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Eduardo Sigal: Queremos a México en el
Mercosur, pero tiene que negociar el
acuerdo de libre comercio
Luego
de la Cumbre de Mar del Plata periodistas de la publicación
digital Argentina Info Región mantuvieron un extenso
dialogo con el Subsecretario de Integración Económica de la
cancillería argentina, Eduardo Sigal quien además de
abordar lo sucedido durante la cumbre también analizo los
próximos pasos del MERCOSUR.
Al describir la intensa actividad
en el despacho de Sigal los periodistas describen que sobre su
escritorio, sobresale un libro de más de ochocientas páginas:
Formaçao do Imperio Americano, de nuestro columnista el profesor
Luiz Alberto Moniz Bandeira.
Pocas horas después Sigal integro la delegación
de su país que participo en la reunión de cancilleres
mercosurianos en Montevideo. En esta se analizaron entre otros
temas el diferendo Venezuela México, la postura del grupo en la
reunión de la OMC, Organización Mundial del Comercio, que se
celebrará en Hong Kong entre el 13 y el 18 de diciembre y la
próxima reunión de presidentes del MERCOSUR en Uruguay el 9/12,
donde se espera la integración al bloque regional de Venezuela
como miembro pleno "en el plano político", y el traspaso de la
Presidencia pro tempore del MERCOSUR a la Argentina.
- ¿Qué balance hizo el Gobierno de la Cumbre?
- Creemos que constituyó un viraje en el estilo y en el
contenido de las relaciones ínter presidenciales. Pasamos de la
formalidad al debate franco, de los discursos pre hechos al
intercambio de ideas, a desacartonar el diálogo.
- Eso en cuanto a las formas, pero ¿qué pasó con
el contenido de la Cumbre?
- Quedó claro que hay dos visiones sobre cómo desarrollar
la integración del continente. Una que expresan aquellos que
siguen atados a las ideas del Consenso de Washington, del libre
mercado como un fin en sí mismo, y aquellos que sufrimos las
consecuencias de aquellas políticas que generaron desocupación,
cierre de empresas, destrucción del sistema público de
seguridad, justicia, educación y salud, y que no queremos volver
a tropezar con la misma piedra.
- Algunos sostienen que el
MERCOSUR frenó la incorporación del tema del ALCA, pero otros
interpretan que Estados Unidos logró que al menos se ponga en
discusión un tema que no estaba en agenda, ¿cuál es su
interpretación?
- Bueno, nosotros no queríamos que el ALCA nos consuma una
cumbre que había sido convocada para discutir la generación de
trabajo decente, combatir la pobreza y fortalecer la
gobernabilidad democrática. Ese no era solamente un lema, era el
eje de la discusión. Pudimos desplegar esto al principio, pero
desde las 12 del mediodía del sábado se instaló fuertemente, a
partir de una intervención de México, el tema del ALCA. El
documento final no tiene resolución sobre el ALCA, y lo
importante es que los más de 70 puntos que tiene el documento
sobre el tema central de la Cumbre es lo que tiene carácter
resolutivo e indicativo.
- ¿Por qué veintinueve países de América le dicen
que sí al ALCA? ¿Se equivocan?
- En principio, que haya cinco países que sostengan una
integración distinta al ALCA no quiere decir que 29 hayan
acompañado la posición de quienes lo impulsan. Ellos mismos
hablaban de 21 países que los acompañaban, que son mayoritarios
si es una medición numérica. Nosotros creemos que hay que hacer
una combinación entre número y tamaño de las economías.
- Insisto, ¿cree que esos 21 países están
equivocados?
- No me atrevería a descalificar a los otros países. Entiendo
que tienen una visión distinta porque tienen una realidad
distinta. Si vemos que México vende a Estados Unidos el 92 por
ciento del total de sus exportaciones se puede concluir sobre el
poco margen que tienen. No les ha ido mal desde el punto de
vista comercial, pero habría que ver desde el punto de vista del
trabajo decente y de la distribución de la riqueza, cómo son las
cosas allí. Con Canadá pasa algo similar, exporta a Estados
Unidos el 87 por ciento de sus ventas al exterior, es decir que
tienen al menos un alto grado de dependencia comercial.
- Argentina tiene su comercio exterior más
abierto, ¿no es cierto?
