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El carácter estratégico de la Comunidad
Sudamericana de Naciones

por Luiz Alberto Moniz Bandeira*

El proceso de integración entre el Brasil y la Argentina, iniciado en 1986/1987, tenía un objetivo político y estratégico, que era el de constituir el núcleo de un futuro mercado común, base de un estado supranacional, como la Unión Europea, sobre el ámbito geográfico de América del Sur. Pero, naturalmente, empezaría por establecer una unión aduanera con Argentina, como ocurrió con la creación del Mercosur, e establecer un área de libre comercio con los demás países de América del Sur. 

El embajador Celso Amorim, como canciller en el gobierno del presidente Itamar Franco (1992-1995), le dio continuidad y comenzó, en 1993, a entretejer una serie de acuerdos con los estados de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), con el objetivo de dar a luz en diez años el Area de Libre Comercio de América del Sur (ALCSA). Este proyecto se desarrolló y amplió la Iniciativa Amazónica, que el Brasil lanzara en 1992, y, probablemente, su anuncio por el presidente Itamar Franco, en octubre de 1993, influyó, entre otros factores, para que el presidente William Clinton (1993-1996 y 1997-2001) procurase revitalizar “La Iniciativa para el Proyecto de las Américas”, lanzada por el presidente George Bush (1989-1993), en 1990, hasta entonces paralizada, y propusiese a los jefes de gobierno de las repúblicas americanas, hacia el final de 1994, la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), de hecho, una ampliación del NAFTA, involucrando a todo el hemisferio. 

En medio de las crecientes dificultades generadas, dentro del Mercosur, por la desvalorización, en 1999, de la moneda brasileña, el real, el presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-1999 y 1999-2003) volvió a resaltar el concepto de América del Sur, que fuera eclipsado durante su primer mandato (1995-1999). La ampliación del comercio con los países de América del Sur implicaba, además, una serie de proyectos y el presidente Fernando Henrique Cardoso convocó a una Reunión de Cúpula de los jefes de estado de América del Sur, realizada en Brasilia, durante los días 31 de agosto y primero de septiembre de 2000, con el objeto de discutir la integración regional, sobre todo en lo relacionado con las interconexiones energética y carretera. Y el presidente Fernando Henrique Cardoso, evidenciando su objetivo político, definió el acontecimiento como una reafirmación de la propia identidad de la América del Sur como región”, donde la democracia y la paz abrían la perspectiva de integración, cada vez más intensa, entre países que mantienen una relación de vecindad. El resaltó:  

“La vocación de la América del Sur es la de ser un espacio económico integrado, un mercado ampliado por la reducción o eliminación de las dificultades y obstáculos para el comercio, y por el perfeccionamiento de las conexiones físicas en transportes y comunicaciones”[i]. 

No se trataba de América Latina, sino de la América del Sur, una zona geográficamente definida, reconocida por los presidentes, en un comunicado conjunto, como una región con características específicas que la distinguen en el escenario internacional y cuyas características peculiares y su contigüidad geográfica generan una agenda común de desafíos y oportunidades. Su cohesión constituye, también, una serie de elementos esenciales para una inserción más favorable en la economía mundial, de forma que pueda convertir la globalización en un medio eficaz para ampliar las oportunidades de crecimiento y desarrollo de la región y mejorar de forma sustentable y equitativa sus propios patrones de bienestar social, enfrentando los efectos desiguales generados para diferentes grupos de países, sobre todo visa-a-vis de la América del Norte. 

A propósito de la Cúpula de Brasilia, el presidente Fernando Henrique Cardoso la definió como “el momento de reafirmación de la identidad propia de la América del Sur como región donde la democracia y la paz abren la perspectiva de una integración cada vez más intensa entre países que conviven en un mismo espacio de vecindad”. Y la integración política pasaba, necesariamente, por la perspectiva de integración del espacio económico de la América del Sur, mediante el entendimiento entre “el Mercosur ampliado y la Comunidad Andina (CAN)[ii], con una aproximación creciente de la Guyana y del Surinam”, conforme con lo que el presidente Fernando Henrique Cardoso apuntó con énfasis. 

