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IV Cumbre de las Américas, flexibilidad
Si algo se puede confirmar de los discursos de los 34 jefes de Estados intervinientes en la Cumbre, es que de su lema Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática, la mayoria y especialmente los mercosurianos, harán una lectura distinta a la del presidente Bush. La idea fija y casi obsesiva de este, de que la seguridad sigue siendo el pilar de la política exterior para Estados Unidos y que el terrorismo debe figurar con jerarquía en el contenido de la cumbre de Mar del Plata, ha inhibido he imposibilitado una discusión a fondo con visión estratégica de la relación entre norte y sur, que cada día se torna mas peligrosa para los ciudadanos de ambos continentes. Bastaría tomar las recientes afirmaciones de Enrique Iglesias de que en este continente: Un 42 por ciento de la población vive por debajo del nivel de la pobreza y 20 por ciento, es decir, entre 80 a 100 millones de personas, vive en la indigencia, para que la impronta para todos sea otra. Todos los discursos sobre de como enfrentar al Terrorismo debieran tener, en primer lugar la sustentación de una moral, una ética de los Estados y sus jefes comprobada por la credibilidad ciudadana. Como no descubrir la contradicción cuando a pocas horas de estar en Mar del Plata, el presidente Bush, su vise Dick Cheney y los principales asesores de su gobierno, son investigados por la Justicia por imputaciones definidas como graves. Según esta, hombres de confianza del presidente y vise norteamericano realizaron perjurio, obstrucción y falso testimonio a la justicia, además de ser investigados por el origen falso de los documentos que acusaban erróneamente al régimen de Sadam Husein de tratar de comprar uranio en África. Como si esto no fuera suficiente e invalidante para promover “condenas” universales, es el propio diario The New York Times, que nos informa que el Gobierno del presidente Bush pretende que la CIA quede exceptuada de una prohibición de torturas incluida por el Congreso de EE UU en el proyecto de ley de gasto militar. El diario, sostiene que el vicepresidente, Richard Cheney, y el director de la CIA, Porter Goss, argumentaron ante congresistas que Bush necesita el máximo de flexibilidad para llevar adelante la guerra global contra el terrorismo. Simultáneamente la Casa Blanca informó de que Bush vetará la ley si se mantiene la prohibición de tortura. La IV Cumbre de las Américas si no se subestima dará una oportunidad nada despreciable para observar y conocer de cerca ideas, comportamientos, objetivos de quienes dirigen el mundo real, por mas que cueste creerlo. Al contextualizar el menú y contenido de la Cumbre, importa ver la perspectiva que tiene de la realidad sudamericana Washington, en particular lo que a dicho esta misma CIA, en un reciente informe sobre los 12 cambios que traerán próximamente instancias electorales y relevos de gobierno en esta región; serán de inestabilidad, al estilo de Chávez. Esto mas la forma de reactivar el ALCA - Área de Libre Comercio de las Américas al que el MERCOSUR, objeta por considerar que no le traerá ningún beneficio bajo las condiciones que propone EEUU, permite saber por donde girara el universo del debate y documentos pos reuniones. Quizás la instancia de los próximos días que más aporte en la dirección de saber el verdadera accionar sobre Sudamérica de la administraron Bush, durante los 39 meses que le restan en la presidencia, es la escala que el presidente norteamericano hará en Brasilia, para reunirse con su par Lula. A esa altura ya se conocerán primariamente los perfiles de la nueva relación largamente preparada con el gobierno argentino. ¿Qué Lula espera a Bush?, este lo sabe, pero Sudamérica tiene interrogantes, la crisis política que se procesa en Brasil y el nuevo rol en ofensiva del gobierno venezolano sobre la región, lo sugiere. LA ONDA® DIGITAL |
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