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El gobierno de USA no tiene solución para los
huracanes y cambios climáticos, la ciencia sí
por Vanessa Marsh
Un espejo gigante
que filtrara las radiaciones solares o un anillo de partículas
rodeando la Tierra, entre las posibilidades
La comunidad
científica de Estados Unidos ha concebido una serie de
tecnologías que en teoría son capaces de atemperar el cambio
climático. Estas tecnologías pretenden por lo general controlar
los efectos nocivos del CO2, aunque también proponen construir
un gran espejo entre la Tierra y el Sol para filtrar las
radiaciones infrarrojas, así como crear un anillo de particulas
alrededor de nuestro planeta que reduzca la temperatura global.
No son ideas de ciencia ficción, sino posibilidades tecnológicas
que pretenden otras soluciones al cambio climático que no pasen
por sacrificios económicos.
La tecnología podría moderar el cambio climático
La tecnología puede ayudar a combatir los efectos del cambio
climático, según un dossier que publica en su edición de agosto
la revista
Popular Science
. La revista considera que existen soluciones alternativas a la
reducción del consumo de productos contaminantes. Esas
tecnologías podrían ser aplicadas en los próximos años para
refrescar el clima de la Tierra, si realmente demuestran su
viabilidad y eficacia.
El dossier, en realidad, recoge las conclusiones de una
reflexión suscitada en el seno de la comunidad científica por el
Presidente Bush, en el marco del
Climate Change Technology Program.
El dossier detalla una serie de tecnologías susceptibles de ser
aplicadas en las próximas décadas.
Una de las tecnologías consiste en enterrar bajo tierra el
dióxido de carbono (CO2), en un estado conocido como
supercrítico, así como otros gases de efecto invernadero como el
metano. Algunas experiencias desarrolladas en el marco del
Weyburn Project
confirman lo que se ha avanzado en este campo, al que nos
referimos oportunamente en otro
artículo
de Tendencias.
Otra de las tecnologías descritas consiste en retirar las
moléculas de CO2 presentes en el aire mediante filtros gigantes,
si bien se considera una tecnología cara en relación con los
resultados previsibles.
La fertilización de los mares estériles del globo con hierro en
polvo para favorecer el crecimiento de plancton, gran consumidor
de CO2, es otra de las alternativas consideradas, si bien
entraña el riesgo de que esta terapia marina tenga efectos
nocivos sobre las cadenas alimenticias de las especies marinas.
Otras posibilidades consideradas son la petrificación del CO2
mediante reacciones químicas deliberadas para reducir su impacto
medioambiental, así como aumentar la nubosidad del planeta para
disminuir la luz solar recibida por la Tierra, a partir de las
condensaciones tropicales.
Colocar un gran espejo gigante entre la Tierra y el Sol es otra
de las tecnologías propuestas, que supuestamente filtraría el 1%
de las radiaciones infrarrojas y permitiría estabilizar el clima
terrestre. Es la alternativa más cara y sólo se utilizaría si
las demás no se aceptaran.
Anillo de partículas rodeando la Tierra
Además de estas propuestas recogidas por Popular Science,
existen otro conjunto de medidas elaboradas por el Climate
Change Technology Program que pueden consultarse
aquí.
Por otro lado, la revista
Acta Astronautica
publica en su edición de julio un interesante artículo del que
informa
Livescience.
En ese artículo se señala que el calentamiento global podría
detenerse gracias a un anillo artificial que rodeara la Tierra.
Sería un anillo formado por pequeñas partículas y por naves
espaciales con paraguas reflectantes que darían sombra a los
trópicos. De esta forma, se evitarían las temperaturas extremas
que afectan a esta zona del planeta.
El anillo, no obstante, tendría efectos secundarios, puesto que
iluminaría incluso la noche terrestre: deberíamos vivir como si
siempre tuviéramos Luna llena, debido a la dispersión permanente
de las partículas de luz solar que provocaría el anillo.
Imitación de la naturaleza
Esta posibilidad de dispersar la luz solar se da en la
naturaleza. En las erupciones volcánicas se bombean aerosoles a
la atmósfera, lo que enfría el clima global alrededor de un
grado. Esta fórmula se ha propuesto también para realizarla
artificialmente, añadiendo polvo metálico a las nubes de humo,
de tal forma que éste llegue a la atmósfera y reflecte mayor
cantidad de luz solar en dirección al espacio.
En el caso del anillo, las partículas reflectantes deberían
provenir del interior de la Tierra, de la Luna o de asteroides.
Se pondrían en órbita alrededor del ecuador terrestre.
Alternativamente, podrían utilizarse también pequeñas naves
espaciales que desplegaran paraguas reflectantes.
De esta manera, al lanzar sombra sobre los trópicos en primer
lugar, se conseguiría una efectividad máxima en el enfriamiento
de las partes más calientes de nuestro planeta. El coste total
de este proyecto de anillo terrestre representaría la mitad del
presupuesto de la NASA y ahorraría muchas inversiones
compensatorias establecidas en el protocolo de Kyoto, según sus
promotores.
Nuevas preocupaciones
De la publicación de ambos artículos, que a pesar de su
apariencia responden más a las posibilidades tecnológicas reales
que a la ciencia ficción, se desprende que la preocupación
política por el cambio climático aumenta a medida que se
acentúan sus efectos perceptibles.
La idea de que la tecnología puede evitar la reducción del
consumo de productos contaminantes que tanto condiciona el
crecimiento económico, es uno de los argumentos de la
Administración Bush para rechazar los compromisos del Protocolo
de Kyoto.
Para Estados Unidos, la solución a largo plazo del problema
climático no está en moderar el crecimiento económico, sino en
aplicar tecnologías que permitan reducir el impacto del CO2
en el clima y estabilizar de esta forma la tendencia al alza de
la temperatura global.
Estas tecnologías, ciertamente, pueden ser útiles, pero
todavía no están validadas completamente en ninguno de los casos.
La política de mantener los niveles de contaminación a la espera
de que la tecnología resuelva el problema suscita por lo demás
inquietudes, tal como ha reflejado la revista
Automates Intelligents.
De un lado, porque esa política refleja un nuevo intento de
protagonizar progresos tecnológicos a favor de empresas que
pertenecen a uno solo de los países del planeta, ya que la
realidad es que son por lo general estas empresas las que están
mejor preparadas para estos desafíos tecnológicos.
De otro lado, inquieta la reiterada actitud norteamericana de
promover tecnologías y decisiones que afectan al conjunto del
planeta, sin tener en cuenta las opiniones y propuestas de
los demás paises
Fuente Tendencia 21.
LA
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