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La cumbre
de Mar del Plata
Mientras el efecto parece bastante fácil de notar, sus causas están sujetas a muchos debates y frecuentemente oportunismo ideológico. En términos generales, el “imperialismo” o la “dominación económica” por los países industrializados, son para la mayoría de los pueblos en graves dificultades, las causas demoníaca de la situación anteriormente planteada. Considero que el mal de los países latinoamericano, reside en seguir preocupándose por los “demonios históricos” -que los hubo- pero que en la actualidad, sea por la evolución de los tiempos, sea por el esquema de globalización internacional, el problema radica en conseguir mercados, Lamentablemente, con la excepción de Chile, Brasil, y, tímidamente Argentina y Uruguay, en el resto del continente continúa ejerciendo influencia la teoría de la dependencia ante Washington en sus respectivas políticas.
Planteando realidades El intercambio comercial se practica con mayor intensidad y continuidad entre los países desarrollados, que entre los desarrollado y los subdesarrollados. Manejando estadísticas de Naciones Unidas, Japón, Canadá y los “grandes” de la Unión Europea, son más importantes en términos comerciales para los Estados Unidos, que todo el comercio combinado con América Latina.
¿Cuáles son entonces las verdaderas causas del
subdesarrollo de nuestra región y, que soluciones se deben tomar
en consideración? Pero ha llegado la hora en que muchos países de América Latina -como receptora de inversión extranjera que por demás jamás administró- ha llegado, al fin, a comprobar que el asunto como estaba planteado nunca fue tan simple. Ni Chile con el cobre y el guano manejado por ingleses y estadounidenses (provocador de la Guerra del Pacìfico); ni el café colombiano y brasileño cotizado desde Suiza; ni la azúcar desde Amsterdam; ni las minas de estaño de Bolivia de los Aramayo y Patino desde Londres; ni el petróleo paraguayo (cuasante del conflicto de la guerra del Chaco); ni la ganadería argentina y uruguaya, su precio fijado en el mercado de Smithefield ni la lana según la cotización que convenía el “lobby” de Sydney; y así otros productos de las “Américas proveedoras” , como en la época del coloniaje lo fueran el oro y la plata y el palo brasil; más tarde la hebea, productora del caucho. La reunión de
Mar del Plata El objetivo del Encuentro de Mar del Plata, se fijarán las posiciones de Bush, Lula, Chávez y Kirscher, es discutir entre todas las diferentes actividades las mejores soluciones para la afirmación de la democracia; el diseño de acciones que lleven a concretar las mejores alternativas para una verdadera integración latinoamericana basada en la igualdad y el respecto de los pueblos, fundamentalmente los indígenas; los derechos humanos en el amplio sentido del término y el medio ambiente. En segundo término, no puede quedar fuera de la agenda los temas de la Deuda Externa, la Pobreza y, para que lo preocupa a los Estados Unidos; la militarización seguida del proyecto del “staff “ de la Casa Blanca , respecto a la “guerra preventiva”.Por algo vino anteriormente la Sra. Condolezza Rice y ahora, a 6 días de la visita a Montevideo de Chávez, llegue a hablar con el Presidente Vázquez (y quizás con los Comandantes del Ejército), el creador de la “guerra preventiva” Mr. Donald Rumshfel. Pero esta reunión de Mar del Plata, también ha llamado a otros personajes: los 400 marines que desembarcaron en el Chaco Paraguayo, en ciudad menonita de Mariscal Estigarribia, a 200 kilómetros de la frontera boliviana. A vista está que se va ampliando, estratégicamente , el proyecto Puebla-México, El Salvador, Aruba, el Plan Colombia (Washington firmó hace unos días una nueva partida de fondos de ayuda para la segunda fase) desde años, cuenta con la base de Manta que vigila la frontera amazónica de Colombia, Venezuela, Ecuador y Brasil. Ahora otra en el Chaco paraguayo, corazón del continente sudamericano, (Plan Triple Frontera). Pronto podría llegar a la Patagonia, donde los amigos del “lobby” de la Casa Blanca, ya han adquirido más de 1.600.000 hectáreas. El ajedrez sudamericano se enfrentarán en el balneario argentino dos contendores, acompañados de sus respectivos lacayos: : Bush con su descreído ALCA y el discurso del terrorismo en América Latina. Chávez con su “proyecto bolivariano” y la riqueza del petróleo venezolano. El tema del libre comercio hemisférico, del cual tanto se habló en la I Cumbre de la Américas realizada en Miami, no figura en la agenda de Mar del Plata. Este punto ha quedado en la órbita de los vice presidentes de Estados Unidos y Brasil, ya que fueron los únicos gobiernos que iniciaron negociaciones que hoy se encuentran paralizadas El resto de América Latina no existe. Sus gobiernos en riguroso silencio , sobreviven como simples espectadores en todos los temas que realmente deberían interesar a los países productores de alimentos y la colocación de sus productos. El MERCOSUR como el CAN, según expresión del cancilller brasileño Amorín, están pinchados. Estados Unidos “sugirió” (¿?) a Uruguay a discutir el tema subsidios fuera de la órbita de la OMC, donde la Cancillería había enviado una nota.
El papel de la elite gobernante latinoamericana Tomando en consideración las posiciones disímiles, especialmente las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, es necesario crear una política regional imparcial (no en base a premisas ideológicas) que necesariamente tiene que ser una política de perspectiva. Si en la reflexión final, que sin lugar a dudas provocará estas dos reuniones en Mar del Plata (la IV de los gobernantes y la III de sus pueblos), se reconoce el desequilibrio existente entre el “imperio” y los latinoamericanos, en base a sus diferencias en intereses y prioridades geopolíticas, se podría abrir el camino para una cooperación o complementación más directa a distintos niveles entre las dos regiones. América Latina debe aprender a dialogar internacionalmente, como está en vigor en otras partes del mundo (Europa-Comunidad árabe, con la ASEAN, con la Convención de Lomé.) Pero para llegar a esta instancia tan importante es necesario que a través del sinnúmero de acuerdos regionales, semi-regionales, bilaterales, que los países latinoamericanos mantienen, suspenden, reanudan, muchas veces en base a una “política de ilusiones pasajeras” , debe existir un objetivo compartido, sin ansias de liderazgo ni regional ni internacional. Debe regir un diálogo sincero, sin base ideológicas de las manidas “izquierda” y “derecha”, sino en una polarización interna o regional, basada en conceptos reales compartidos que puede volverse en ciertos momentos vulnerable a la luz de cambios políticos; mientras que las relaciones económicas son capaces de mantener mayor estabilidad ya que los intereses materiales de las partes están de por medio. Luego de siglos de guerras de ambiciones, donde Europa fue el escenario por siglos, realizaron los gobernantes un profundo autoanálisis que luego compartieron en sus bases principales:las exigencias económicas del mundo actual han variado sustancialmente. América Latina debe recordar y profundizar las palabras de Gorbachov expresadas en esos instantes: “Europa ha de ser una casa común donde estén asegurados para siempre la paz, la libertad, el desarrollo y la riqueza”. (1984) LA ONDA® DIGITAL |
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