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Quiero que el año que viene,
se pueda escribir que el país no es
el mismo
por Carlos Zapiola
No fue otra cosa que
uno de esos imponderables que en todas partes ocurren, mas no se
debió a enfermedad o cosa por el estilo. Soy más duro de lo que nadie
pensó nunca. Lo siento por quien se haya alegrado pensando que podría
librarse tan fácil de mí.
Esta ausencia no me permitió estar en la semana en la que aparecieron
los dos primeros cuerpos de detenidos desaparecidos, lo que únicamente
volvía a demostrar que si hay voluntad política muchas cosas se pueden
lograr en este Uruguay que casi llega al 2006.
Como está por llegar Navidad voy a contarle, amigo lector, que es lo que
le he pedido a Papá Noel.
Le pido paz para el mundo. No quiero que me la traiga, sino que la
desparrame a su antojo.
Quiero que ayude en la búsqueda de los desaparecidos, sabiendo que si en
el momento en que empiezan a escucharse voces que cuentan historias, se
amenaza con la nulidad de la Ley y la posible inculpación de algunos de
los que hablan, el silencio va a volver a reinar. Y solamente con datos
certeros se puede empezar a terminar esta triste historia.
Quiero que haga que el PANES llegue a todos quienes se puede cubrir y
que efectivamente se sigan con las tareas complementarias: no ayuda
estatal monetaria solamente, sino oportunidades laborales y enseñanzas
que sirvan para mejorar la calidad de vida de aquellos a los que les
toca.
Quiero trabajo para todos aquellos que sufren el flagelo de la
desocupación o la subocupación, que es peor aún que aquella.
Quiero que los dirigentes sindicales entiendan que lo que hay al frente
del gobierno no son las mismas fuerzas que lo tuvieron durante los 173
años anteriores.
Quiero que los dirigentes empresariales acepten que el reparto de la
torta debe hacerse aunque la misma no haya crecido, y que hagan
autocrítica sobre las razones profundas por las que ello ha acontecido.
Quiero que los que dijeron que con la Ley de Cárceles la delincuencia
iba a aumentar y que la reincidencia sería terrible, públicamente
acepten que de más de 650 liberados, solamente 9 reincidieron.
Quiero que no se discuta sobre quien hace mejor oposición, sino que se
busquen caminos de consenso y acuerdo, para que todos los ciudadanos
puedan entender que vivir no es sobrevivir y que los discursos
preelectorales que se parecían se transformen en acciones de gobierno
útiles para todos.
Quiero que no se hable de defensa de los trabajadores, sino que se
plasme la misma en acciones productivas concretas. Que no se mienta,
para sacar provecho a situaciones dadas.
Quiero que los que firman Convenios en los Consejos de Salarios los
cumplan, no hagan competencia desleal a partir de la explotación de sus
trabajadores, y que éstos puedan hacer valer sus derechos sin miedo a
perder su empleo por el hecho de pedir que se los trate como a seres
humanos.
Quiero que se termine la persecución por motivos religiosos, raciales,
políticos o de cualquier clase en todas partes.
Quiero que la Justicia responda a los requerimientos del siglo XXI, y
que no ampare a los violadores de derechos humanos, en el sentido más
laxo del término. Que no haya corruptos en ella y que los que actúan
piensen que a la larga todo se sabe y que nadie queda impune para
siempre.
Quiero que muchos sean los que se animen a ayudar a que este proyecto de
comunicación, análisis y reflexión que es La Onda Digital, continúe y
pueda mejorar cada semana.
Quiero que todos los que hoy sufren por algún motivo puedan solucionar
sus problemas.
Y finalmente quiero, pido, que Papá Noel actúe de verdad, que nos deje
todo esto más lo que el lector le plantee, y que el año que viene se
pueda volver a escribir que el país no es el mismo que hace un año y
nosotros tampoco. LA
ONDA®
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