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Los Pentium son cosa del pasado, lo
nuevo es "Meron" y "Conroe"
El 2006 nos depara en la tecnología informática
innovaciones que significarán decir adiós a elementos que
parecían difícil de superar. Entre las muchas sorpresas estará
la posibilidad de despedir al Chip "Pentium" las innovaciones
implicaran además la aparición de
"Meron" y "Conroe"
y la actualización del logotipo que identifica la firma como
síntoma de los nuevos tiempos de acuerdo a lo difundido por la
agencia AIN.
La
noticia, aún no confirmada por el fabricante, ha sido publicada
por la revista japonesa PCWatch, quién explica que Intel se
encuentra en un proceso de renovación. La renovación llega hasta
aspectos relacionados con el marketing, como la actualización
del popular logo que identifica la firma.
Cuando se inicie la comercialización de los nuevos Chips "Meron"
y "Conroe", el Pentium será discontinuado. Los nuevos Chips
comercializados bajo la marca Intel Core ,
distinguiendo, además, entre procesadores de uno y dos
núcleos, que duplican su rendimiento.
La publicación electrónica "The Register" amplía esta
información y explica que ambos chips se destinan a mercados
diferentes. Intel estrenará un nuevo prefijo identificador que
acompañará una letra E, T, L o U dependiendo de la demanda de
energía que requiere cada componente.
Ambas tecnologías han sido muy estudiadas por gnu/linux y
tendrán, según parece órdenes de tipo exclusivo para el manejo
del citado SO, lo que permitirá que el sistema corra más rápido
aún.
Tal vez el principal motivo que lleva a Intel a estos cambios,
sea la enorme competencia de AMD, quién por primera vez en su
historia, ha liderado la venta de procesadores para el mercado
de PCs multimedia durante los meses de agosto y septiembre, lo
que ha significado toda una señal de "alarma".
Durante años, Intel ha liderado el mercado manteniendo una
ventaja importante respecto a sus competidores. AMD se ha
esforzado en los últimos años en aumentar las prestaciones de
los procesadores en el terreno multimedia y también en el de los
servidores reduciendo el precio para los fabricantes y
ensambladores, lo que ha conducido a convertirse en una
alternativa válida para muchos de ellos que ya lo incorporan en
sus equipos dirigidos al mercado doméstico.
Historia breve pero intensa desde
el 8086 al Pentium IV
Por su parte noticiasdocom al
hacer una reseña de la historia del Pentium dice que
tanto Intel como Microsoft deben gran parte de lo que son a su
alianza inicial con IBM. Los primeros PCs que llegaron al
mercado destacaban por su procesadores fabricados por Intel y el
sistema operativo desarrollado por Microsoft, ¿quien iba a
decirle al gigante azul que su apuesta por dos jóvenes empresas
iba a desembocar en la creación de sendos imperios que marcarían
el rumbo de la sociedad del conocimiento?.
Para Intel, todo empezó en los meses de junio de 1978 y de 1979.
Fechas en las que respectivamente, hacían su aparición los
microprocesadores 8086 y 8088, que conformarían el "motor" sobre
el que rodaban los denominados IBM PC, precursores de los
actuales ordenadores y que fueron todo un éxito de ventas a
pesar de su coste "prohibitivo" en aquellos momentos.
El éxito fue tal, que Intel fue nombrada por la revista "Fortune"
como uno de los mejores negocios de los años setenta. De los dos
procesadores, el más potente era el 8086, con un bus de 16 bits
(por fin), velocidades de reloj de 5, 8 y 10 MHz, 29000
transistores usando la tecnología de 3 micras y hasta un máximo
de 1 Mega de memoria direccionable. El rendimiento se había
vuelto a multiplicar por 10 con respecto a su antecesor, lo que
suponía un auténtico avance en lo que al mundo de la informática
se refiere. En cuanto al procesador 8088, era exactamente igual
a éste, salvo la diferencia de que poseía un bus de 8 bits en
lugar de uno de 16, siendo más barato y obteniendo mejor
respaldo en el mercado.
