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Geopolítica-Economía-Administración Oswaldo de Rivero, diplomático peruano, profesor de Estudios de Londres; ex Presidente de la Conferencia de Naciones Unidas; ex Representante del Perú en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; en su libro “El mito del desarrollo”, afirma que esta expresión gustan usarla los mal llamados países “en vías de desarrollo”, conformados por sociedades atrasadas , que finalmente son indispensables para un pequeño grupo de países altamente desarrollados pueden mantener su consumo y una calidad de vida de “primer mundo”. En este artículo, incorporo algunos de sus profundos razonamientos que, a mi criterio reflejan la realidad de lo que el Embajador Rivero denomina “El tercer Estado internacional”, conceptos que Iberoamérica y -fundamentalmente Uruguay- tiene mucho para reflexionar.
En dos artículos anteriores de La ONDA digital, hemos dado por entendido que los países subdesarrollados, faltos de inversión nacional o extranjera, con grandes tasas de desempleo como sucede actualmente en TODOS los países de Sudamérica; agravada la situación económica por ser en casi su totalidad exportadores de materias primeas con precios poco remunerativos, se enfrentan a una situación social degradante, les será difícil, solo con la buena voluntad de planes de emergencia social que no cuentan con una base bien asegurada, sino transitoria.
¿Y América Latina? El hecho que más debe preocupar al gobernante, es que ante esta real situación, las empresas de esta nueva “aristocracia no estatal” tienen cada vez más poder mundial, pero, paradójicamente no asumen responsabilidades internacionales. De ahí el deterioro de los organismos políticos como Naciones Unidas con su Consejo de Seguridad, la OEA, la ASEAN, la ACP, entre otros, que se siguen contemplando en una suerte de espejo mágico del siglo XX.
¿Y las responsabilidades?
Es válido otro razonamiento del Emb. Rivero:
“Será muy raro que estos nuevos barones
transnacionales consideren el respecto de los derechos humanos
en algunos países de los continentes citados, para decidir sobre
sus inversiones, o casi imposible que el problema en Nigeria
(por ej.) las lleve a decidir la no utilización de una nueva
tecnología que haría Para los ejecutivos de las transnacionales los problemas globales sociales, económicos y ecológicos (caso de las plantas de celulosa en el Uruguay, como lo ha sido hace varias décadas en Argentina, son una tarea exclusiva de los gobiernos , quienes deben resolverlos sin interferir en sus mercados, ya que ellas sólo se sienten responsables ante sus accionistas, aunque nada se sabe quiénes son ellos.
La pérdida de confianza popular
¿Y el futuro de Iberoamérica? Los países de aquel “Tercer Mundo” han perdido, con el fin de la Guerra Fría, no sólo su renta estratégica y aunque lo nieguen siguen devotamente el credo del consenso de Washington. LA ONDA® DIGITAL |
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