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Los principios bien altos ... y otro
En los últimos días, hemos asistido a unos de los debates internos más complejos, que han dejado de manifiesto en el Parlamento la primera votación dividida en las fuerzas oficialistas, cuando se abordó el debate sobre la participación de la Armada uruguaya en la Operación Unitas. Un veterano amigo, entrañable, que, por distintas circunstancias, ha ido cambiando de argumentos a lo largo de su vida, cada vez que se imponía una variante lo justificaba diciendo “ hay que tener los principios bien altos, para poder pasarles por abajo”. En esto de los principios, para ser absolutamente justos, debemos decir que siempre hay honrosas excepciones y, en el caso que estamos abordando, hubo un senador del Partido Comunista que, siguiendo los lineamientos aprobados por su fuerza política, se retiró de sala para no votar, un diputado del Partido Socialista que permaneció en sala y no votó y algunos diputados del MPP, que se abstuvieron de ingresar a sala. La discusión sobre la participación uruguaya en las maniobras Unitas, se da en un momento muy especial de relacionamiento entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas, debido al tema de los Derechos Humanos, que está generando un clima de tensión aunque ésta, por el momento, se mantiene oculta. En ese marco, algunos sectores políticos discutieron qué hacer en este tema, si llevarlo hasta las últimas consecuencias y enfrentar al Poder Ejecutivo o modificar la posición que históricamente se había sostenido, tratando de argumentar lo mejor posible, con la esperanza que la oposición no agitara demasiado las aguas y todo pasara, en cierta forma, desapercibido por la opinión pública. Pero resultó que el tema comenzó a tomar vida propia. La Mesa política del Frente Amplio no pudo llegar a fijar posición porque algunos sectores de las bases a los que se sumó el 26 de Marzo y el PCU, se opusieron al mensaje enviado por el Poder Ejecutivo. Anteriormente, el MPP, había decidido “ tragarse uno de los sapos que hay que tragarse” y no llevar al Gobierno contra las cuerdas por este tema. La posición del sector resultaba fundamental por el número de legisladores con que cuenta. No obstante, fue muy difícil para el senador Eleuterio Fernández Huidobro el trago que tuvo que atravesar en la Cámara, con insultos muy fuertes hacia su persona desde las barras. Alguien me comentó que si cerraba los ojos, le parecía estar escuchando al ex senador Pablo Millor, cuando en pasadas Legislaturas defendía la presencia de Uruguay en las Unitas. El vicepresidente de la República, aceptó que hubo un cambio sustancial de algunas cosas y dejó entrever que, en la decisión del Poder Ejecutivo, no se podía dejar de lado el “ momento especial” que se está viviendo. El senador Korseniak, pareció seguir ese argumento y dijo que, aunque pensaba que las maniobras son perjudiciales para el país, el voto era favorable para facilitarle al gobierno la aplicación del artículo 4to de la Ley de Caducidad. Pero quedar en falsa escuadra no fue solo para los legisladores. El canciller de la República, hace algún tiempo, había dicho públicamente en una entrevista, que Uruguay este año no iba a participar. Después corrigió y dijo que había que tomar en consideración los argumentos del Gobierno. Y esos argumentos van en el sentido de que se hace necesario un gran debate sobre el rol que deben tener las Fuerzas Armadas en el Uruguay. La idea inicial era cerrar el capítulo de los Derechos Humanos, con la participación voluntaria de las tres Fuerzas que entregarían los informes sobre personas desaparecidas, para luego, con el éxito debajo del brazo, abordar la reestructura. La realidad es más fuerte y más compleja. Todo indica que no habrá informe final, las causas seguirán abiertas, podría haber sanciones para los uniformados y, moralmente, el gobierno sufre una derrota muy importante. En ese contexto, abrir otro flanco, en este caso internacional y no ir a las Unitas, era demasiado a siete meses de instalado en el poder. LA ONDA® DIGITAL |
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