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Las aguas andan turbias:
no solo por las canillas
por Carlos Zapiola
Que tienen más hierro que
el normal, es apta y consumible –si usted se anima a poner en su boca
ese líquido, limpiarse los dientes o hasta bañarse si su sistema
inmunológico alguna vez lo tuvo comprometido- pero que es inaceptable su
calidad dice la Facultad de Química.
Que todo es obra de los enojados miembros de la Comisión por Defensa del
Agua y de la Vida porque no termina de cumplirse para ellos la reforma
votada hace más de un año, es uno de tantos dislates que se pueden
escuchar en Montevideo.
La explicación oficial habla que el mayor bombeo –580 metros cúbicos,
equivalente a lo normal en verano- y el no querer dejar barrios altos
sin agua por falta de presión, hizo que se descascaran partículas de los
caños que pasaron a integrar ese líquido que obtenemos al abrir nuestras
canillas. Hay denuncias de roturas de calefones y lavarropas por culpa
de este líquido que uno se resiste a llamar agua potable, que debía
haberse normalizado el jueves pasado a más tardar y que el sábado en el
Cordón aún no era insípida e incolora como normalmente lo es.
Que pasó con los organismos que de cualquier modo la ingirieron, es
parte de un anecdotario que recién comienza a escribirse. Las empresas
que venden agua mineral hicieron su agosto en noviembre, y nadie sabe si
su capacidad de producción no resentirá su presencia en los próximos
meses, aunque a las mismas quizás ello los tenga sin cuidado.
Pero hay otras aguas turbias en estos días. Se sabe que el Teniente
General Bertolotti se retira anticipadamente para efectuarse un
tratamiento médico, y decimos esto puesto que debía irse en febrero y no
creemos que el tiempo le alcance para reintegrarse a su cargo al frente
de la fuerza de tierra.
Los antropólogos encargados de las excavaciones en los batallones
brindarán a las autoridades un informe la semana que viene sobre los
hallazgos que alguna prensa viene comentando semanalmente, sin tener en
cuenta si eso agranda expectativas, ayuda a mantener la lucha por la
memoria o es parte de una operación de desinformación que muy bien ha
trabajado a lo largo de muchos años.
Como corolario de su actuación, el Teniente General Bertolotti no se
lleva el haber hallado los restos de los desparecidos si estos en verdad
son ubicables de alguna manera, y la sensación de amargura por el
fracaso debe estar presente en su boca.
A eso se suma la voz que no existe, la del Ejército, que no tiene ni
debe dejarse que tenga opinión como Institución, que indica su
descontento –similar al del desgastado y casi inexistente en verdad
partido Colorado- por la interpretación que se pretende aprobar por el
gobierno por un lado, el Partido Nacional por otro, y hasta la propuesta
de los Independientes de derogar lisa y llanamente la Ley de Caducidad.
La discusión sobre los “mamarrachos jurídicos” que hoy la ciudadanía
siente como necesaria e imprescindible según las encuestas que han
tocado el tema en los últimos días, tendrá un solo final posible: la ley
no quedará tal cual fue aprobada por un parlamento y ratificada por
voluntad popular en un país con miedos y condicionado por la posición
asumida por líderes que tenían arraigo hace casi 20 años y que hoy lo
han dilapidado en grado sumo, aunque las apariciones en los medios por
su continuidad oculte en parte esa realidad.
Lo hemos escrito hace largos meses y mucho antes que apareciese el
proyecto “Rubio” en la mesa de discusión: toda ley es cambiable por
otra, aunque los efectos jurídicos que eso conlleve puedan ser
discutidos y existan varias bibliotecas al respecto, cosa que es muy
común entre los abogados y que hace que la Justicia muchas veces no
actúa como el ciudadano de a pie espera.
En pocos días el Partido Nacional pasó de negar toda posibilidad de
interpretación a presentar una propia, y estamos hablando de una ley que
por estos días cumple sus 19 años de aprobada. Algún dirigente político
mencionaba dirigiendo sus dardos al gobierno, meses atrás que nunca
había visto una voltereta como la que criticaba en esos momentos. En
política todo es posible, y a veces lo mejor es no hacer grandes
afirmaciones con tono despectivo que se pueden volver en contra de la
imagen de quien las pronuncia, transcurrido muy poco desde ese hecho.
