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Comentario
La amante de Bolzano
Sándor Márai |
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Desafío veraniego con premios
para nuestros lectores |
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El 15 en la Biblioteca Nacional
La escritora Gloria Escomel |
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La amante de Bolzano
De Sándor Márai
Ediciones Salamandra
280 páginas.
¿Sabemos amar? O mejor
aun: ¿Es que en verdad hemos amado?
El inefable escritor húngaro Sándor Márai nos lleva con él a un viaje
hacia el pasado, un pasado histórico, que él recrea a partir de las
vivencias de Giacomo Casanova.
El famoso gentilhombre veneciano, arquetipo del aventurero intrépido,
según nos es presentado en la contratapa del libro, amoral y sin
escrúpulos, se refugia en Bolzano, huyendo de la justicia. Esta es
precisamente, y aquí Márai da su toque de gracia, la ciudad en donde
reside la única mujer que ha amado en su vida.
Luego, este hombre supuestamente feliz e independiente, oficia de gran
seductor sin importarle los daños que vaya causando en las mujeres que
quedan tendidas a su paso.
En realidad, colegimos de esta lectura, su viaje y desapego son la
expresión misma tanto de su huida del amor verdadero, que no supo
contener ni atender desde la propia debilidad psicológica que lo
constituye, cuanto que Francesca, he aquí el nombre de su amor, pese a
estar enamorada de él, se resiste a ser una conquista más en su periplo
sin norte.
Esta obra del famoso escritor húngaro, escrita en 1940 en plena madurez
del autor, se ubica después de la recordada “Divorcio en Buda” y antes
de la celebrada “El último encuentro”.
Sándor Márai (1901-1989) sin duda conoció el amor porque sólo el haberlo
vivido puede dar pie no ya a esta obra como a las otras sino , y
especialmente en ésta, al diálogo que Francesca desarrolla con Giacomo,
avanzada la trama de la misma.
Es en esta parte donde sin duda hayamos la genialidad del creador junto
con la sabiduría de quien amó y sufrió en carne propia los extremos de
esta pasión tan imperiosamente necesaria a los humanos.
Por ello esta obra, que a mi criterio bien pudo haberse intitulado “Solo
a ti para siempre” –algo que quienes la lean habrán de entender y
compartir- merece no ya su lectura sino y a posteriori, nuestra
reflexión.
Y es que junto con Márai quien se apoya, creo yo, desde la posición de
Francesca, para hacernos conocer esa veta profunda y dadora de sentido
que es la expresividad de una mujer ante la indolencia de un hombre que
no sabe apreciar al ser amado ni a sí mismo.
Una reflexión pues, amigos y amigas, que al final, el insustancial
Casanova recapacita y valora, aunque quizá ya sea tarde, las mieles del
amor erótico.
Conozcamos, antes de finalizar nuestra invitación a leer esta obra, una
frase de la extensa misiva que éste envía al conde, esposo de Francesca,
a resultas de un encuentro pactado entre bambalinas: “¡Que la paz sea
con nosotros, excelencia! Somos humanos, y esa dignidad nos obliga a
conocer nuestros corazones y nuestros destinos. No es una tarea fácil.
Hay dos antídotos divinos que pueden ayudarnos a soportar el veneno de
la realidad sin que tengamos que morir antes de tiempo: la razón y el
escepticismo.” Y prosigue.
¿Que les he contado la historia? ¡En modo alguno! ... Si aun hay algo de
nobleza en mí, razón por la cual protegí hasta ahora el corazón de
Francesca y la esencia misma de su fuego y su razón expresadas de manera
tan certera y luminosa en el transcurso de sus intervenciones.
Sólo al traspasar el umbral del libro en cuestión conoceréis la trama y
comenzaréis a pensar en vuestro propio corazón. Esto diría un Giacomo
que habiendo salido de los caminos del desorden amoroso, tomó tiempo
para sí al recordar que aun es tiempo de amar para poder confesar el
haber hallado un poco de sentido en medio de tanto desatino mundano que
provocó la propia inmadurez de un hombre común. LA
ONDA®
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