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Sanciones disciplinarias o pedido
Varios actores políticos han tenido y tienen la sensación que existe un sentimiento general sobre este punto, que termina quedando como “una asignatura pendiente” para los gobiernos que se suceden desde la recuperación democrática hasta nuestros días. Se habían producido avances para cerrar la cuestión de la violación de los Derechos Humanos en Uruguay, en parte por lo que significó el trabajo de la Comisión Para la Paz, y ahora los uruguayos creíamos que se podía seguir avanzando en estos temas a partir de la posición adoptada por los Comandantes en Jefe de las tres Armas, desde el momento que el Presidente de la República les explicara qué se estaba buscando. Esos pronósticos optimistas, que vaticinaban que se conocerían detalles de la ubicación de cuerpos que habían sido depositados en unidades o predios militares y eso iba a permitir cerrar este capítulo de la Historia, se va desvaneciendo y los antropólogos que han actuado en esta instancia, prácticamente, dan por descartada la posibilidad de que, en los lugares señalados, haya habido movimientos de tierra en los últimos años. La sociedad y el Gobierno se encuentran entonces en un callejón sin salida y también en una encrucijada, donde se hace muy difícil retroceder para tomar otro camino, sin generar ninguna acción de sanción disciplinaria o de pedido de renuncia a alguno de los protagonistas. Tanto los actores políticos como los militares sienten que han sido y están siendo burlados por otro grupo, en este caso de militares, que no han aportado información seria, chequeada sobre los hechos ocurridos en la década de los 70 o directamente han mentido. Todos nos preguntamos si esto ha sido premeditado con fines de desprestigiar a determinadas personas o si la presión ejercida para que algunos militares hablaran fue tal que los llevó a decir cualquier cosa para salir del paso. En cualquiera de las dos hipótesis hay responsables. Algunas fuentes han dejado traslucir que está estudio generar Tribunales de Honor para enjuiciar a los militares que participaron de esta etapa. ¿Y en el ámbito político no habrá culpables?. Como es de suponer, todo esto genera más tensión en la interna militar y el clima cada día se hace más enrarecido, más denso. Desde el Poder Ejecutivo parece no haber señales claras ni firmes a tal punto que el subsecretario de Defensa sale a pedir disculpas, por sus opiniones vertidas en un ámbito partidario sobre algunos militares, que molestaron a muchos integrantes de las Fuerzas Armadas. José Mujica, en su calidad de líder histórico del MLN, pidió reunirse con algunos militares porque considera que muchas veces las conversaciones “oficiosas” dan más resultado que los contactos “ oficiales”. Parece una crítica velada a lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Los uruguayos nos preguntamos como, si esto es así, no se siguió ese camino antes. La respuesta parece estar por el lado de la falta de interlocutores válidos. Es decir que si ese diálogo no lo llevan adelante los “ líderes históricos” no hay quien lo pueda llevar adelante con éxito. Todo esto se da en el marco de una discusión más profunda, que es la que se debería estar dando a nivel político, como es el rol que tendrían que tener las Fuerzas Armadas en el Uruguay del futuro. Esta semana el semanario Búsqueda daba cuenta del proyecto del Gobierno que pretende modificar la forma de ascenso de los generales y la tensión que ese hecho ha generado entre los oficiales que entienden que se pretende modificar las reglas de juego históricas dentro de la institución militar. El Gral (R) Victor Licandro, redactó un documento que circula en la interna del Frente Amplio donde se hace hincapié que, en esta etapa, vuelve a priorizarse por parte del Gobierno, lo ocurrido en períodos anteriores donde se intentó discutir la responsabilidad de las Fuerzas Armadas y Policiales en la violación de los Derechos Humanos dejando de lado, justamente, lo más importante: el significado que tiene Defensa Nacional y “ para qué, como y con qué las Fuerzas Armadas”. Mientras tanto, el tiempo pasa, las heridas se profundizan y el espacio de reconciliación entre civiles y militares parece alejarse. LA ONDA® DIGITAL |
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