Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Un vínculo en construcción
Ciencia, Tecnología e Innovación
en el primer presupuesto progresista

por Edgardo Rubianes (*)

Falta de comunicación y razonables ansiedades están en la base de cierto cortocircuito entre parte de la comunidad científica y el primer gobierno de izquierda. No debe sorprendernos, está implícito a todo proceso de cambio.

Ansiedades y falta de comunicación
Es una realidad, hay que aceptarlo. Parte de la comunidad científica esta preocupada por lo que interpreta una postergación del apoyo gubernamental a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) en el presupuesto nacional y lo ha hecho manifiesto en los últimos días en entrevistas, redes virtuales y notas periodísticas. Uno podría preguntarse si la izquierda siempre ha apoyado el fortalecimiento del sistema de CTI e incluso en su programa electoral incluyó al “Uruguay Innovador” como uno de los 5 ejes del cambio. porqué pensar entonces que ese compromiso no será asumido. Pero lo cierto es que alguna desconfianza existe.
 

Ha habido ineficiencia al comunicar lo que se hace, hay información que se desconoce. Esta es una crítica que puede hacerse extensiva a muchos -o casi todos- los ámbitos de la gestión gubernamental pero que eso no lo justifica. Reconocerlo para poder superarlo es un buen camino. 

Pero también es verdad que hay ansiedad en el “cuadro”. Explicable por los problemas de información pero quizás también por la propia experiencia de la comunidad científica. En su accionar por lograr apoyos para la CTI la comunidad fue incorporando en todos estos años cierta capacidad para asimilar la frustración. De modo que la muy previsible refractariedad a los reclamos que los gobiernos de turno tuvieron se metabolizaban más fácilmente. Ahora es distinto. Esta posibilidad no es aceptada y hay ansiedad, con razón, por ver los cambios y comprobar que no se erró cuando se apostó políticamente en octubre pasado. El vínculo comunidad científica y el primer gobierno nacional de izquierda esta en construcción y el aprendizaje incluye a todas las partes. 

Pero si de investigadores se trata no podemos guiarnos por presunciones. Al menos intentemos no hacerlo. Yo mismo no fui claro en un anterior artículo acerca del alcance de los recortes a programas de CTI. Tratemos pues de ser científicos sobre la realidad e interpretarla (y si somos animales políticos, de lo que se trata también es de cambiarla). 

En primer lugar deberíamos, como se dice, “bajar un cambio” en los niveles de ansiedad. En segundo término, ser analíticos sobre lo que se propone en el presupuesto nacional para CTI y particularmente tener una visión más global. Escudriñemos entonces en el articulado del mensaje y en sus anexos sobre los planes de inversión. Y luego sí, testemos la hipótesis respecto a si la propuesta presupuestal sobre CTI es la peor en estos 20 años, como se ha sostenido. 

Entre U$ 7.5 y 8 millones anuales
Si bien los Fondos Clemente Estable y Nacional de Investigadores no tienen asignados incrementos específicos si se suma lo previsto por el proyecto 742 destinado a Proyectos de C+T (incluye FCE y FNI); el proyecto 746 para un programa de becas y el proyecto 747 dirigido a promover C+T juvenil tenemos que se adjudican según el año entre 1.410.000 y 1.940.000 dólares (ver inciso 11, pagina 42 y siguientes del Tomo II del Proyecto de Inversión en la web del parlamento). 

A esta cifra hay que agregarle el gran aporte que significa el Programa 801 de Desarrollo Tecnológico (PDT) que fuera prorrogado por dos años y parcialmente reprogramado luego de las negociaciones con el BID del nuevo gobierno. En una nota anterior publicada en Diciembre en Brecha decíamos que con relación al PDT había dos noticias, una mala y otra buena. La mala era la el fracaso que había sido la ejecución del PDT: disponiéndose 27 millones de dólares para un programa de 5 años, a un año de la fecha de culminación (2005) se había ejecutado menos de la cuarta parte. La buena era la contracara de esa situación: disponer de más de 18 millones para un eventual redireccionamiento del programa y hacerlo exitoso. Y bueno en eso se esta. El PDT tiene tres subprogramas que en grandes rasgos están destinados, uno al apoyo a la investigación y la formación de recursos humanos; otro a estimular la innovación y vinculación entre oferta y demanda tecnológica empresarial con miras al incremento de la competitividad; y un tercero al fortalecimiento institucional en CTI. Luego de la renegociación, para el presente año el PDT dispone de 3.330.000 dólares. Los montos para los años 2006 y 2007 son significativamente mayores (6.650.000 y 6.200.000 dólares respectivamente) y para el 2008 hay 3.870.000. Por otra parte, existen condiciones para una eventual renovación del programa cuando el mismo finalice. 