El objetivo político y estratégico, en los esfuerzos de integración en el espacio económico de la América del Sur, fue explicitado todavía más cuando Fernando Henrique Cardoso, en 2001, declaró que el “Mercosur es más que un mercado, el Mercosur es, para el Brasil, un destino”, precisando que el ALCA es “una opción” a la cual podrá  adherirse o no[iii]. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, se alineó con Fernando Henrique Cardoso en las críticas al ALCA y compareció a la reunión de la Cúpula del Mercosur, realizada en Asunción, entre el 21 y el 22 de junio, y, al formalizar el pedido para el ingreso de Venezuela al Mercosur, afirmó también que el “ALCA es opción y nuestro destino es el Mercosur”, y profundizó que “éste es nuestro destino, el Sur, la Cruz del Sur”[iv]. Esa definición de que el Mercosur era para el Brasil más que un mercado, era su propio destino, mientras el ALCA constituía una opción, repercutió en los Estados Unidos[v], donde Henry Kissinger constató que el Mercosur tendía a representar las mismas tendencias manifestadas en la Unión Europea, que buscaba definir una identidad política europea no apenas distintas de los Estados Unidos, sino en manifiesta oposición a los Estados Unidos”[vi]. 

La Segunda Reunión de Presidentes de la América del Sur se realizó en Guayaquil, Ecuador, entre el 26 y el 27 de julio de 2002, cuando fue aprobado el “Consenso de Guayaquil sobre Integración, Seguridad e Infraestructura para el Desarrollo”, manifestando el propósito de construir “un futuro de convivencia fecunda y pacífica, de permanente cooperación” y declarando “la América del Sur como Zona de Paz y cooperación”. Y el presidente Lula da Silva, desde el inicio de su mandato en 2003, demostró que su política exterior trataba de robustecer la alianza estratégica con Venezuela y a profundizar los vínculos con la Argentina, su principal socio en el Mercosur, y que la integración de la América del Sur era su prioridad número uno.  

El comprendió que la base económica y no exclusivamente política debiera lastrar el liderazgo del Brasil en la América del Sur y que ella exigía el aumento de las los intercambios comerciales, en un contexto regional más equilibrado.  

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) desempeñó un importante papel en dar densidad a esa política. Fue abierta una línea de crédito para financiar la venta al mercado brasileño de máquinas, componentes y piezas fabricadas en el Mercosur, en especial en la Argentina, al mismo tiempo que se preveía dar tratamiento semejante a los del producto nacional a los financiamientos de bienes finales de capital fabricados en la Argentina, Uruguay y Paraguay.  

El BNDES también aprobó un crédito de u$s 200 millones para la ampliación de un gasoducto a la Argentina, como para la construcción y montaje de los tubos, en un trecho de 508,85 kilómetros y expandiendo la capacidad de transporte de gas natural de la Compañía de Emprendimientos de Energía (Ciesa), ligada a la filial de Petrobrás (Petrobrás Energia SA, ex-Perez Companc), a través de los  gasoductos General San Martín y Neuba II, y ampliando a oferta de gas natural y electricidad en la región del Gran Buenos Aires. 

El presidente Lula da Silva dio continuidad al proyecto de integración física y energética y explicitó y enfatizó todavía más el proyecto de formación de una Comunidad Suramericana de Naciones, creada, finalmente, en la Tercera Reunión de los Presidentes de la América del Sur, en 8 de diciembre de 2004, en la ciudad de Cuzco (Perú), cuando fue suscripta la Declaración de Cuzco por los presidentes y representantes[vii] de los doce estados de la región, que son los cuatro países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), los cinco de la CAN (Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia), como también Chile, Surinam y Guyana. 

En esa ocasión, el presidente Lula anunció la construcción de la Autopista Interoceánica, que el Brasil y el Perú estaban por implementar. Era mucho más que un proyecto bilateral. Interesa a todos los países de la región. Eso, según declaró Lula, muestra que la Comunidad Suramericana  de Naciones, que estaban por inaugurar, no era un mero ejercicio de retórica, pues exprimía el empeño de los países en superar las distancias que aún los separaban. En efecto, conforme el embajador Celso Amorim, que diera inicio a la formación del ALCSA, en 1993, volvió al cargo de canciller con el presidente Lula da Silva, resaltó que la Comunidad Suramericana de Naciones, basada inicialmente en un área de libre comercio y en proyectos de infraestructura, irá a reforzar la capacidad de negociación de los países de la región, aumentando su poder de intercambio leal ante los grandes bloques económicos, y admitió la posibilidad de que ella viniese a generar un proceso de integración semejante al de la Unión Europea, objetivo estratégico del Brasil. 

El Brasil, al impulsar la creación de la Comunidad Suramericana de Naciones, en la reunión de Cuzco, tuvo un objetivo estratégico, apuntando a tornar, no propiamente a sí mismo sino al conjunto de los países del subcontinente, en una potencia mundial, no sólo económica, sino también política. Su dimensión sobrepasaba, de lejos, el carácter meramente comercial. La América del Sur, compuesta por doce países, dentro de un espacio contiguo, poseía, en 2004, una población total de 360 millones de habitantes, cerca del 67% de toda la América Latina y el equivalente al 6% de la población mundial, con integración lingüística, pues la inmensa mayoría hablaba portugués o castellano. Y posee una de las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad del planeta, además de inmensas riquezas en recursos minerales, pesca y agricultura. Y no es poco que apenas su población sea mayor que la de los Estados Unidos (293.027.571, estimados en 2004). Su territorio, cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es el doble del territorio estadounidense, con 9.631.418 kilómetros cuadrados. La integración del Mercosur, con un PIB de u$s 1,954.12 billones (para lo cual el Brasil concurre con u$s 1,375 billones (estimación de 2003)[viii], la Argentina con u$s 435.500 millones y la CAN con u$s 596.760 millones, y más Chile, con u$s 154.780 millones, debiera dar a la Comunidad Suramericana de Naciones, una vez constituida, una extraordinaria fuerza, al elevar su masa económica a un total de u$s 2,705.660 billones, mayor que la de Alemania, calculada en u$s 2,271 billones (estimación de 2003) y muy superior a la suma del PBI de México (u$s 941.200 millones) y del Canadá (u$s 958.700 millones). 

La Argentina juega un papel estratégicamente fundamental en ese proceso político de integración de la América del Sur, avanzando políticamente el Mercosur, con la formación de la Comunidad Suramericana de Naciones, embrión de un estado supra-nacional, como la Unión Europea. Es eso lo que los Estados Unidos no quieren, como Kissinger claramente demostró, y tratan de perturbar y crear disensos promoviendo intrigas y alimentando desaveniencias a través de la black propaganda.

[i] Ibid.
[ii] En abril de 1998, los cuatro estados del Mercosur celebraron con los estados de la Comunidade Andina de Naciones (CAN) un acuerdo-marco la creación de una zona de libre comercio enre los dos bloques a partira partir de enero de 2000. El intercambio con la CAN, en el año 2000, alcanzó un monto del orden de los u$s 5.500 millones, 29% mayor que en el 1999, siendo los flujos de comercio más importantes los registrados entre Brasil y Venezuela y Brasil y Colombia[ii]. Dados da Confederación Nacional de la Industria (CNI), Brasília.
[iii] Discurso del presidente Fernando Henrique Cardoso, en la Reunión de Cúpula del Mercosur, en ocasión de la Reunión del Consejo del Mercado Común, Asunción, 22 de junio e 2001.
[iv] La Nación, Buenos Aires, 22.6.2001.
[v] Rohter, Larry, “South American Trade Bloc Called Mercosur Under Siege” (“El Tratado Suramericano de Comercio del Bloque Llamado Bajo Asedio”), in The New York Times, New York, 24.3.2001.
[vi] Kissinger, Henry, “Does America Needs a Foreingn Policy?” (“¿Necesita América una Política Exterior?”), New York, Simon & Schuster, 2001, páginas 152 a 163.
[vii] Los presidentes Néstor Kirchner, de la Argentina; Lucio Gutiérrez, del Ecuador; Nicanor Duarte Frutos, del Paraguay; y Jorge Batlle, del Uruguay, no participaron de la reunión por diversos motivos, mas dejaron en claro su apoyo a la decisión.
[viii] De acuerdo  com  el método de paridad de poder de compra (PPP). 

* La I Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones

se celebrará los días 29 y 30 de septiembre en Brasilia

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