|
La desinformación que
encubre intereses espurios
por Carlos Zapiola
En estos días, Uruguay
está recorrido por rumores, falta de información, supuesta libertad de
prensa que en verdad no es más que libertinaje, mentiras e inventos que
intentan hacen posar al autor de gran conocedor.
Y junto a todo esto un notorio fracaso en la forma de comunicar del
Gobierno, que no posee medios que le hagan posible contrarrestar una
campaña mediática no orquestada pero muy hábilmente llevada a cabo, con
actores que continúan lo que a otros se les ocurre, pero sin una
planificación ni más meta final que la de desinformar informando.
Ejemplos claros encontramos en analistas políticos que sobrevuelan el
tema derechos humanos durante días, y cambian hacia otro lado en la
semana que el mismo está más candente que nunca, y en el momento en el
que se pone en duda una información trascendental sobre los mismos.
Obviamente nadie puede pensar que esto lo armó el Pentágono y que cada
movimiento que se hace está fríamente calculado. Pero estamos en una
sociedad en la que la destrucción de una noticia que el Presidente de la
República tilda de falsa, no basta para lograrlo una llamada telefónica
del mismo y lo obliga a una conferencia de prensa, con la que tampoco
termina consiguiendo que la misma se diluya sino que es continuada por
el medio –Clarín y Zelmar Lisardy por si no quedó claro- que la propaló,
al día siguiente.
Y Presidencia no puede estar atenta solamente a responder lo que se
publica por ahí. Tampoco a negociar en forma directa para terminar con
un par de conflictos. Esto es un despilfarro del tiempo que debe dedicar
a terminar esas grandes líneas de acción que han comenzado a dar
resultado tras varios meses, y que los errores en la comunicación
pública las hace aparecer como inexistentes.
Ya escribimos que no es necesario que haya grandes leyes ni
multiplicidad de ellas para llevar adelante cambios estructurales en el
país. Que es una falacia además adjudicar la falta de iniciativa del
Ejecutivo en el caso puesto que proyectos también los puede presentar la
oposición, pero que mientras no se sienta que los roles han cambiado y
se entienda que están fallando tanto la cultura de gobierno como la de
oposición porque no es fácil el nuevo tiempo y la etiqueta aún no me la
he sabido poner, va a seguir pasando esto.
Que lo que parece inoperancia del Legislativo, no es más que otra perla
de este collar. Hay quien quiere contar que la actividad parlamentaria
se mide por la cantidad de leyes aprobadas y no por la actuación de las
Comisiones, la elaboración de estudios sobre diversos temas que luego, y
más tarde que temprano terminarán en proyectos de Ley. Que serán o no
negociados, porque las mayorías han cambiado y radicalmente en esta
Legislatura.
Pero lo que no ha cambiado es una frase que dijimos en una conferencia
el 15 /3/2004 y que luego fuera recogida por La ONDA: “El Primero de
Marzo del 2005 además de recibir la banda, Tabaré Vázquez puede ser el
responsable del gobierno del país, y debería tener claro que no lo será
de muchos de los resortes en dónde se apoya el Poder, y menos aún que
contará con el apoyo de muchos de los formadores de opinión y de los
tomadores de decisiones”.
Y eso se dio tal cual lo esperábamos. Fue un año antes de la asunción
que lo dijimos. Está publicado además.
Y los que toman decisiones, los formadores de opinión, o no tienen toda
la información, o la reciben por cuentagotas o distorsionada, o como
esta semana, la distorsionan o mandan hacerlo.
Aún no apareció María Claudia. Esto que se titula un posible operativo
de inteligencia para engañar al Comandante en Jefe y dejar mal parado al
Presidente, puede no ser más que un intento de figuras muertas en vida
para no comparecer ante la Justicia por los horrores que supieron
cometer en su momento y de los que aún quieren seguir considerándose
impunes.
Hay periodistas que les hicieron el juego. Con ellos se irá su prestigio
si lo tienen. Y los medios que los cobijan pagarán con mermas en su
escucha o venta esos asertos.
Si se mintió a la Comisión Para la Paz, algunas voces que han aparecido
en los últimos días podrían salvar esas omisiones o errores
premeditados.
Si se mintió ahora, el peso de la opinión ciudadana hará mucho más fácil
el castigo a los culpables.
No puede haber un final sin la aparición de los que puedan encontrarse y
sin reclamar la verdad sobre todo lo que recién ahora está saliendo a
luz, como el segundo vuelo de la Fuerza Aérea desde Orletti.
Toda la sociedad necesita un baño de información. Y miremos más allá de
la Cordillera, en un gesto que aún sacude a buena parte de los chilenos,
su Presidente Lagos dejó en libertad condicional mediante un indulto,
por estar enfermo y tener baja jerarquía a uno de los implicados en el
brutal asesinato de Tucapel Jiménez, en un gesto que es interpretado
como de guiño de ojo al Gral Cheyre, Comandante del Ejército, por los
esfuerzos que hizo para conocer la verdad sobre el tema Derechos
Humanos.
Uruguay está muy lejos de todo esto. Porque la salida fue distinta,
porque los que quieren embarrar la cancha están muy cerca y actúan,
porque los que tienen que marcar opinión como partido, por ser el
segundo más fuerte hoy en el país, han demorado lo que no se puede
porque no poseen posición única sobre el tema en hablar claro de una vez
y para siempre.
Mientras esto no ocurra, seguirá habiendo medios que desinforman,
periodistas y analistas que se prestan a ello, y ciudadanos confundidos.
Y el gran negocio lo seguirán haciendo los que intentan medrar con los
errores del Gobierno. Que son muchos, pero no tantos como desde algunos
círculos se muestran. LA
ONDA®
DIGITAL |
|