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La caducidad de la caducidad
por Carlos Zapiola
No somos juristas y por
tanto no podemos opinar si es posible o no el castigo a los culpables de
delitos cometidos hace treinta o más años.
Pero tomamos posición muy clara con la lógica si decimos que si alguien
está desaparecido desde ese momento y hoy continúa sin saberse nada de
esa persona, que el delito se está cometiendo en éste momento. Y eso
penalmente, con viejas o nuevas leyes rige hasta el momento en que
aparezcan sus restos no solamente datos concretos sobre lo que aconteció
con él. Parece que llegó la hora de la caducidad de la Caducidad.
Todo lo demás que se maneja como de no retroactividad de leyes, no
juzgar dos veces los mismos casos salvo que sea en beneficio del
acusado, imputado, etc, son palabras huecas ante este hecho. La justicia
debe intervenir si hay reglas que así lo ameriten con lo que está
pasando en ese momento en el que la ley rige.
En este caso se habla de reformular lo que es la ley de Caducidad. Si en
el nuevo texto hay delitos que se cometen el día que se apruebe o los
siguientes, ellos serán perseguibles, de ello no puede quedar duda. Esto
es así con cualquier código y en este caso además se trata de seguir
Tratados Internacionales.
Y si la Suprema resolvió, esto parece no constitucional porque, y
argumentos parecidos ya han aparecido y otros muchos encontrarán los
juristas especializados y los políticos que quieren salvar vaya a saber
por qué a algunos personeros de otras épocas, para intentar frenar lo
que es voluntad política no del gobierno sino de la ciudadanía sin
vulnerar la seguridad jurídica.
Esto tal vez afecte alguno de los casos y posibles procesamientos.
Quizás haga aparecer otras figuras delictivas como el encubrimiento que
no se habían manejado antes. Quizás frene algunas acciones y favorezca
otras.
La Justicia deberá actuar si la ley, como todo hace presumir, es
aprobada antes de fin de año. Mientras tanto, y para asustar a algunos
de los que pueden estar involucrados en ella, una de cal y una de arena.
El 9 de noviembre los que tienen cerrada la frontera (como Cordero,
aunque esté a dos cuadras de la línea y no pueda ser extraditado), la
volverán a tener abierta. Pero el día que lleguen de Argentina los
pedidos para la extradición, serán llevados presos, y en esa condición
quedarán hasta que se resuelva –y puede llevar años-, su situación.
Lo que nació mal en 1986, que no por cierto en el Pacto del Club Naval,
no se corrigió en 1989 por miedo o por benignidad de la ciudadanía,
reapareció en estos años, y ahora con más posibilidades y fuerza de
conocer la verdad que nunca.
Si hay voluntad política se puede. Si lo que no nos animamos a enfrentar
en su momento lo debemos hacer ahora será responsabilidad de cada uno
hacerlo.
El voto verde y amarillo atravesó la sociedad en abril de 1989, pero no
solo la coyuntura nacional era diferente, la realidad política también y
el mundo aún tenía socialismo real.
No se sorprenda nadie que a muchos la nueva ley les parezca poco. A
otros demasiado. A los de más allá inconstitucional, y a algunos que se
consideraban impunes, inconveniente.
Quizás sirva para que los que no tenían mando ni responsabilidad y
acataron órdenes, vuelquen definitivamente al saber de la historia lo
que conocen. Quizás solamente sirva para que paguen su silencio
cómplice. De ellos dependerá, de nadie más.
Y no esperen el agradecimiento de los uruguayos. Apenas una mezcla de
desprecio y perdón. De por qué no antes. De por qué recién. De por qué
hicieron sufrir tanto. LA
ONDA®
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