Globalmente y considerando solo estos 4 programas -que de acuerdo a la institucionalidad actual están en la órbita ejecutoria del MEC- el monto disponible para los dos próximos años es de 8 y 7.5 millones de dólares respectivamente.  

Volviendo entonces a la hipótesis a testar (la de que el presupuesto progresista es el peor de los últimos 20 años respecto a CTI) no podremos menos que acordar que la hipótesis ha sido rechazada.

Quizás los investigadores vinculados a la ciencia fundamental subvaloren el aporte del PDT. Es cierto que el uso de los dineros del PDT tiene cierto grado de rigidez pues los componentes del programa fueron definidos cuando se firmó el contrato de préstamo con el BID hace varios años. Sin embargo ello no impide que se puedan utilizar inteligente y coordinadamente los montos disponibles por las diversas vías. Un ejemplo de ello es el reciente llamado simultáneo a investigación fundamental del PDT y al Fondo Clemente Estable. Los proyectos que se aprueben del área social -que no pueden ser financiados con dinero del PDT- si se lo puede hacer con el disponible del “viejo” FCE (unos 300 mil dólares) y las restantes áreas se subvencionarán con partidas del PDT (unos 600 mil dólares). No recuerdo que en alguna instancia anterior se haya dispuesto de un monto de 900 mil dólares para investigación fundamental. El FCE nunca superó los 500 mil.

La agencia para la innovación
En el mensaje presupuestal se incluye otro aspecto nada menor: la creación de la Agencia de la Innovación. La creación de una agencia o una entidad similar, como forma de hacer más eficiente y articulado la promoción de la CTI ha sido planteada en múltiples instancias en los últimos años. Ahora la idea comienza a concretarse en el artículo 223. Se aspira que este nuevo instituto público no estatal comience formalmente a funcionar el próximo año. Habrá que trabajar mucho para eso. A la Agencia se le transferirían programas ya existentes en los distintos ministerios involucrados, Educación y Cultura, Ganadería, Agricultura y Pesca, Economía y Finanzas, Industria, Energía y Minería,  OPP, así como de otras instituciones y fondos. En el caso del MEC seguramente se derivarán los programas 746, 747 y 801 arriba mencionados, a los que se le sumarían otros programas del INIA, LATU y fondos de cooperación internacional. Y sobre estos últimos hay mucho para trabajar, seria y rápidamente. Hay mucho dinero en la vuelta al que ni siquiera se ha accedido al no haberse  presentado propuestas. 

Sin duda la construcción del Sistema Nacional de CTI y su fortalecimiento, no será tarea fácil pero hoy por hoy no hay elementos objetivos que muestren que la voluntad política de la fuerza de cambio para hacerlo haya decaído. Hay muchos temas inmediatos y mediatos que deberían ser analizadas, que necesitan del aporte propositivo de todos. Cómo sostener al PEDECIBA, primer y exitoso programa de posgrado nacional, en esta coyuntura es uno de ellos. Cómo diagramar el sistema de estímulo al investigador para que luego de una nueva convocatoria pueda estar funcionando a partir del 1 de enero del 2007 en forma no espasmódica, es otro. Cómo articular el papel de la Universidad como generadora de CTI con los demás ámbitos nacionales. Cómo -en el marco de la construcción de la nueva institucionalidad y de una política estatal en CTI - transformar al actual Conicyt en un Consejo Consultivo del Gabinete de la Innovación y/o de la Agencia y no solo de un ministerio como sucede actualmente. Qué programas debería tener la Agencia respecto a la formación de Recursos Humanos, Investigación y Desarrollo, Innovación y Competitividad Empresarial,  vinculación entre   CTI y  Sociedad,  entre otros. 

El primer presupuesto progresista avanza por tanto en dos planos: en el proceso de superación de la presente dispersión institucional creando un instrumento articulador y promotor de CTI, la Agencia; y en la inyección de montos importantes que significan un punto de inflexión en el empuje de CTI en el país.  Construyamos confianza, se esta cambiando. 

(*) Investigador y docente universitario (rubianes@montevideo.com.uy)

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital