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Inexistencia de debate, ética y política,
El hecho
determinante de esa actitud, es anecdótico. Fundamentar ahora a favor del envío
de tropas a Haití, no entraba en los planes de Chifflet, quien ya había votado
en contra cuando se analizó la participación de la Armada Nacional en la
Operación Unitas. Esto es
solo una muestra más de los profundos cambios que viene sufriendo el discurso
político del Partido en el Gobierno y la
escasa o nula discusión que se ha dado en la interna para justificar el
nuevo posicionamiento ante la opinión pública. Chifflet no es un recién llegado
a la escena política. Es un militante de un partido histórico, de origen
marxista, con un modelo de análisis de la realidad basado en el materialismo
dialéctico y que ha fundamentado su militancia política en posturas sólidas con
base en la defensa de los derechos humanos, el antiimperialismo y la
solidaridad entre los hombres. Pedirle a
un hombre así que, de un día para el otro, se olvide de lo que dijo hace tan
solo un año o se calle la boca porque ahora su Partido forma parte del
Gobierno, habla de la ruptura que existe entre uno y otro. El líder
del sector más votado del Frente Amplio y actual Ministro de Ganadería,
Agricultura y Pesca, José Mujica, ha dicho en varias oportunidades que iba a
ser necesario tragarse varios sapos, en favor de tener como objetivo una causa
mayor. Y sobre este hecho en particular, dijo entender las razones de Chifflet,
porque muchas veces él tiene ganas de
hacer lo mismo que hizo el diputado socialista , pero no comparte que lo
haya hecho. A muchos
integrantes de la fuerza política hoy les preocupa que la dinámica de ejercer
el Gobierno, esté descuidando o pasando a un segundo plano la fundamentación
ética y política de las ideas. También les preocupa la distancia y la inexistencia de debate que existe entre el Gobierno y
el Partido. Es cierto
que una fuerza política, cambia, evoluciona, se transforma pero si lo que se
dijo ayer se cambia hoy, sin ninguna explicación, los hombres y mujeres que la
integran, y la sociedad toda, puede ver una actitud contraria a los valores que
se intentan defender. Más aún en
una fuerza política tan heterogénea, como es el Frente Amplio, cuya historia de
vida pública tiene sólo 30 años y que se la reconoce por levantar banderas y
consignas muy claras desde su nacimiento y mientras ejercía como oposición. La
izquierda uruguaya, en general, ha transitado acontecimientos históricos de
magnitud universal, que han cambiado la historia del mundo, sin haber realizado
una autocrítica sobre los hechos en sí, ni sobre la repercusión que ha tenido
en su estructura interna y conformación y tampoco en cómo han impactado sobre
las ideas y los valores universales. A modo de ejemplo se me ocurre ahora, el
derrumbe de la Unión Soviética. La
dinámica de los hechos ha permitido que se llegue a ocupar espacios de poder,
sin tener una posición unificada en distintas áreas, no sólo desde el punto de
vista ideológico, sino también sobre temas que nos importan solo a los
uruguayos, desde la integración regional hasta si es necesario o no enviar
tropas a un país como Haití o si hay que firmar un tratado de inversión con
Estados Unidos. Desde mi
punto de vista, es por este motivo que miembros destacados del gobierno y de la
sociedad uruguaya se convierten en objetores de conciencia contra la política
que se aplica e incluso algunos creen que están en la vereda de enfrente,
porque se sienten traicionados en relación a posturas anteriores. Otros, en
cambio, no saben si alinearse o no con determinado planteo, porque no llegan a
entender si es la verdadera posición oficial o si ese planteo será, finalmente,
respaldado. Este debate, que puede resultar muy rico, creo que se lo debe toda la sociedad uruguaya y ayudaría a conocer a fondo qué piensa el partido del actual gobierno. LA ONDA® DIGITAL |
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