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 Parte (I)
Antonio Miguel Grompone
Pedagogía universitaria

por Héctor Valle

Al llegar el año de 1961, Antonio Miguel Grompone, logra, a mi entender su mayor creación a través de la obra “Pedagogía universitaria”, que publica en 1963. Se trata de un texto por lo demás, tan olvidado como indispensable, no sólo al Uruguay sino, me atrevo a manifestar, a la región toda. Por ello, trataré específicamente tal obra, en esta parte del estudio de la obra y vida del ilustre docente.

El plan de la obra
Con la claridad del docente y la soltura del hombre ilustrado, nos alerta que el plan de este libro tiene dos aspectos fundamentales, a saber: el encontrar los caracteres de la universidad como centro de enseñanza superior y, por otro, que es, a su juicio, como al nuestro, lo esencial de ésta última, así como la necesidad de su existencia en una sociedad determinada.

Compromiso social
Nada en Juan Antonio Grompone dice o promueve la huida docta. Nada. En él, reflejo de un Uruguay que diera, en la fragua de sus grandes hombres y mujeres, prueba de apertura republicana y vocación estoica, todo pasa por lo social o, quizá sea mejor decir: nada que no vuelva, con sus frutos a lo social, tiene sentido. Al menos no tiene sentido humano, republicano, ciudadano, luego, de responsabilidad colectiva. 

Es así que antes de finalizar el prefacio de esta obra, Grompone insiste en este punto, al afirmar que: “En este libro no se formulan recetas dogmáticas. Sólo se quiere hacer un ensayo de exposición de una idea razonada. Lo importante es que en pedagogía y especialmente en pedagogía de la enseñanza superior pesan factores que no se pueden determinar solamente por acciones individuales, porque está en juego una institución con un fin de dirección, un núcleo de docentes, estudiantes, necesidades de espacio y material, y, sobre todo la función social que desempeña, ya sea desde el punto de vista económico o científico.”[i] 

Los fines de la Universidad
Una gran mujer y pedagoga, como lo fue, y en realidad sigue siéndolo en tanto vive en nuestra mente, la Profesora Reina Reyes, manifestaba que preparar al estudiante para el presente es prepararlo para un pasado que no volverá. De ahí que estime de gran importancia resaltar, con Grompone, el sentido mismo de una Universidad toda vez que, como él afirmara, la Universidad es una denominación que corresponde a un concepto vago desde un punto de vista racional y que solo aparece como noción corriente cuando se refiere a una determinada realidad histórica. 

El Maestro advierte que “el elemento que caracteriza la Universidad existe como vimos en su función de enseñanza superior, especialmente en una pedagogía de estado, que requiere la organización de planes y actividades teniendo en cuenta todo lo educacional del país, estructurado en forma de pasaje gradual de actividades y cursos, lo que implica también una formación progresiva que empieza en la infancia.”  

Para más adelante, marca con nitidez, su compromiso con la sociedad: “La extensión cuantitativa de la enseñanza superior significa que ella interesa al hombre común, y se proyecta en la masa social. La enseñanza superior ha seguido la línea de penetración en el medio social que ha tenido toda la enseñanza. La verdadera característica del proceso de evolución en las instituciones de enseñanza aparece con el hecho de que ellos interesan al hombre común, entendiendo por tal el que constituye el substrato no diferenciado por relieves personales que lo separan de la mentalidad corriente. La extensión ha hecho que ese interés sea el de la masa que está en condiciones de que los niños, adolescentes y jóvenes que a ella pertenecen puedan asistir a los establecimientos educacionales sin que sea necesario que tengan que dedicarse a su propio sustento económico.” 

Y todo esto que a muchos, lo entiendo, pueda parecerles obvio, no por obvio, digo y enfatizo, debemos dejar de recordarlo y recalcarlo. Máxime cuando el economicismo de funcionarios pusilánimes (almas pequeñas) se aferran a establecer condiciones ya no de mercado sino mercantilistas al centro mismo, al sustrato mismo de la educación. 

Esos pequeños funcionarios que, creyéndose el centro de la acción, por estar, circunstancial y aleatoriamente, ocupando cargos de decisión, se obstinan en hacer de la educación un subproducto de una cadena de producción, olvidándose no ya de su propia y personal preparación, cuando la tuvieron y supieron aprovechar, a cargo del Estado que hoy rechazan y refractan sino y sobre todo, al pretender extender su visión miope y retardataria al conjunto del tejido social. 

