicos”, no conoce ni superficialmente  los sucesos que vienen ocurrieron en el Cono Sur  Recientemente el economista Arturo Porzecanski, en diálogo con la prensa expresó que “Uruguay vive en un riesgo constante”, dado su altísimo nivel de endeudamiento, al decidir la reinstauración de los consejos de salarios y desafectar a la Policía de intervenir en ocupaciones de empresas por los trabajadores de las mismas. 

Pero, respecto al tema de este artículo, Porzecanski consideró que el gobierno no tiene posiciones uniformes sobre algunos tema. Esta aseveración  -compartida o discutida- lleva a que en algunos casos, el pueblo uruguayo y los gobiernos amigos no alcanzan a definir  -en el caso de la política exterior-  quien decide el rumbo de  la estrategia política a seguir: si es la Cancillería o   lo es el Ministerio de Finanzas, o ideológicamente  -no pragmáticamente - la Presidencia de la República. 

El voto uruguayo a la presidencia del BID
Para analizar con cierta justeza a la región iberoamericana como proyecto de poder, es necesario esbozar sucintamente la realidad de los distintos factores que definen a las regiones que componen el sistema internacional. 

Uruguay  y Paraguay, al votar a favor de la candidatura del Embajador colombiano Luis Alberto Moreno  -decididamente apoyado por el ex  Presidente Pastrana (nombrado hace unos tres Embajador de Colombia en Washington), candidatura también elogiada y  aceptado por  el “lobby” de Washington-  debilitaron la posibilidad que ocupara el cargo el candidato de Brasil  Joao Sayad, que al igual que el anterior goza de fundamentada experiencia en   el BID donde ocupó  -con gran independencia-   el cargo de Vicepresidente del organismo. 

¿Qué significado geopolítico tiene este nombramiento?  Sayad representaba a un país socio con Uruguay en el MERCOSUR.   El embajador Moreno   -impulsor destacado del Plan Colombia-  ex embajador de su país en Estados Unidos, mantiene una estrecha relación, no solo con el “staff” de Washington, sino también del propio Congreso y es un importante impulsador del proyecto ALCA. 

Por otra parte, Iberoamérica dividió sus votos según la conveniencia sugerida por Washington. Al Embajador Moreno le otorgaron su voto los países de la Comunidad Andina, todo el NAFTA  México y Canadá) como también los países centroamericanos (el presidente Bush firmó el pasado jueves el acuerdo de Libre Comercio con los países centroamericanos y el Caribe, aunque falta la ratificación del Senado de República Dominicana, Nicaragua y Costa Rica (CAFTA) y con la excepción de Haití y Surinam. Del MERCOSUR “pinchado”  (término del Canciller brasileño Celso Amorim), sólo Paraguay y Uruguay manifestaron su apoyo, apartándose del bloque del Cono Sur. 

El fondo del problema es que los criterios  políticos iberoamericanos se manifestaron  distintos. El gobierno de  Brasil sostiene la importancia de la integración del Cono Sur, en tanto las administraciones Pastrana y ahora Uribe,  donde Colombia es el epicentro de la Comunidad Andina,   son  fervorosas  partidarias del ALCA “colonialista”, del Plan Puebla-México  y apoyan  con simpatía el proyectado Plan Triple Frontera. 

En Uruguay, el Canciller Reinaldo Gargano aconsejó el voto de Uruguay  a favor del candidato brasileño. El Ministro Danilo Astori, en la Asamblea de Gobernadores  decidió votar  -con el visto bueno  del Presidente de la República-   al Embajador Moreno. 

Para el analista económico Javier Fernández Riva, “el hecho de que el
Embajador  Luis Alberto Moreno esté cercano a Estados Unidos no
se considera un activo en América Latina, sino más bien un pasivo.
A mucha gente no le gusta que el gobierno de Estados Unidos
tenga, realmente, el poder en el Banco Mundial y, en cierto sentido también en el BID”.
 

