|
A capa y espada: Cuando
En las últimas semanas, desde Argentina, se produjeron distintas reacciones que, en un principio, parecían lógicas, inherentes al sistema democrático que debe seguir cada uno de los pueblos que defiende sus intereses, pero que en los últimos días, con amenazas incluidas de parte del Gobernador de Entre Ríos, está tomando un cariz inaceptable. Parece lógico que exista cierta preocupación por parte de los argentinos en cuanto a que se tenga el mayor de los cuidados en atender los temas relacionados con el medio ambiente, en la medida que compartimos el cauce del Río Uruguay. Convengamos que esta preocupación les surgió de forma intempestiva, luego de conocer que las industrias se instalarían del lado uruguayo, porque las papeleras que están sobre el Río Paraná, con tecnología más antigua, deben estar contaminando más los ríos pero vamos a dar por bueno el argumento que utiliza el embajador argentino en nuestro país, que ese es un tema que concierne a los argentinos. Si bien el Gobernador de Entre Ríos puede decir lo que quiera dentro de su territorio y manipular la información a su antojo, mientras la ciudadanía local se lo acepte, cuando esa manipulación afecta a otro Estado soberano, allí está incurriendo en una grave falta. Y uno se puede, legítimamente, preguntarse a que intereses responde el vecino Gobernador. Será solo a la pureza de la calidad de vida de sus conciudadanos o quizá , las papeleras del lado uruguayo han afectado algo más importante que tienen que ver con negocios de muchos millones de dólares que también están enturbiados por algunas sospechas de corrupción y de coimas, que afectan al Gobernador, según la información que ha publicado esta semana la revista uruguaya Caras y Caretas. La arremetida argentina parece feroz. En los últimos días el Gobernador amenazó con cortar las rutas para evitar el ingreso de turistas argentinos a Uruguay, cortar el futuro envío de gas y el pasado viernes una de las empresas salió a desmentir una información por falsa, que hablaba de un derrame de amoníaco en el Río Uruguay. La posición del Gobernador de Entre Ríos, pese a que está en plena campaña electoral y todo vale para conseguir votos, puede interpretarse como la de quien está haciendo un mandado a alguien y no la de un jefe de Gobierno local. Más aún si tenemos en cuenta que en el 2004 la Comisión Administradora del Río Uruguay, con la firma del entonces canciller Didier Opertti y el actual canciller argentino Rafael Bielsa, dejaron estampado el acuerdo para la construcción de las papeleras. Es cierto que hubo controversias, por reparos de Argentina, pero todas se fueron superando y el desborde mediático, por alguna oscura influencia bastante inexplicable, se produce en los últimos meses, cuando se confirmó la fuerte inversión en Uruguay. Nuestro Gobierno, había optado por mantener un perfil bajo en todo este período, sin responder abiertamente a las repetidas puestas en escena del lado argentino, que intentó hasta influenciar en la decisión que debía tomar el Banco Mundial, en cuanto a apoyar o no la construcción de las plantas. Eso fue así hasta que el Presidente de la República, desde España, aludió a la cuestión de soberanía del país sobre estos temas, reafirmando que se van a tomar en cuenta todas las recomendaciones pertinentes para cuidar y no afectar el medio ambiente pero que, sin duda, se seguirá adelante. Cerró el pensamiento indicando que el asunto “lo vamos a defender a capa y espada”. Nadie quiere perjudicar los derechos de nuestros hermanos argentinos a vivir en un ambiente sano. Eso también lo pretendemos para nosotros. Pero cuando comienzan a aparecer, del lado argentino, intereses particulares y personales poco claros que afectan intereses legítimos de toda nuestra nación en esto estamos con el Presidente y somos bien uruguayos. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |