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La Amazonia en el proceso
de integración

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Potencialmente, la Amazonia podría jugar un papel importante en la integración iberoamericana, más importante que el jugado por el Rin en los procesos de cooperación política y económica en Europa Occidental. Se estima que cerca de 100 millones de personas habitan las áreas de influencia de los tributarios del río Amazonas y, que en conjunto,, el PBI de las ocho naciones signadas del Acuerdo Amazónico, representa algo más del 50% del PBI total para América Latina. 

Sin embargo, la razón por la cual la Amazonia no se ha visto hasta ahora como un foco para la integración, no solamente económica -dado que ha sido la menos poblada y menos desarrollada porción de los respectivos Estados brasileños, es también política. 

Es oportuno señalar que, históricamente, el Amazonia ha sido casi siempre la causa de disputas territoriales entre Estados iberoamericanos. Un sistema ribereño no es solamente un medio de comunicación entre pueblos vecinos, sino que ofrece también rutas a través de las cuales un grupo de gente puede invadir la tierra que otros también reclaman. 

Específicamente fue en el Amazonas donde los exploradores y colonizadores de lengua portuguesa empujaron las fronteras de lo que es hoy Brasil, más hacia el oeste de la línea acordada entre España y Portugal en el Tratado de Tordesillas en 1494. Aún , a mediados del siglo pasado, una acción independiente por Brasil , respaldada por sus diplomáticos, aseguró la adición del Acre boliviano al territorio brasileño en 1902-3. 

PRESIONES GEOPOLÍTICAS EN LA AMAZONIA
En la región amazónica, existen actualmente dos disputas territoriales vigentes y otra bien latente. Las dos disputas afectan a países signatarios del Acuerdo Amazónico y son la reclamación por parte de Venezuela de 130.000 kilómetros cuadrados de Guaya, al oeste del Esequibo y, la reclamación por parte del Ecuador de 175.000 kilómetros cuadrados alrededor de la Cordillera del Cóndor, territorio que el Protocolo de Río de 1942 confirió al Perú. 

De tanto en tanto, ambas disputas han estado sometidas a presiones diplomáticas y de otros tipos. La cuestión que menos publicidad ha recibido y que probablemente no conducirá por ahora a ninguna reclamación oficial   -pero que ilustra las actitudes políticas hacia la integración-   es la contínua penetración brasileña por pobladores, compradores de tierra y empresas en los otros Estados alrededor del borde amazónico.  Bolivia tiene actualmente una colonia significativa de brasileños en los bosques de su lado de la frontera. Lo mismo ocurre con respecto a la frontera con Paraguay. Las fuerzas sociales y económicas en el Brasil empujaron a estas gentes a cruzar fronteras casi imposibles de vigilar por la policía, Colonizan tierras que son despobladas, salvo por grupos indígenas. 

LAS DISPUTAS FRONTERIZAS
La cuestión de disputas fronterizas conduce a un asunto político de seriedad en la región amazónica. Dentro de las fronteras brasileñas se encuentra cerca del 80% de la cuenca del río Amazonas. Los brasileños temen que cualquier proceso de integración   -especialmente si éste es de carácter político-   permita que los otros Estados tomen parte en las decisiones concernientes a su propio territorio. Preocupaciones de este tipo han persistido a lo largo de la historias brasileña, causando -por ejemplo- que se vetara el Proyecto de UNESCO para un instituto internacional en el Amazonas en 1948. 

Ahora que Brasil considera importantes los factores conservacionistas en su políticas para la Amazonia, existe el peligro que el tamaño de su propio envolvimiento le podría conducir a tomar decisiones, sin tomar en consideración la de sus vecinos. Serías el caso que se decidiera a ubicar parques nacionales planificar un Parque Indígena Yanomami, sin tener en cuenta la situación de los emparentados grupos yanomamis  en el lado venezolano de la frontera. 

EL ACUERDO AMAZÓNICO Y LA INTEGRACIÓN CONTINENTAL
Analizando el texto del Acuerdo, existe un punto que puede provocar conflictos. Me refiero al artículo 10 del mismo. ¿Hasta que punto es este un tratado para proveer la protección y utilización racional en Amazonia y, hasta cuál está designado a intensificar la explotación del territorio por los distintos Estados?. Dicho artículo, indica que los signatario del Acuerdo “se comprometen a estudiar la manera más factible de establecer o mejorar las conexiones por carretera, río aire y telecomunicaciones, teniendo en cuenta los planes y programas de cada país para alcanzar la meta prioritaria de incorporar plenamente los territorios amazónicos a sus respectivas economías nacionales.” 

El objetivo final del IIRSA (Integración   regional sudamericana), aprobada recientemente por los Presidentes de las Naciones sudamericanas ¿ contempla tal situación?  Esta interrogante personal

, podría llevar a pensar que aun no se ha establecido nada definitivo y que a pesar del compromiso retórico de cooperación, este es simplemente un visto bueno para cubrir intereses nacionales e individuales.  Por tanto, sea a través del proyecto IIRSA, como por las formación política de la Comunidad de Naciones Sudamericanas,  “in totum” Iberoamérica  necesita proyectos específicos de colaboración en varias áreas si no quiere presentarse como un instrumento totalmente vacío. 

Pienso que un proceso de desarrollo como el propuesto por el Acuerdo Amazónico, donde se logre una más justa distribución de la ocupación especial en los países, debe ser orientado a lograr , en primer lugar, el equilibrio regional de cada una de las naciones que lo integran, puesto que hablar de integración “per sé” sin que cada país logre su equilibrio territorial es totalmente absurdo. 

Por demás, los desarrollos de las zonas del interior de los países iberoamericanos  -que significa dirigir una mirada al vacío interior sudamericano-   debe hacer lo más independiente y auto sostenible  posible, porque nace se logra con potenciar el interior de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia o las Guyanas, si los efectos económicos multiplicadores revierten de nuevo a las metrópolis hipertrofiadas. Los efectos económicos que se generan en las regiones deben quedarse en  la misma región, para que se puedan producir efectos multiplicadores allí mismo. 

Creo que la doctrina del ecodesarrollo nos puede proporcionar muchos elementos necesarios y muy importantes para que los desarrollos del interior de cada uno de los países de Iberoamérica se hagan dentro de una base racional, inteligente y ,fundamentalmente,  no tan solo para las generaciones presentes, sino también y con más fuerza, para las generaciones futuras. 

Pero hay que comenzar ya. La situación internacional lo obliga.

Se está conformando  un Nuevo Orden Mundial. Iberoamérica, debe comenzar a  cumplir un gran papel protagónico.

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