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Reclaman ley jubilatoria para
ex presos, al votar pensión para Sampayo
En
la Cámara de Diputados se votó una pensión graciable para el
artista Aníbal Sampayo. El diputado de Maldonado (738), Pablo
Pérez González, dijo durante su intervención que aún existe una
gran deuda con los ex presos, exiliados y clandestinos que
lucharon por la democracia. Lo que sigue es el texto completo de
la intervención del legislador.
“Estoy realmente muy
conmovido con lo que le sucede a Sampayo porque tuve el enorme
privilegio de haber estado junto con él en el Penal de Libertad. En este
momento, no quisiera estar votando esta pensión graciable, porque
nuestras instituciones ya deberían tener una propuesta de solución para
un problema de esta naturaleza, que es a lo que tiene derecho como
uruguayo. Esto está íntimamente vinculado con la jubilación para los
presos políticos que se está considerando actualmente.
Si bien hubo un tratamiento para aquellos que estuvieron vinculados con
la Administración Pública, quienes estuvieron en la actividad privada y
se vieron obligados al exilio y a la informalidad desde el punto de
vista del trabajo, están absolutamente impedidos de acceder a una
jubilación digna, porque todavía no se ha dado formulación jurídica a
esa situación.
Además de ser un artista excepcional y un excelente compañero que vivió
en una época de una explosión cultural importantísima en el Uruguay,
Aníbal Sampayo también fue un preso político de la dictadura de este
país. Entonces, simplemente por haberlo sido, debería tener el derecho a
una vejez digna; solamente por eso.
De manera que invito a los compañeros legisladores a que reflexionen con
respecto al tema de la jubilación para los presos políticos. Es preciso
que no le pongamos obstáculos y que pensemos en el Uruguay, en el
interior del país, en los hombres y mujeres que son muchos que
estuvieron detenidos, no por el tiempo que permanecieron en esa
situación porque muchos estuvieron poco tiempo, en comparación con
otros, sino por el mero hecho de haberlo estado, aunque fuera durante
meses. Hay que tener en cuenta que hubo gente condenada a no conseguir
trabajo, a la marginación, a irse del país, a no poder desarrollar sus
capacidades, a no continuar sus estudios, a no poder perfeccionarse.
Esos años perdidos en la plenitud de la vida cuando el hombre tiene
todo su potencial físico, intelectual, creativo fueron la consecuencia
de la situación a la que esta gente fue sometida por imperio de la
dictadura. Precisamente eso es lo que tenemos que atacar: debemos pensar
en eso, simplemente pensar.
El compañero Aníbal Sampayo tendría que haber recibido antes no ahora,
cuando está en una situación grave, sino cuando todavía le quedaban años
de vida útil de nosotros, de la sociedad uruguaya, una remuneración que
le hubiese permitido seguir siendo el creador que era.
En lo que a mí respecta, no me cabe la menor duda de que el problema de
salud que vive hoy se ha visto absolutamente agravado por los años que
estuvo preso y por la situación que atravesó él, su familia y la
sociedad. Adviértase que ya existe una estadística que demuestra que los
presos políticos en el Uruguay tienen un promedio de vida menor que el
del resto de la población uruguaya. Además, ya no tienen tiempo cuando
se habla de treinta años de trabajo y de sesenta y cinco años de edad,
porque este año nos vamos a encontrar con que han muerto más de 80
compañeros que estuvieron presos, sin haber tenido ni siquiera la
posibilidad de ser considerados por nosotros, por la sociedad, para
contar con una remuneración. No es un problema de edad; no es un
problema de años de trabajo; se trata del reconocimiento de una
situación que ha vivido el país. Nosotros tenemos la posibilidad de
considerarla y de aprobar una iniciativa para dar una solución a ese
problema que es bastante doloroso.
Por lo tanto, estoy totalmente de acuerdo con la propuesta de los
compañeros de la Comisión de Seguridad Social; agradezco enormemente que
se haya procesado en ese ámbito.
Simplemente quería dejar esta reflexión, porque esta es una obligación
que tenemos. Debemos apurarnos, porque la gente se muere y tenemos la
necesidad de dar una respuesta a todos esos compañeros que en algún
momento de su vida actuaron de acuerdo con lo que pensaron y sufrieron
las consecuencias.
Esta es mi invitación y por supuesto que acompaño las expresiones del
compañero que me precedió en el uso de la palabra en el sentido de
mandar un saludo a la familia de Aníbal Sampayo, así como un
reconocimiento por el esfuerzo que está realizando para mantenerlo en
las mejores condiciones”. LA
ONDA®
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