- No, nosotros tenemos una distribución del comercio exterior
casi ideal. Vendemos un 20 por ciento a los Estados Unidos, 20
por ciento a Europa, 20 por ciento al MERCOSUR, 20 por ciento a
Asia y 20 por ciento al resto del mundo. Nosotros somos
dependientes de ningún mercado.
- ¿Por qué le decimos que no al ALCA?
- Porque el ALCA está concebido con la lógica del Consenso de
Washington y plantea que tenemos que abrir nuestras fronteras
para que ingresen y egresen libremente los productos, y no todos
los países somos iguales. Hay diferentes niveles de
desarrollo y además Estados Unidos mantiene subsidios,
incentivos a la producción, subsidios a las exportaciones y
mantiene protección por parte del Estado a sus procesos
productivos. La producción agrícola de ellos es muy poco
eficiente comparada con la nuestra, sin embargo, con esos
subsidios termina siendo una economía cerrada.
- Es entonces una objeción básicamente comercial,
técnica, no política.
- Es una objeción conceptual que se expresa en este tema del
comercio, pero también en que el ALCA no sólo reclama la
liberalización del comercio de bienes, sino que también en lo
que hace a los servicios y las inversiones. Y la pregunta es
quién invierte, quién está en condiciones de competir en materia
de servicios, sino donde hay mayor acumulación de capitales,
entonces ahí también hay una fuerte desigualdad. Creo que se
puede graficar con la idea de una cancha inclinada en 45 grados
donde los países del MERCOSUR estamos abajo y Estados Unidos
arriba: es imposible llegar con la pelota, lo mismo pasaría con
nuestros productos en el ALCA.
- Un diario nacional publicó en boca de un
corresponsal extranjero que cubría la cumbre un ejemplo a favor
del ALCA. Este supuesto acreditado habría dicho: “Vengo de
comprar un excelente vino argentino por siete dólares y llevo un
pulóver de pura lana para mi esposa que pagué sólo cuarenta
dólares. No entiendo por qué los argentinos no aceptan vender
libremente estos productos en Nueva York, les iría muy bien
porque son muy competitivos”. ¿Cuál es la respuesta?
- Es que esto no es sólo un negocio de ida. No se trata sólo de
lo que nosotros podemos vender sino de lo que ellos nos
venderían si liberalizamos el comercio. Las manufacturas de
origen industrial, que se están recuperando en la Argentina,
correrían un serio riesgo. Ellos están pensando en un modelo
de distribución de roles en el mundo: unos son
desarrollados, investigan, aplican las investigaciones,
invierten, desarrollan procesos productivos y otros deberíamos
proveer de vacas, pullóveres, de granos...
- Una reedición de la división internacional del
trabajo
- Es una iniciativa en la que los productos que les toca
exportar a unos son de alto valor agregado y los que les toca
vender a otros son de bajo valor agregado, y así no se logra
crear condiciones de inclusión social y desarrollo
industrial.
- ¿Por qué no se aceptó la propuesta de México de
incorporarse al MERCOSUR?
- El MERCOSUR aceptó esa propuesta fervorosamente, lo hemos
manifestado hasta el cansancio. Lo que ocurre es que tenemos
condiciones de acceso, que sí cumplieron Bolivia, Chile, Perú,
Ecuador, Colombia y Venezuela. Somos cuatro socios plenos,
fundadores, y seis países asociados. México, para asociarse,
tenía que cumplir un acuerdo de libre comercio, pero no se
animan a hacerlo porque nosotros somos mucho más competitivos en
productos agrícolas. El sector agrícola mejicano, que se vio
perjudicado por la creación del NAFTA, no quiere avanzar en este
tema.
- ¿México no cumple con las condiciones para
incorporarse al MERCOSUR?
- México no quiso sentarse a negociar un tratado de libre
comercio. Y tampoco lo quiere hacer Estados Unidos, como viene
reclamándole el MERCOSUR. Este bloque tiene abiertos casi
treinta procesos de negociación simultáneos, pero Estados Unidos
no quiere porque se vería afectado su sector agrícola con
nuestras ventajas competitivas, entonces ahí es donde se
desenmascaran todas estas contradicciones que a veces se quieren
disimular con el discurso. Nosotros queremos a México dentro de
MERCOSUR, pero tiene que negociar el acuerdo de libre comercio.
- Pero Argentina sí está negociando un acuerdo
con México
- Lo estamos haciendo por vía de excepción. Los países del
MERCOSUR sólo negociamos en bloque, pero nos hemos dado un
permiso exclusivamente con México para negociaciones
bilaterales. Uruguay ya lo alcanzó. Argentina está
profundizándolo ahora y estamos cerca de la mitad del universo
arancelario, pero aceptan en dosis homeopáticas todo lo que
tenga que ver con productos agrícolas, entonces dónde está la
ventaja para nosotros. ¿Proponen un libre comercio para las
cosas en las que son fuertes y no para las que somos fuerte
nosotros?
- De todos modos, hay que reconocer que el
MERCOSUR está atravesando una crisis y eso debe hacer más
difícil alcanzar objetivos hacia fuera del bloque.
- No, no lo comparto. MERCOSUR está en una etapa de replanteo
interno, que no puede ser interpretado como una crisis en la
acepción popular del término, que implica una debacle.
- Bueno, pero en todo caso no es este el mejor
momento del MERCOSUR
- Porque estamos en un proceso de replanteo muy fuerte. Nos
llevamos muy bien entre los gobierno y los negociadores, hicimos
durante 2003 un análisis crítico sobre la experiencia de la
integración entre 2001 y 2003, encontramos que había habido una
parcialización en el concepto de la integración regional,
visualizamos que el tema del comercio era casi todo, acorde con
la ideología que imperaba en los 90, y que había enormes
falencias. Por ejemplo, había permisividad en lo que hacía al
arancel externo común, no habíamos avanzado en un código
aduanero común, no teníamos instituciones fuertes, seguía siendo
un acuerdo intergubernamental que no le daba participación a
sectores de la sociedad, no se había avanzado en cuestiones de
carácter migratorio... Nos dimos entonces un programa de trabajo
2004-2006 de reconversión. A fines de 2006 vamos a tener un
Parlamento, estamos elaborando un código aduanero común y
estamos avanzando en un montón de cuestiones puntuales, que no
son espectaculares pero son las que le dan solidez a la tarea
cotidiana de la integración.
- La Argentina viene reclamando hace tiempo que
se avance en esta dirección, que se cumpla el Tratado de
Asunción, pero Brasil recién esta semana reconoció públicamente
la necesidad de avanzar en la institucionalización del bloque.
- Sí, quizá aparece públicamente alguna declaración ahora, pero
se está trabajando en eso desde hace tiempo.
- ¿La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN)
apuntala el MERCOSUR o lo pone en crisis?
- Depende cómo se la conciba. Si se sustenta en las estructuras
de integración regional preexistentes como la Comunidad Andina y
el MERCOSUR, no lo perjudica. Puede haber un momento en el que
la Comunidad Sudamericana de Naciones sea más que el MERCOSUR,
pero eso sería consecuencia de la evolución del MERCOSUR.
- Pero en un momento pareció que Brasil quería
saltear el MERCOSUR e ir directamente a la CSN.
- El debate que se dio analizaba esa posibilidad. Pero hemos
encontrado una buena articulación y muchas coincidencias.
Tenemos que consolidar nuestra experiencia regional MERCOSUR y
tenemos que construir la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Pero no pensemos que ese es un proceso fácil ni rápido.
- Lo importante es saber si ese es el camino
definitivo o si los brasileños terminan cambiando su estrategia.
- Creo que en eso estamos bien. Se manifestó claramente en la
cumbre. El MERCOSUR funcionó con una coherencia que impresionó a
muchos.
- ¿La firmeza o la dureza del presidente Kirchner
con los Estados Unidos puede traer alguna consecuencia negativa
para el país?
- Creo y espero que no. Argentina y Estados Unidos comparten
muchas visiones sobre el mundo y sus peligros. Argentina está
comprometida a fondo en la lucha contra el terrorismo y el
narcotráfico, y tenemos políticas comunes. Ahora en cuestiones
comerciales tenemos enfoques distintos y hasta disputas, aunque
también hay que reconocer que el 20 por ciento de nuestro
comercio llega a Estados Unidos, buena parte a través de un
sistema de excepciones arancelarias que nos permite incrementar
las exportaciones.
- ¿Venezuela va a ser socio pleno del MERCOSUR?
- Sí, va a ser socio pleno, por lo menos así lo ha solicitado y
así es la voluntad política de los cuatro socios fundadores.
- ¿Cuándo va a ocurrir?
- En la cumbre del MERCOSUR que se va a realizar en diciembre va
a comenzar el proceso de incorporación plena de Venezuela.
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