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¿Operativo
de inteligencia militar?
por Jorge García Alberti
En
determinadas ocasiones, quienes tenemos la responsabilidad de manejar
datos proporcionados por fuentes que piden permanecer anónimas,
información que es difícil confirmar y que, en muchos casos, se
contradice con otra información que ya poseemos o que está registrada en
documentos previos, llegamos a la conclusión que el tema que estamos
abordando es muy delicado y se debe actuar con extremada prudencia.
Este es el caso, en el Uruguay de hoy, con referencia a los Derechos
Humanos y lo que se trata de reconstruir en cuanto a lo que pasó treinta
o más años atrás con los detenidos desaparecidos.
Me voy a referir al rol que juegan los medios de comunicación que,
notoriamente, influyen en la sociedad y que han dado por cierta, sin
discusión alguna, la información que el Comandante en Jefe del Ejército
proporcionó al Presidente de la República sobre la supuesta ubicación de
los restos de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman.
Es cierto, que partimos de una fuente confiable y creíble, como es el
Comandante en Jefe del Ejército y que incluso el Presidente de la
República llegó a decir en el último Consejo de Ministros que se estaba
en un 99% de certeza de llegar hasta el lugar exacto donde se ubicaban
los restos.
La realidad mostró, hasta este momento, que el lugar señalado como
exacto no era tan exacto, aunque los expertos dicen que hay que esperar.
Pero sobre este tema, no estamos partiendo de cero.
Hay un camino recorrido por la Comisión para la Paz, donde se
registraron numerosos testimonios y nunca se había manejado la
posibilidad de que hubiera restos de detenidos en un predio del
Regimiento de Infantería Paracaidista N° 14. En ese informe, se señala
sobre el caso de la nuera del poeta Gelman, que la Comisión “ no ha
podido confirmar plenamente las circunstancias de la muerte”.
La Comisión trabajó en forma silenciosa, seria, responsable y hasta
ahora, era incuestionable. ¿Por qué entonces, ahora, fue tan fácil
acceder a una información tan importante?.
¿Por qué se hizo pública la información con tanta rapidez, sin poner en
duda, si la misma era absolutamente veraz?. En el informe de la Comisión
para la Paz, se puede leer que “los restos de las personas desaparecidas
que fallecieron a partir de 1973 - 24 en total- habrían sido exhumados a
fines del año 1984, incinerados o cremados mediante la utilización de
calderas u hornos de fabricación informal alimentados con formas
adicionales de combustión y arrojados finalmente al Río de la Plata, en
una zona cercana al barrio Paso de la Arena que ha sido ubicada y
señalada con precisión”.
¿Por qué el Comandante en Jefe del Ejército dijo, en los últimos días,-
en una reunión de oficiales que esa circunstancia – conocida como
Operación Zanahoria- quedaba relativizada ante la acumulación de nuevos
elementos?.
Esto nos lleva a pensar que el informe de la Comisión para la Paz, que
antes dábamos por cierto, resulta que es falso.
¿Por qué las personas que hablaron con el Comandante en Jefe del
Ejército tienen que ser absolutamente confiables, a tal punto de echar
por tierra todo lo anterior?.
Las consultas que he realizado a algunos militares retirados, me indican
que quienes conocen a fondo lo que pasó en aquella época, eran las
personas que operaban en inteligencia militar. Los informantes, también
me generaron varias dudas.
¿Por qué la información que le proporcionaron al Comandante en Jefe del
Ejército , no puede ser un trabajo de inteligencia militar destinado a
desacreditarlo a él y al Presidente de la República?.
¿Por qué no puede ser una información fraguada con el objetivo de
sondear cómo reaccionaba la clase política si, realmente, algún día se
llegaba a contar la verdad?.
Esto último, para verificar si realmente no iba a haber persecución a
los responsables o se iba a entrar en una verdadera “ caza de brujas”
porque ninguna persona por más culpable que sea “ tiene vocación de
preso”, señalaron las personas consultadas.
¿Por qué no pensar que se está ante un montaje de contaminación
informativa con el fin de desacreditar todas las versiones, presentes y
futuras, sobre los posibles lugares donde se encontrarían restos de
personas desaparecidas?
Si esto fuera así, parece que dio el resultado buscado, desde el punto
de vista de los informantes.
El Presidente dijo que a partir del momento que se encontraran los
restos, se daría paso de los antecedentes a la Justicia. Los
involucrados conocieron entonces que el tema no se cierra y corren
riesgos de terminar presos.
Si la información sobre el lugar no se confirma, se abre también otra
etapa, que puede generar más división entre la sociedad civil y las
Fuerzas Armadas y adquiere una gravedad institucional de proporciones y
consecuencias incalculables. LA
ONDA®
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