En el año 1982, concretamente el 1 de febrero, Intel daba
un nuevo vuelco a la industria con la aparición de los primeros
80286. Como principal novedad, cabe destacar el hecho de que por
fin se podía utilizar la denominada memoria virtual, que en el
caso del 286 podía llegar hasta 1 Giga. También hay que contar
con el hecho de que el tiempo pasado había permitido a los
ingenieros de Intel investigar más a fondo en este campo,
movidos sin duda por el gran éxito de ventas de los anteriores
micros. Ello se tradujo en un bus de 16 bits, 134000
transistores usando una tecnología de 1.5 micras, un máximo de
memoria direccionable de 16 Megas y unas velocidades de reloj de
8, 10 y 12 MHz. En términos de rendimiento, podíamos decir que
se había multiplicado entre tres y seis veces la capacidad del
8086, y suponía el primer ordenador que no fabricaba IBM en
exclusiva, sino que otras muchas compañías, alentadas por los
éxitos del pasado, se decidieron a crear sus propias máquinas.
Como dato curioso, baste mencionar el hecho de que en torno a
los seis años que se le concede de vida útil, hay una estimación
que apunta a que se colocaron en torno a los 15 millones de
ordenadores en todo el mundo.
Microsoft también juega
El año de 1985 es clave en la historia de los procesadores. El
17 de octubre Intel anunciaba la aparición del procesador
80386DX, el primero en poseer una arquitectura de 32 bits,
lo que suponía una velocidad a la hora de procesar las
instrucciones realmente importante con respecto a su antecesor.
Dicho procesador contenía en su interior en torno a los 275000
transistores, más de 100 veces los que tenía el primer 4004
después de tan sólo 14 años. El reloj llegaba ya hasta un máximo
de 33 MHz, y era capaz de direccionar 4 Gigas de memoria, tamaño
que todavía no se ha superado por otro procesador de Intel
dedicado al mercado doméstico.
En 1988, Intel desarrollaba un poco tarde un sistema sencillo de
actualizar los antiguos 286 gracias a la aparición del
80386SX, que sacrificaba el bus de datos para dejarlo en uno
de 16 bits, pero a menor coste.
Estos procesadores irrumpieron con la explosión del entorno
gráfico Windows, desarrollado por Microsoft unos años antes,
pero que no había tenido la suficiente aceptación por parte de
los usuarios. También había habido algunos entornos que no
habían funcionado mal del todo, como por ejemplo el Gem 3, pero
no es hasta este momento cuando este tipo de entornos de trabajo
se populariza, facilitando la tarea de enfrentarse a un
ordenador, que por aquel entonces sólo conocíamos unos pocos.
Windows vino a ser un soplo de aire fresco para la industria,
pues permitió que personas de cualquier condición pudiera
manejar un ordenador con unos requerimientos mínimos de
informática.
Y si esto parecía la revolución, no tuvimos que esperar mucho
para que el 10 de abril de 1989 apareciera el Intel 80486DX,
de nuevo con tecnología de 32 bits y como novedades principales,
la incorporación del caché de nivel 1 (L1) en el propio chip, lo
que aceleraba enormemente la transferencia de datos de este
caché al procesador, así como la aparición del co-procesador
matemático, también integrado en el procesador, dejando por
tanto de ser una opción como lo era en los anteriores 80386. Dos
cambios que unido al hecho de que por primera vez se
sobrepasaban el millón de transistores usando la tecnología de
una micra (aunque en la versión de este procesador que iba a 50
MHz se usó ya la tecnología .8 micras), hacía posible la
aparición de programas de calidad sorprendente, entre los que
los juegos ocupan un lugar destacado.
Se había pasado de unos ordenadores en los que prácticamente
cualquier tarea compleja requería del intérprete de comandos de
MS-DOS para poder ser realizada, a otros en los que con mover el
cursor y pinchar en la opción deseada simplificaba en buena
medida las tareas más comunes. Por su parte, Intel volvió a
realizar, por última vez hasta el momento, una versión de este
procesador dos años después. Se trataba del 80486SX, idéntico a
su hermano mayor salvo que no disponía del famoso co-procesador
matemático incorporado, lo que suponía una reducción del coste
para aquellas personas que desearan introducirse en el segmento
sin necesidad de pagar una suma elevada.