Educación es, sin duda, saber apreciar lo sensible de lo tangible, lo central de lo periférico, por lo que mal puede considerarse a aquella como expresión de mentes que a poco de hacerse con un cargo, pretenden, si hablamos de economía y de educación, extender la mirada de su ojo ciego sobre la resultante de un esquema educativo sujeto a resultados al no abarcar, al pleno de la comunidad. 

¿Cuándo un país y un ser a cargo de su economía no supo ver en la misma educación el motor esencial de su dinamización bien como de su permanencia como Estado-Nación en el concierto de naciones?

¿Cómo, sensata, honesta y honorablemente, se puede alegar que un uno o un medio por ciento de una pretensión de presupuesto nacional puede desequilibrar la economía de un país si es en apoyo a una apuesta, esto sí: seria y pensada, en la educación?

¿Cuándo nos libraremos de estos pequeños seres que revisten carácter humano apenas en foros privados pero que urgidos a asumir su responsabilidad social, se muestran rapaces y menores? 

¿Cuándo nos permitiremos asumir nuestras propias e indelegables responsabilidades para que con tal actitud despejemos el camino de abrojos como los antes descriptos? 

La Universidad pues, es central, en un proyecto de país, en un proyecto de Estado democrático que tome para sí y para los suyos el ejercicio pleno de la libertad, con igualdad de oportunidades en el marco de un espíritu de solidaridad que efectivamente se derrame en cada uno de sus habitantes. 

Condicionantes
Grompone establece que la enseñanza superior aparece además condicionada por elemento humano que debe formar, una vez que la enseñanza secundaria toma al adolescente, nos dice, y debe contemplar las condiciones psicológicas y problemas del mismo. 

Luego, alega, la enseñanza es una adaptación a esta etapa de la vida que es, en sí, una preparación para el hombre y la mujer adultos. 

En esta primera parte, pretendo dejar en claro el sentido mismo, sea del pensamiento grompiano, en cuanto a lo pedagógico y universitario, bien como el por qué de mis palabras en torno al sentido mismo de la proyección que la educación debe necesariamente de tener en el plan de construcción de una sociedad democrática. 

Para ello, una vez más, recurriré al propio Maestro cuando, aun en la etapa de los fines de su obra “Pedagogía universitaria”, manifiesta lo siguiente: “Los estudiantes de enseñanza superior, por tanto,  se introducen en un momento de la cultura científica e intelectual del medio particular en el que se encuentran instalados y en relación con la cultura universal, y aunque tengan su propia producción no son creadores de todo lo que significa esa cultura a cuya influencia están sometidos.” 

Y agrega, un párrafo después “(...) Por último la enseñanza tiene un valor desde el punto de vista de la formación humana y de lo económico, que muestra el tercer aspecto de las influencias del medio en la organización de la enseñanza. El conocimiento científico o intelectual tiene un significado que procede del medio. Ya lo indicamos antes al mostrar cómo se había transformado la enseñanza superior con el concepto utilitario o económico de la ciencia o de considerarla a ésta un valor en sí misma como necesidad espiritual de alcanzar una verdad.” 

Para luego ir a un aspecto medular de la cuestión aquí tratada: “Por todo ello la enseñanza superior se determina porque tiene como finalidad la formación especializada de los jóvenes para la actividad científica o intelectual o la técnica fundamentada en ella, y su caracterización se obtiene por la doble circunstancia, de ser una formación post-secundaria y porque prepara directamente para la actuación del hombre adulto.” 

Y atendamos al siguiente pensamiento: “La actividad especializada es siempre una función social y está supeditada a las condiciones del ambiente, por lo cual ya sea consciente o inconscientemente la enseñanza está penetrada por el sentido y valor que se atribuye al hombre.” 

Sin  más, tales expresiones son parte de los fines destacados por Grompone en la obra tratada, que quisimos presentar para luego sí ahondar en el tratamiento mismo de su desarrollo, lo que nos llevará a distintas fases del mismo, como por ejemplo, la aptitud de pensamiento, la enseñanza científica, la asistencia a clase, el saber para qué se estudia si para saber o para salvar exámenes, el tema nada menor de las minorías, con varias lecturas, pasando por la ubicación social por finalidad de estudio con el peligro tanto de la burocracia como de la guettización de la enseñanza. 

Pero como todo tiene principio, hoy traje estas primeras reflexiones apoyadas en algunas de las reflexiones del pedagogo uruguayo a quien hoy pocos recuerdan y que sin embargo, es parte misma, con  otros hombres y otras mujeres, del pensamiento reflexivo de estas tierras. 

Continuaremos.
Esperamos sus opiniones

hectorvalle@adinet.com.uy

[i] Grompone, Antonio Miguel, Pedagogía Universitaria, Universidad de la República, Montevideo, año 1961, Pág. 7 y ss.

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