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La oposición se enoja pero
vota junto al gobierno
por Carlos Zapiola
La Operación UNITAS
siempre fue un cuco que había que rechazar por parte de las fuerzas
políticas que hoy tienen el gobierno del país.
Siempre blancos y colorados votaron por su realización y los entonces
opositores porque la misma no se llevara a cabo.
Por responsabilidad política dice la Ministra Berruti que ahora hay que
integrarse, porque una cosa es ser gobierno con las obligaciones que
ello acarrea entre naciones y otra ser oposición y no tener esos
compromisos.
Esta posición fue duramente criticada desde filas blancas y coloradas,
diciendo el diputado Javier García que parece que al FA la
responsabilidad en sus acciones le apareció ahora y que antes no
existía. Y llevó al también diputado Carlos González Alvarez a votar en
contra de la realización de las maniobras argumentando que todos,
blancos y colorados también debían votar en contra de lo que siempre
habían apoyado –no para ser mantener la coherencia de votar distinto al
FA-, sino para que quedara claro que esta vez las maniobras se aprobaban
y era solamente con los votos del oficialismo.
Larrañaga habló y dijo que esto era la mayor voltereta política que
había vivido, con lo que demostró conocer poco de lo que aconteció
muchas veces en años en los que hacía rato tenía uso de razón. Pero como
cada uno tiene derecho a decir lo que se le ocurra, valga la mención.
Y centremos el tema de hoy en un hecho que pudo ser considerado baladí y
que ha llevado a un revuelo mucho mayor que en el que en principio
pareció, sacudiendo las estructuras del Ministerio del Interior, la
Dirección Nacional de Cárceles, y toda la realidad carcelaria.
Termina de aprobarse la Ley de Cárceles, discutida y discutible, con la
que van a lograr lentamente su libertad presos con condenas cumplidas
equivalentes a por lo menos la mitad de su pena. Y vendrá
simultáneamente la necesidad de saber si realmente se han recuperado y
se pueden insertar en la sociedad sin reincidir en las prácticas que los
llevaron a estar encerrados. Hay quienes calculan que el 50 % de los
liberados pronto estará otra vez entre rejas, pero esto solamente
demostraría que fallan los sistemas de contención social, y volvería a
marcar que las cárceles sirven para todo menos para recuperar a quienes
a ellas son conducidos.
Tentados por ser el Día del Animal y el Año Nuevo Judío, el Cotorra Loca
y el ciudadano israelí preso por estar requerido desde EE.UU. por
vinculaciones al narcotráfico levantaron vuelo.
Quizás el único que en verdad lo haya hecho sea el sospechoso de
narcotráfico, y el Cotorra esté en algún aguantadero por esos
andurriales que la policía nunca sabe como manejar.
Pero como cayó el director de la Cárcel, el Oficial de Guardia fue
procesado y un sargento también, la cabeza principal, responsable que no
significa culpable de todo esto, José Díaz Ministro del Interior, deberá
ir seguramente al Parlamento a explicar todo este desaguisado.
Es posible que pueda explicarlo, en principio actuó cortando una cabeza
y respaldando a Navas como Director de Cárceles, y no hay votos para una
censura parlamentaria.
Y es este uno de los temas que más mueve estos meses que lleva el
gobierno. La oposición descubrió que le está ocurriendo lo mismo que a
la mayoría de los Intendentes con las Juntas Departamentales: tiene
mayoría asegurada antes de empezar una discusión o interpelación. Muy
fuertes deberían ser los cuestionamientos como para que la bancada
oficialista vote dividida –algo se la vio actuar así en el caso UNITAS-,
pero no creemos que en este caso el cargo de Ministro necesite una
figura de recambio.
Y sobre como actúa la oposición un dato final por esta semana. En una
nota publicada en el Diario El País días atrás, el diputado Sebastián
Silva se quejaba amargamente porque no se contestan los pedidos de
informe, y no hay contralor en los diversos organismos por parte de los
opositores. A quienes no aceptaron cargos de contralor por lo que uno
podría titular tormenta pasional desfasada de la realidad política,
ahora les duele ese hecho que consumaron y ayudaron a crear.
Y no hay controles ni los va a haber, aunque esto no es más que repetir
lo que siempre ocurrió, salvo el primer gobierno de Sanguinetti, en los
entes por parte de la oposición.
Es por ello que uno está tentado de reiterar que volteretas políticas
hay muchas y de muy diverso pelaje a través de los años, y una de ellas
intenta hacer que las minorías sigan controlando el Tribunal de Cuentas
y la Corte Electoral. Al gobierno es aquí a quien le falta los votos
para lograr una integración acorde con las nuevas realidades políticas,
y ni idea tiene de cómo conseguirlos.
Salvo que volvamos a hablar de controles en todas partes y se renegocie
todo lo que quedó de lado allá por abril.
No sé si hay paño por parte de algunos dirigentes para hacerlo, e
interés por el gobierno de sentarse nuevamente a discutir el pasado
reciente.
Hay veces que uno descubre que un baño de humildad se está necesitando
con urgencia, pero nadie sabe quien está dispuesto a pedir que se abra
la canilla, quien pone el gel de ducha y si se va a usar secador o
toalla.
La Operación UNITAS la votaron todos los partidos. Sería una buena base
para que se encontraran en otros temas. Difícil para Sagitario. LA
ONDA®
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