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¡No digan
que no se les avisó! Algunos de los cambios más corrientemente citados como posibles incluyen: alteraciones en las zonas actuales de vegetación, cambios en la cantidad y distribución de las precipitaciones, derretimiento de glaciars, aumento en el nivel del mar, inundaciones de las zonas costeras, etc. El agropecuario es uno de los sectores en los que se esperan mayores impactos del cambio climático. Las proyecciones realizadas por la comunidad científica de diferentes partes del mundo indican que la productividad agropecuaria disminuiría en algunas regiones y aumentaría en otras. La mayoría de dichos estudios coinciden en que los impactos más negativos se verían en las zonas de tropicales y subtropicales (Reilly et al., 1996). Estos resultados son de una gran importancia ya que justamente en esas regiones se encuentran algunos de los ecosistemas más frágiles del planeta. Por otro lado en estas mismas regiones se encuentra la mayor parte de los países menos desarrollados, y por lo tanto más vulnerables a efectos negativos sobre su sector productivo. Los estudios de este tipo conducidos en Uruguay indican que la productividad de los cultivos de invierno se vería reducida en un 20-30% bajo escenarios de cambio climático proyectados por modelos de ciculación general (Baethgen, 1994; Baethgen y Magrin, 1995). Trabajos más recientes ejecutados como parte del Programa de Estudios de Países (US Country Studies) sugieren que los rendimientos de cultivos de verano también se verían afectados negativamente por un aumento en la temperatura (J. Sawchik, no publicado). La comunidad internacional también ha reaccionado a estos cambios mediante la creación de programas y convenciones para unificar criterios de investigación, y adoptar medidas para enfrentar posibles cambios globales. Una de las iniciativas más importantes fue la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC). Otro resultado de esta acción coordinada internacional ha sido el establecimineto del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que está constituído por científicos de diferentes países, y cuyo cometido fundamental es el actualizar la información científica sobre cambio climático y asesorar a los gobiernos en este tema. Un paso necesario para la definición de medidas adecuadas para controlar las emisiones de GEIs es el poder contar con información actualizada sobre la situación actual en los diferentes países en relación a dichas emisiones. Por esta razón la UNFCCC estableció que todos los países firmantes de la convención deben elaborar y actualizar inventarios nacionales de las emisiones antropogénicas (fuentes) y de la absorción (sumideros) de los GEIs utilizando metodologías comparables. En los últimos años un gran número de países han comenzado a publicar sus inventarios nacionales de emisiones de GEIs, utilizando metodologías aprobadas por el IPCC.(IPCC/UNEP/OECD/IEA, 1997). Esta nueva información disponible para la comunidad internacional ha permitido evaluar la situación actual y a cuantificar la incidencia de los diferentes países sobre las emisiones totales. Una de las consecuencias de esta información ha sido el Protocolo de Kioto, que introduce dos nuevos e importantes elementos: por un lado se definen límites para las emisiones futuras de un grupo de países, y por otro lado define una serie de mecanismos tendientes a la reducción de las emisiones netas globales incluyendo la creación de un mercado del carbono. En el presente artículo se presentan los resultados del inventario nacional de emisiones de GEIs haciendo especial énfasis en las provenientes de los sectores agropecuario y forestal. El artículo también discute la situación actual en relación al mercado de carbono, y plantea algunas de las oportunidades que existen para Uruguay en dicho mercado.
*Walter E. Baethgen (International Fertilizer Development Center) LA ONDA® DIGITAL |
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