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Kosovo: un tema
pendiente en los Balcanes

por el profesor Bernardo Quagliotti de Belis

El área balcánica sigue siendo “el agujero negro” de Europa, a pesar que se ha impuesto la paz. Antes de finalizar el presente año, debería estar decidido el estatus político de Kosovo. Pero no existe aun ninguna “hoja de ruta” que determine los pasos de la negociación 

Seis años después de tratado que la OTAN  expulsó a las tropas yugoslavas de Kosovo, el problema de definir un estatuto jurídico para ese territorio de 10.000 kilómetros cuadrado donde habitan unos dos millones de habitantes, que de acuerdo con la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad de Naciones unidas, y con la Carta constitucional de Serbia y Montenegro, Kosovo continúa siendo parte de la República Serbia, situación que   la población albanesa rechaza pero que el gobierno de Belgrado no renuncia. 

En la actualidad, esta provincia vive una especie de caos controlado, dado que nadie sabe a ciencias cierta, ni tiene señales políticas respecto a cuál será el destino final del territorio. La comunidad internacional  -en particular la OTAN y la Unión Europea-  de hecho ejercen un protectorado sobre Kosovo, y sostienen que el desarrollo económico reduciría la presión para resolver los graves problemas constitucionales de la provincia. 

En febrero del corriente año, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, recibió un informe de Soren Jessen-Petersen (representante especial del Secretario General de la ONU), respecto a la situación kosovar, advirtiendo que se corre el riesgo de un empeoramiento de las tensiones étnicas entre los albano-kosovares y una pequeña población de raíz servia que aun vive en ese territorio. 

“La sociedad que tratamos de construir   -dijo el enviado de la ONU-  debe dejar sitio a todas las comunidades . Toda idea de división es una opción no realista de quienes podrían estar deseosos de volver a encender las llamas del pasado”.

La OTAN mantiene una fuerza de paz de 17.000 soldados (la KFOR) 

Estabilidad regional
El tema más crítico y complejo es el cómo,,tanto por parte de la comunidad internacional como por la población kosovar, es el de pasar de la actual situación de protectorado   -que en muchos aspectos parece que se va superando-  a una definición jurídica del territorio y, paralelamente su integración a la Unión Europea, lo cual, con seguridad optimista,  lograría finalizar esa tarea pendiente que pervive en los Balcanes. 

Lamentablemente la ampliación de la Unión Europea a 25 miembros  -en puerta dos más-  han sumado dificultades al la falta de consenso respecto a la nueva Constitución europea, que debe considerar la inestable zona balcánica que incluiría a Kosovo, Albania, Bonia-Herzegovina, Macedonia, Serbia y Montenegro.

“La interdependencia de los Estados   -puntualiza la Comisión Internacional para los Balcanes, presidida por Giulano Amato-  es mucho más vital para el futuro de los Balcanes que en otras partes de Europa. Se trata de mercados pequeños y poco atrayentes. Sus debilidades económicas dependen de un área económica común que pueda ser capaz de captar inversiones
extranjeras. En este sentido, el enfoque regional es una precondición obligada para el desarrollo”.
 

“Si la Unión Europea no define una estrategia decidida   -se afirma en el reciente informe de la Comisión Amato-  para el ingreso de todos los países balcánicos en la próxima década, la Unión Europea será vista como una potencia neocolonial no sólo en Kosovo, sino también en Bosnia-Herzegovina y Macedonia. (...) La opción que la Unión Europea tiene en los Balcanes es: ampliación o actuación imperial”. 

Diversas fases en la acción
Consultamos al internacionalista Fernando Martinez Laínez, quien  nos ha señalado que según  la Comisión Internacional para los Balcanes, el compromiso de la Unión Europea a favor de la integración de los Balcanes (incluido Kosovo) debería desarrollarse en dos fases. 

En primer lugar la convocatoria de una conferencia para el otoño del 2006, con el fin de fijar criterio y posibilidades de ingreso de cada país, y con la idea de comenzar el proceso de incorporación en 2009-2010, culminando éste en 2014-2015.En segundo lugar, ingresar en la OTAN como paso esencial en la estrategia de integración regional .La medida mejoraría la seguridad para los países balcánicos y supondría un firme apoyo para el proceso de reformas generales .           

Imponer la independencia de Kosovo  -opinan destacados analistas especializados en los Balcanes-  es posible, pero  deja la puerta abierta a una serie de consecuencias peligrosas, ya que seguramente no se podría contar con el respaldo legal de la ONU, pues muy probablemente Rusia y China usarían su poder de veto, acompañando al gobierno de Belgrado. Si fuera así, la tensión en los Balcanes aumentaría en Bosnia, Macedonia y Montenegro (En Macedonia un tercio de su población la componen albaneses que podrían reclamar también sui independencia.  

El futuro de la región
Como señala la revista “Diálogo Europeo”: La compleja situación de Kosovo, que implica graves riesgos para seguridad de todos y cuyo estatuto no ha sido fijado, atañe directamente a las autoridades de Tirana, pues de su responsabilidad al respecto a las conductas que pueden tener los dirigentes albaneses  de esta antigua región yugoslava depende el final del conflicto y la forma en que se desarrollen ulteriores acontecimientos en Europa.

Resolver el problema de Kosovo, con un nacionalismo albanés cada vez más violento, irredento e independentista, pasa, desde luego por Tirana”.

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