|
Un film
uruguayo, arriesgado y sugerente Con el Jesús en la boca, el cine uruguayo sigue su marcha. Lo de Jesús viene al pelo de una doble manera. Por un lado, hace pocos días el futuro de la producción nacional parecía más que vidrioso, imposible. Fue cuando lo del Jesús en la Boca. Por otro lado, se produce el estreno de “Alma Mater”, película que tiene mucho que ver con Jesús. Ocurrió que en el nuevo presupuesto del estado uruguayo, no sólo no se contemplaba para nada a ese sector productor, sino que se le retaceaban medios. Se dejaba de lado el compromiso de Uruguay de aportar 100.000 dólares anuales al organismo internacional de Ibermedia de fomento al cine de Ibero América, decisivo para producir films en el país con los 200.000 dólares anuales promediales que dicho organismo suministra. Los cineastas nacionales se movilizaron, hicieron una ceremonia en el Cementerio Central para alertar sobre la futura muerte del cine de Uruguay, la realizadora Beatriz Flores Silva inició huelga de hambre frente al mismo. La cosa no pasó a mayores. Hubo rectificación de las autoridades nacionales con la promesa de cumplir con Ibermedia, incluso de pagar los atrasos de gobierno anterior, además asegurar la futura existencia de una ley de cine. Entonces, el cine nacional con sus alrededor de 70 premios ganados en Festivales Internacionales por su interés y calidad, con los aportes consiguientes de divisas al país, generador de 7.000 puestos de trabajo, movilizador de una actividad productiva de alrededor de 60 millones de dólares anuales, es buen negocio si se parte de aquellos 100.000 dólares y otros más de organismos y productoras del país. Además, la idoneidad de los técnicos cinematográficos y actores nacionales, las virtudes de la luz solar y las bellezas del paisaje uruguayo, las posibilidades de rodaje poco costoso, hacen que el Uruguay constituya una buena tentación para los realizadores extranjeros. Así, al ejemplo del maestro polaco K. Zanussi, quien rodó en el Uruguay “Persona non grata”, su más reciente realización, se suma, en el mes de noviembre próximo, la filmación en el balneario de Atlántida de secuencias de la superproducción estadounidense, “Vicio en Miami”, de Michael Mann ( “El informante”, “Alí”, “Colateral” ), protagonizada por el Oscar 2004, Jamie ( “Ray” ) Foxx y Colin Farell, de la que ya se están construyendo los decorados de tipo tropical. Como quien dice, el cine el Uruguay sigue vivo y crece como negocio. A no descuidarlo, por el contrario. Una historia
iluminada Alvaro Buela conquistó al público y a la crítica nacionales en su debut en el largometraje con “Una forma de bailar”, una película modesta y lograda por su simpatía temática y su frescura de realización para una propuesta juvenil. En su segundo largometraje, definido como “una historia iluminada” o “una fábula para tiempos de crisis”, Buela adopta una actitud mucho más ambiciosa y arriesgada desde los puntos de vista temático y formal con su historia de ribetes fantásticos ambientada en el Uruguay actual. Luego de una larga peripecia de producción de 5 años, “Alma Máter” llega a su estreno. Fue proyecto ganador del FONA 2000, tres años después fue rodado en Montevideo entre setiembre y octubre de 2003. Su procesamiento de laboratorio se realizó en San Pablo, Brasil, uno de los países co-productores junto a Canadá. En su etapa de posproducción fue seleccionado en la sección de Cine en Construcción de Toulouse ( Francia, 2004 ) y San Sebastián ( España, 2004 ), obteniendo en el premio Casa de América para su finalización en 35 mms. Está protagonizada por Roxana Blanco, ganadora del Florencio a mejor actriz en 2002 por su participación en la pieza teatral “Agatha”. Junto a ella también actúan Nicolás Becerra, Walter Reyno, Humberto de Vargas, Beatriz y la participación especial de Werner Schunemann, figura estelar del cine brasileño y de la televisión de Rede Globo. Mientras se procesa su estreno en Uruguay, “Alma Máter” se hace presente en reconocidos festivales. Ha sido confirmada su participación en la sección competitiva Nuevos Horizontes en San Sebastián y en el Festival de Río de Janeiro ( Brasil ) y en la muestra no competitiva Montreal du Monde ( Canadá ). En cuanto a su producción es un film de Austero Producciones, junto con Xerxes Indie Films ( Canadá ), Laboratorios Mega ( Brasil ), tiene el apoyo de MVD Socio Audiovisual, aparece como productor asociado y distribuidor Alfabeta Films. Una fábula
para tiempos de crisis Para responder a esos interrogantes, o acaso plantearse nuevas preguntas, Alvaro Buela construye su “Alma Máter” siguiendo los pasos cotidianos de Pamela ( Roxana Blanco ), una mujer tímida y apocada en su pequeña estatura de 34 años que trabaja de cajera en un supermercado montevideano. Con fuerte fervor religioso concurre asiduamente a un templo dirigido por un pastor brasileño ( Werner Schunemann ). Ella es virgen, adicta a los dulces. Visita periódicamente a su madre autista, mientras tiene una vida anónima, rutinaria y sin brillo. De pronto, ocurren cosas misteriosas, aparece un cliente extraño que le regala dinero y la amedrenta, tiene alucinaciones y singulares mensajes, sueños, señales reales e imaginarias, palabras de su propia madre, recibe la ayuda y amistad de un travesti ( Nicolás Becerra ) con quien más conspira. Todo ocurre como si fueran mensajes que propician para Pamela un destino maravilloso. Como si ella estuviera destinada a engendrar el Salvador del nuevo milenio. En esa fábula, en la cual Pamela realiza un viaje interior que la hace más mística, también la torna más humana. Alvaro Buela construye su película con un sentido preciso de lo que quiere y hacia esa meta se dirige con total direccionalidad y la mínima concesión. Ese es en primer lugar el mayor mérito del film, que lo convierte en imágenes de gran sugerencia en el manejo de dos planos de relato, bien engarzados y diferenciados, el de la realidad de una vida gris y el de la subjetividad de alucinaciones, sueños y señales sobrenaturales. Todos esos elementos están resueltos con un lenguaje muy pulido, persuasivo en su expresión visual de encuadres y de montaje moroso, aunque con un ingrediente enigmático o de cierto hermetismo en sus significados. En ese sentido, “Alma máter” es película de exigente acceso a sus planteos y persuasiones, uno de cuyos valores es la excelente labor protagónica de Roxana Blanco en el rol de Pamela, bien acompañada por el resto del elenco, dirigidos con convicción y destreza por Alvaro Buela. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |