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Una cordillera nos separa, pero hay
túneles para llegar, Chile 1973 – 2005
visto desde Uruguay
por Carlos Lago
El domingo pasado Chile
celebró su Fecha Patria el lunes 19 de septiembre - con “p” como
escriben ellos- , el Día de las Glorias del Ejército.
Es difícil escribir sobre un país vecino –hermano- cuando en el mismo
mes de septiembre se recuerdan 32 años del Golpe de Estado que derrocó
al Presidente Constitucional Dr. Salvador Allende.
Escribir hoy sobre aquella aciaga jornada, principio de otras muchas
desgraciadas que con insana crueldad siguieron a la misma, sería volver
a repetir algo que siempre manejamos: desde la mañana estaba condenado a
muerte Allende, así lo fuera por mano propia o resultado de los
bombardeos a que era sometido el Palacio de La Moneda, el edificio
presidencial. Y si salía con vida de aquella aventura, la misma no le
era garantizada ni en Chile ni en ningún otro lugar del mundo, bástenos
recordar a Pratt o Letelier.
Cuesta hoy atravesar dicho Palacio, abierto al público, sin emocionarse
y pensar cuántos valientes cayeron defendiendo no aquellos muros sino la
libertad de un pueblo, que tanto trabajo dio reconquistar. En estos días
además se suma que murió el jefe del Tacnazo, paso previo a la Dictadura
de Pinochet. Este General que no es encontrado culpable del Plan Cóndor
por la Suprema Corte de su país. Será ladrón pero no asesino. Le queda
el Plan Colombo pendiente además de la banca Riggs. Y esto seguramente
le duele a un chileno medio hoy. Es muy poca culpa para tanto desmadre.
Uruguay estaba en los primeros meses de su propio Golpe, y pensar que
uno duraría once años y el otro diecisiete, era algo imposible de
comprender cabalmente por quienes éramos jóvenes adultos en esos
momentos.
La noticia de la muerte de Allende, confirmada al caer la tarde, tan
gris en Montevideo como en Santiago, solamente llevaba implícita una
pregunta. ¿quién será el nuevo líder de la izquierda?. ¿Cómo se logrará
salir de esta situación?.
Los partidos y más que ellos sus personeros principales, habían jugado
con fuego, alentado, fomentado y en buena parte orquestado por los EE.UU.,
pero no dejaban de ser culpables de toda la situación. No habían sido
capaces de articular una salida democrática a enfrentamientos de una
sociedad demasiado radicalizada como para detenerse un poco a razonar.
Estamos hablando de todos los partidos, más los movimientos armados que
pretendiendo ocupar espacios de poder cada vez más vacíos solamente
contribuían a que el Régimen tuviera pies de barro y en él se hundiera.
Leyendo en La ONDA digital 253 a Hernán Narbona Véliz, en su relato de
las vivencias que aún le quedan de aquellos días, parece que solamente
la CIA es culpable de las matanzas, desapariciones y torturas de
valientes patriotas. Y esto para nosotros, es una distorsión de lo que
realmente fueron aquellos días, que hoy lamentablemente vuelven a
recordarse con la consabida marcha semiviolenta al Cementerio General,
los cortes de calle (Francia, Grecia), los pequeños atentados que dejan
zonas enteras sin luz (esta vez hubo un corte no solamente en la Región
Metropolitana sino que abarcó desde Antofagasta hasta Arica al menos),
esa jornada que incluye el homenaje a Allende en su monumento en la
Plaza de Armas seguido de un atentado que mancha paredes de La Moneda,
situada frente a la misma. Esa manifestación que gritó consignas y el
nombre de Gladis Marín, símbolo de la Resistencia pero no el único y
menos aún el más importante al reconstruir el entramado social.
Escribir que se intenta tapar la verdad ocultando archivos por cincuenta
años y así olvidar a las víctimas, no tiene mucho que ver con la prisión
que se le aplicó a algunos altos mandos responsables de aquella locura.
Pero pensar que en los actores sociales sin los partidos políticos
recuperados estuvo la derrota de la Dictadura, es enceguecerse porque
los Partidos de la Concertación no me gustan.
Creer que los grupos armados fueron superados es algo así como no
entender que para los militares, las guerrillas o Grupos de Apoyo al
Presidente eran muy fácilmente derrotables militarmente. Eran pan comido
para la fuerza real, organizada e institucional, que rompía con las
Instituciones. Sacarle chupetines a los niños.
Lo escribimos al pasar hace unas semanas: no se entiende en Chile por
parte de muchos que se haya indultado al Contreras culpable del
asesinato de Tucapel Jiménez, de rango menor y enfermo.
De cualquier modo, el Presidente Lagos, dispuesto a ir mucho más allá
con los indultos detuvo su mano y dejó para el próximo gobierno –que
será sin duda de la Concertación- el volver a analizar el tema y
resolver lo que en Uruguay ni siquiera a comenzado a tratarse. Alineó su
posición con la de Michelle Bachelet, futura Presidente, y ni se inmutó
cuando ésta comunicó que en caso de deceso de Pinochet –alguna vez se va
a dar-, no le rendirá honores fúnebres.
El General Cheyre, Comandante en Jefe del Ejército, fue recibido
tirándosele maíz por partidarios de Pinochet, cada vez menos y más
aislados si ello es posible, por no defender el honor de los uniformados
violadores de los derechos humanos.
En un gesto que no debe dejar de mencionarse, ante el fallecimiento del
General Forestier, el de más alto rango procesado, Cheyre, que estaba
fuera de Chile, no deja su gira y no concurre a las exequias del mismo.
Son gestos que van marcando que entre 1973 y 2005 ya han transcurrido 32
años, y que para que la historia empiece a ser solamente un pasado que
nunca más deberá repetirse, hay que dar pasos que no dejan de lado los
sentimientos por lo que ha acontecido, pero que sirven a la hora de
replantearse el país, que seguirá siempre quebrado en alguna medida
porque hay quienes no aceptan que los desafíos de hoy no son los de 1973
ni el mundo el mismo que existía en ese entonces.
Escribir que todo es un acuerdo cupular significa que yo no participo
del mismo y por tanto me opongo a él. Es saltearse además que en menos
de tres meses la ciudadanía volverá a marcar preferencias presidenciales
y le dará o quitará su lugar a muchos senadores a lo largo y ancho del
país. No los designados, que por la reforma ya se van de sus cargos
aunque haya algunos que se postulen como el ex Presidente Frei para
volver al Senado, sino aquellos que por voluntad ciudadana han logrado
los mismos mediante el mandato de las urnas, hecho mucho más
revolucionario que lo que algunos son capaces de comprender.
La democracia nunca es perfecta, pero no hay mejor sistema que ella en
el mundo. Las utopías se chocan con las fallas que presenta y que no son
únicamente problemas con los derechos humanos. O que incluyen otros
derechos humanos diferentes a la aparición, conocimiento y reparación a
los familiares de las víctimas que aunque nos parezcan el centro del
mundo, muy lejos están de serlo.
Reflexionemos. Chile queda muy cerca de Uruguay. Una cordillera nos
separa, pero hay túneles que nos permiten llegar fácilmente si no hay
nieve. LA
ONDA®
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