El Dr. Ramela el domingo 20 en un programa de televisión confrontó con
el senador Michelini e introdujo un elemento reiteradamente que parece
ser mucho peor que el silencio oficial sobre hechos horrorosos cometidos
luego del golpe de Estado y de la caída de los movimientos armados de
izquierda: la venganza rige todos estos movimientos tanto del gobierno
–descontento con los militares que le mintieron-, como con las
organizaciones que hace muchísimos años buscan datos sobre sus
familiares desaparecidos.
Parece poco sólido como argumento, cuando puede usar el de al
prescripción de los delitos cometidos, pero es dudoso que aún en ese
caso nadie investigue nada, y debamos ser sustituidos por nuestros
nietos para bucear en búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido, lo que
hará muy difícil tranquilizar algunas animosidades que ya han
sobrepasado hasta límites racionales, pero que sin apoyar ni justificar
uno entiende que pueden darse. En un estado de derecho éste actuará
contra desviaciones que a nada conducen en verdad, pero se debe pensar
que no hay nada mejor para aislar cosas que no queremos que se puedan
volver a repetir, que una aceptación que el 2005 no es el 16 de abril de
1989, y menos aún el 22 de diciembre de 1986.
Volvemos a dejar un análisis sobre la Reforma Tributaria que se viene
pero aún está en pañales, aunque haya quien pontifique desde cartas a
diarios con argumentos que poco le importan al 73 % de los uruguayos,
que nada pagarán si llegara a aprobarse tal cual está hoy redactada. Hay
quien llega a decir “La jubilación no es una renta; es la devolución,
muy menguada e injusta, de ahorros que hemos hecho durante toda nuestra
vida. ¿Lo entienden?”. Sin entender que el sistema no es de devoluciones
sino solidario entre trabajadores y jubilados, y que éstos no cobran
según aportaron sino por lo que hoy lo hacen otros. Lo contrario es
mucho más parecido a como funciona una AFAP que el BPS.
Como ven, y teniendo siempre en cuenta que esta es una columna de
opinión y análisis y no la verdad revelada, las aguas siguen bajando
turbias. OSE anuncia reparaciones para los damnificados. ¿Alguien
calculó cuántos son y que tipo de reclamaciones se pueden hacer?. Mejor
no seguimos con el tema, en la semana en la que Pinochet cumplió 90
años, y recibió dos regalos: fue procesado por el Plan Colombo tal cual
le habíamos anticipado desde estas páginas, y además por ese
espectacular capital que consiguió hacer crecer hasta los 25 millones de
dólares. Austeridad que le dicen.
En la misma semana que Bordaberry y Blanco reciben con satisfacción la
información que el Juez Timbal anuncia que prescribió el tiempo de que
se hagan cargo por su actuación en los crímenes de Michelini y Gutiérrez
Ruiz –no confundir con absolución-, y la fiscal pide por tercera vez que
se archive el caso Berríos porque no hay pruebas de la actuación de los
militares por los que Chile pide extradición, pensando que son culpables
de su secuestro y posterior asesinato.
El vasco Lariz Iriondo anuncia que pronto volverá al país que lo expulsó
para dedicarse a actividades comerciales que hace años tiene
suspendidas, pues se levantó la medida por parte del Presidente Vázquez.
Todo esto mezclado con el fútbol, con denuncias de amenaza de muerte por
parte de ex compañeros de trabajo y empresarios de Tenfield.
La catástrofe ecológica, por derrame de ácido se dio en la China, por
suerte de esa al menos, nos salvamos por acá, y como el nuevo temporal
pronosticado volvió a faltar a la cita por culpa del buen tiempo, nadie
puede decir que esta semana no ha sido buena. Quizás no lo afirme
Stirling, yéndose para su casa con la desazón de la falta de autocrítica
sobre las razones profundas que llevaron al partido que él representó
como candidato presidencial, perdiera 500.000 votos entre la anterior
Elección y la del 2004. Esperó un año.
Mucha paciencia. Ojalá la tengamos para todo, el resto de los uruguayos. LA
ONDA®
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