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El pragmatismo a un Dice Marcelo Pereira en Brecha un par de números atrás:”Lo del pragmatismo habría que considerarlo más a fondo, entre otras cosas porque la introducción de este concepto, como presunto atributo de la parte predominante del Frente Amplio, es obra reciente del politólogo Luis Eduardo González, cuya sólida formación académica hace pensar que no emplea los términos al voleo. Lo que sostiene González es que una serie de ideas defendidas antaño por la izquierda se han vuelto, o siempre fueron, ineficaces o directamente inútiles para gobernar, y que por eso han sido desechadas. Esa opinión debería desarrollarse con más fundamento y detalle para que fuera posible evaluar su validez, pero por el momento es aconsejable no repetirla sin conciencia de lo que significa”.
¿Por qué no repetirla? Más podemos discutir si González, a pesar de su formación es un sólido analista además de dueño de una empresa de Encuestas que ha tenido aciertos y errores como todas, y que como todos los que intentan explicar la realidad en ellos también cae, incurre o se regocija. Hoy estamos a un año de las elecciones nacionales y mucho se podría decir sobre como manejaron las diferentes empresas encuestadoras los datos en aquel momento, quienes vislumbraron lo que en realidad acontecía y se iba a producir y quienes se negaban a aceptar el resultado de las urnas hasta el mismo 31 de octubre. Nadie a las 20.30 y se supone que una encuesta a boca de urna se hace para adelantar un resultado, fue capaz de decir que había pasado en esa jornada. Hubo analistas –de alguna manera hay que llamarlos-, que habiendo recogido datos, supuestamente durante todo el día, no aparecieron por la pantalla del Canal que los había contratado en la hora del fin de la veda informativa, ni siquiera para saludar la bandera y decir que aún no se podía adelantar nada. Con la otra técnica que se usa, media hora después dijeron lo que era obvio para muchos de los que ese día preferimos no hacer gastos puesto que no teníamos patrocinantes, pero que como contábamos con resultados creíbles desde abril esperábamos se confirmara: el triunfo de Tabaré Vázquez. Y cuando el analista que Marcelo Pereira considera sólido y creíble, de muy mal talante –me respaldan las grabaciones que incluyen imagen y sonido para sostener esto- tuvo que aceptar que no había Segunda Vuelta tal cual esperaba el Partido Nacional según los datos que prolijamente le fue alcanzando semana a semana, las trasmisiones se terminaron rápidamente y la gente se fue a festejar al centro en cada ciudad, y frente al Hotel Presidente en Montevideo. Un año transcurrió de todo esto, y la frágil memoria de los uruguayos no les permite recordar que ese mismo sólido analista había previsto en agosto de 1994 una fácil victoria colorada por 15 puntos porcentuales sobre el Frente Amplio, que fue únicamente de dos y fracción, y que en 1996 vio que el sí a la Reforma Constitucional lograba una victoria muy fácil, por veinte puntos, para tener que levantar el pronóstico una hora más tarde, en el momento que los encuestadores que dirigía ese día terminaban de asegurarme que en verdad el Sí había triunfado pero por menos de un punto. Por ello cuando se habla que pasan determinadas cosas, que miles de frenteamplistas se borran de los Comités de Base, que el Gobierno hace todo lo que nunca nadie imaginó y que ya no queda espacio para el cambio uno debe preguntarse si se vive en el mismo país, si la gente que aprueba la gestión gubernamental es tonta o el crecimiento sostenido del espacio de cambio con sus diferentes nombres desde 1971 no está haciendo ni más ni menos lo que puede hoy, lo que prometió y es “cumplible ya”, y paso a paso caminando hacia lo que puede ser ese futuro que muchos quisieran que fuera ya historia. Ser pragmático no es votar cualquier cosa. Tampoco borrar con el codo lo que se escribió con la mano. Asumir que de todo lo que se ha hecho nada estaba en el Programa de Gobierno y que la ciudadanía votó engañada es no entender que los votos de octubre y abril son casi los mismos, los que cayeron entre el 99-2000 y el 2004-05 fueron los partidos fundacionales y que la izquierda creció en números y en representantes. Ser pragmático significa leer eso con respecto al 2009-10. Si las cosas prometidas no se cumplen la factura no la pagará el gobierno, y vaya a saberse quien podrá, con el desprestigio colorado y la falta de coherencia que ha demostrado el Partido nacional, ocupar el lugar que no supo llenar la fuerza política que ostenta el Gobierno. No es cuestión de pensar que porque una democracia tiene un partido fuerte gobernante, enfrentado a otros bastante más chicos, la democracia se debilita, como dice hoy un analista en Chile, desesperado porque la Concertación avanza hacia un nuevo triunfo y la derecha se debilita en una lucha intestina entre Lavín y Piñera, en la que aquel demuestra que fue un buen alcalde de Las Condes y nada más, y el empresario un rival que no corre la carrera de la Segunda Vuelta, a pesar de los errores del Comando Bachelet que le han dado la oportunidad para que ese enfrentamiento pueda tener lugar. La democracia es fuerte cuando sus defensores logran poner sobre la mesa principios morales y éticos que significan entre otras cosas que los cuerpos de los desaparecidos deben ser encontrados, y si ello no es posible, alguien, alguno de los culpables o la Institución como tal, debe salir a decir que fue lo que realmente ocurrió. No nos quedemos con supuestos atentados contra el Presidente de la República. Alguna vez me amenazaron de muerte, y por suerte me enteré cuando ya supuestamente había zafado del motivo que a ello me llevaba. ¿Importa averiguar quien fue?. No. Aunque puedo sospecharlo. Hay quienes se sienten los dueños del mundo, y no entienden que el mundo es ancho y ajeno. Allá ellos. Se van a divertir bastante encontrándole errores al gobierno. De repente algún día se ponen a trabajar para que los mismos no se cometan. Se hacen pragmáticos, y buscan las soluciones que el país le reclama a cada ciudadano en particular para el bien de todos. Les va a costar. Más fácil es sentarse en la vereda de enfrente a hacer lo que nunca supieron que alguna vez les iba a tocar en el girar de la Tierra: ser oposición, constructiva o no. Y volver con bríos en 5 años a calcular que pueden decir para parecer o ser más creíbles que el año pasado, y los diecinueve anteriores. LA ONDA® DIGITAL |
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