La suerte está echada. La actual coalición de gobierno  de Uruguay que marcó tan enfáticamente discrepancias con Estados Unidos en varias oportunidades, con este voto  dio la espalda a sus dichos programáticos    demostrándose  dispuesto a seguir la política neo-liberal de los ´90 , comúnmente llamada “Consenso de Washington”, pues la nueva administración del BID sigue sin actualizar los lineamientos ambientales que adoptó en 1979 , y  continúa   careciendo de una política explícita relativa a los numerosos pueblos indígenas latinoamericanos, entre muchos otros puntos. 

¿Cuál es la política de estado  en política exterior?
En la reciente visita realizada a Montevideo, el canciller brasileño Celso Amorín, le planteó al Ministro de Economía Cr. Astori :
El voto de Uruguay
al candidato colombiano, cuando había otro que era de un país del MERCOSUR llama un poco la atención”.
Pero más que la atención habría que tomar en cuenta que las políticas que la potencia hegemónica está trazando, contando con la ayuda de sus “gobiernos satélites” de nuestra región, no condicen con la que  -en el caso de Uruguay-  aunque país pequeño
en superficie pero
históricamente rico   en conducta de política exterior, adoptó en otras circunstancias difíciles, donde su personalidad estaba en juego frente a las presiones de intereses contrarios. (caso de las bases que Estados Unidos quiso establecer en Rocha, su voto ante el bloqueo
económico de Cuba.
 

En las cuatro razones que le expuso al Canciller Amorim el Ministro Astori, pretendiendo justificar esta postura del gobierno  (no se puede decir de la Cancillería, pues la opinión de ésta  no tuvo peso político ni geopolítico)  no siguieron el  trazado internacional que hicieran Bolívar en su “Carta de Jamaica”,  y menos el de Artigas en su larga prédica y sus vigentes “INTRUCCIONES”. Se dirá: tiempos distintos el de ayer al de hoy.

Es cierto.  Pero la vigencia de que, “No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad”, sigue y debe seguir vigente. 

Ante la política de subsidios de EE.UU.
Recientemente el Presidente Bush tuvo la poca delicadez diplomática en
elevar una nota a nuestro gobierno , señalando su discrepancia por la decisión de nuestra Cancillería en denunciar frente a la OMC la política estadounidense de subsidio al arroz.
¿Qué respondió el Canciller o el Ministro de Economía?  Transcribo palabras del Cr. Astori” Estamos convencidos que el MERCOSUR necesita un Uruguay fuerte en el mundo, a un Uruguay que tenga vida política –en el sentido amplio de la palabra-  fuera de la región”.
 

El tratado de inversiones con EE.UU.
La mayoría parlamentaria del actual gobierno,  decidió aplazar el tratamiento del tema “Tratado de Inversiones con los Estados Unidos”, a la espera de aunar un criterio en el MERCOSUR antes o después de la reunión la próxima reunión Cumbre en Mar del Plata, con la presencia del Presidente Bush. A su vez, el 11 de este mes, llegará a Montevideo el presidente venezolano Hugo Chávez (con su utopía bolivariana) con el espíritu elevar  el comercio  bilateral con Uruguay,  que con tanto entusiasmo apoyó la numerosa delegación que fuera recientemente a Caracas presidida por el Vicepresidente Rodolfo Nin Novoa.
 

¿Qué postura adoptará Uruguay en Mar del Plata?  Ha calculado que en esa reunión su posición política  se deberá definir entre los intereses del eje Bush y sus países satélites iberoamericanos,   contra el eje Chávez-Kirchner-Lula?  ¿Entre el ALCA , el MERCOSUR AMPLIADO y el ALSA?     Será  -como dice Gilbert-  otra semana de ruidos, de muchos ruidos. 

Me pregunto: ¿Qué postura consensuada está elaborando  el gobierno de Uruguay? ¿Consensuada con sus socios del MERCOSUR?  La decisión partirá de la  Cancillería o del Ministerio de  Economía?  Y, para culminar otra etapa,  el 15 de diciembre próximo, en Punta del Este en la  reunión Cumbre  -solamente iberoamericana-  ¿la Asociación de Libre Comercio Sudamericana, quedará nuevamente, empantanada, o “pinchada” como el MERCOSUR?

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