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El presupuesto del gobierno El 23 de agosto, sin que nadie lo esperara, un ciclón tropícal sacudió la costa sur del Uruguay. Causó varios muertos, cuantiosos daños y alteró el equilibrio de Intendencias ya desfinanciadas como la de Maldonado, donde se recogía un déficit de 30 millones de dólares de la anterior administración. El fenómeno natural causó estragos también en Rocha, donde las dificultades de recaudación son mayores que en el departamento fernandino, la crisis endémica y los salarios de los municipales algo que nunca se sabe cuando ni cómo se cobrarán. Luego se anunció, esta vez con alerta general, ese que se discutió desde diversos ámbitos si era posible darlo por los meteorólogos privados y al servicio de los grandes medios de comunicación, aún sin acuerdo con el predictor de la Dirección Nacional de Meteorología. La lógica indica que sí, de la discusión sobre libertad de prensa nadie puede negar que esta debe ser respetada, pero el saldo que dejó todo este intríngulis fue que efectivamente los alertas son propiedad de Meteorología y no libres en su emisión. Quizás esto solamente sea un espejismo por fallas en la información, pero lamentablemente parece ser lo cierto. El alerta general sobre un nuevo temporal, terminó en un fiasco, donde los temibles vientos se dieron en la mitad del Océano Atlántico, a unos quinientos kilómetros de la costa, por tanto en un lugar en el que ningún uruguayo pudo saber si en verdad pasó algo. Creamos en los pronosticadores que no supieron pronosticar lo anterior. ¿No se está pareciendo mucho a los pronósticos de las encuestas todo esto?. Hoy no voy a ahondar en el tema. Me voy a dedicar a escribir sobre el pequeño temporal que remeció las nunca tranquilas aguas gubernamentales, que más que nada mediáticamente están siendo sacudidas semana a semana. Renunció Astori decía en la tarde Observa.com. Al parecer la noticia primero la tuvo Canal 10, quizás TVEO, pero a las 18 era publicada ya en varios medios. Estamos escribiendo del 31 de agosto, y la supuesta renuncia se habría dado la noche anterior. Noticia muy bien ocultada por las fuentes que suelen despacharse rápidamente sin dar origen de la misma, a algunos medios. Allá fue a tratar el tema de la renuncia o de la frase que debía quedar escrita en el Presupuesto una delegación de Ministros: el que no tiene la Universidad terminada y cuenta con la mayoría de los votos del EP-FA-NM, José Mujica, el veterinario Lescano, Presidente de la Comisión de Programa en el que se incluía como única cifra el 4.5 % para la enseñanza y el empresario notorio por no ser reconocido como frentista, Jorge Lepra. Es decir todas las variantes posibles del espectro político y económico. Y Astori no se fue. Brovetto anunció que todo seguía igual que antes, la promesa de llegar en el 2009 al 4.5 % con partidas complementarias a partir de la mejora en la situación de las finanzas del Estado hizo que las aguas se tranquilizaran. Ya Jorge García Alberti anunciaba esta tormenta y otros chubascos en su nota de La ONDA 251, y cualquiera que sepa como se mueve el mundillo político podía augurar que el Presupuesto, la traducción a números del Programa de Gobierno iba a ser problemático. Siempre iba a serlo. Pocos esperaban que el Presidente Vázquez dijera acá mando yo, apenas 48 horas antes de la llegada del Proyecto al Parlamento y los que dicen que en esta instancia Astori jugó sus últimos cartuchos, poco saben de la situación nacional y de apoyos reales en la ciudadanía. No se movió la plaza financiera. El primer día porque la información no se filtró en hora. Luego porque nada ocurrió. Ahora se dará la discusión parlamentaria. Va a ser muy ardua, y desde ya, el Partido Nacional está demostrando que va a jugar unido y en la oposición a mucho de lo elaborado, aunque por otro lado se contradigan y sigan reconociendo a Astori como el gran sensato. En Julio de 1993, en la página 11 de la Revista Guambia, número 199, Zelmar Lissardy sostenía “Los aviadores tienen una frase técnica que les marca un límite al que deben respetar entre los que más: “el punto de no retorno”. En el lenguaje aéreo, esa frase señala el momento en el que el avión traspasó la mitad de su capacidad de autonomía de vuelo y ya no le es posible regresar a la base de la que partió”. Luego Lissardy escribía “El intendente de Montevideo, el socialista Tabaré Vázquez, acaba de acogerse a las consecuencias –previsibles e imprevisibles- de esa frase”. Luego elucubraba una serie de definiciones sobre un tema puntual que nunca más fue recordado en la historia reciente: la posible renuncia de Tabaré a la intendencia por un tema sobre los aforos programados para cubrir el presupuesto de la comuna, y concluía que podría pasar lo que nunca ocurrió. Los errores de pronóstico pues, no son solamente de estos días, por lo menos para algunos analistas o periodistas de escasa capacidad de comprensión. LA ONDA® DIGITAL |
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