Sin embargo, y por primera vez Intel se sentía acosado por
nuevos competidores que aprovechaban el crecimiento del mercado
para introducir procesadores más económicos y con una potencia
semejante. Una firma veterana, AMD, se valió de un acuerdo
firmado con Intel para lanzar "clónicos" de los populares 386 Y
486 a precios más económicos. Esto era posible debido al acuerdo
de intercambio de licencias y tecnología que ambas firmas
firmaron a principios de los 80 y que les permitía convivir en
buena lid en un mercado que no era tan feroz como el actual y
donde las ventas, aunque importantes, eran limitadas a
determinados mercados.
Con la llegada de los procesadores 386 y posteriormente la
familia 486, el mercado de ordenadores de sobremesa se disparo y
se inició la entrada del ordenador al hogar lo que supuso
multiplicar por decenas las ventas que hasta en ese momento
realizaban los fabricantes.
Uno de los grandes éxitos de AMD fue el procesador Am486 que
conseguía una velocidad, tanto en bus como en procesador, de 40
Mhz. Intel se quedo anclado en sus dos versiones con bus de 25
y 33 Mhz para sus modelos de 50 y 66 Mhz respectivamente, una
"velocidad inferior" a la conseguida por su competidor. AMD
disfrutó siempre de esta ventaja, su bus de datos ha sido mucho
tiempo más rápido, y los entendidos sabían que la potencia del
procesador no sólo se basa en la velocidad del micro.
También otra empresa, Cyrix plantaba cara a Intel. Apostó
por el mercado de modelos económicos y también por ordenadores
portátiles, arañando parcelas a Intel, que ya estaba preparando
lo que debía ser la nueva generación de procesadores, más
potentes y con mayores capacidades multimedia.
Llega el Pentium
Con el nuevo procesador, Intel sacudió el mercado. En sus
anuncios iniciales la compañía afirmaba que esta nueva gama de
procesadores multiplicaría de forma general por cinco los
rendimientos medios de los 80486. La prensa de todo el mundo
auguraba un gran futuro para el nuevo procesador que fue
inicialmente conocido como 586 y después P5, hasta
que se desvelo su nombre definitivo.
Estos procesadores pasarán a la historia por ser los primeros a
los que Intel no los bautizó con un número, y sí con una
palabra. Esto era debido a que otras compañías dedicadas a la
producción de procesadores estaban utilizando los mismos nombres
puesto que no se podía registrar una cadena de ellos como marca,
y por lo tanto, eran de dominio público. De modo que a Intel no
le quedó más remedio que ponerle una palabra a su familia de
procesadores, que además, con el paso del tiempo, se popularizó
en los Estados Unidos de tal forma, que era identificada con
velocidad y potencia en numerosos cómics y programas de
televisión. Estos procesadores que partían de una velocidad
inicial de 60 MHz, han llegado hasta los 200 MHz, algo que nadie
había sido capaz de augurar unos años antes.
Con una arquitectura real de 32 bits, se usaba de nuevo la
tecnología de .8 micras, con lo que se lograba realizar más
unidades en menos espacio (ver recuadro explicativo). Los
resultados no se hicieron esperar, y las compañías empezaron
aunque de forma tímida a lanzar programas y juegos
exclusivamente para el Pentium, hasta el punto que en este
momento quien no posea un procesador de este tipo, está
seriamente atrasado y no puede trabajar con garantías con los
programas que actualmente hay en el mercado. Algo que ha venido
a demostrar la aparición del nuevo sistema operativo de
Microsoft Windows 95, que aunque funciona en equipos dotados de
un procesador 486, lo hace sin sacar el máximo partido de sus
funciones.
Para atajar la competencia de AMD, Intel protegió con patentes
todo el procesador. De repente AMD se quedo sin un procesador
que hiciera frente a la demanda de los Pentium y renovó sus 486
hasta multiplicarlos por 4, aunque el mercado quería Pentiums y
no "trasnochados" 486.
La respuesta fue el K-5. Un procesador que llego meses
más tarde al mercado y que además presentaba algunos fallos
importantes en su nucleo. A la desesperada, AMD engañó a algunos
usuarios con un nombre de procesador que incluía una velocidad
que no era la real. En esta época de 1992-1996, Pentium ganó una
popularidad desbordante, Internet surgía y el márketing (y el
rendimiento) de Intel hundía a AMD
Pentium Pro y Pentium II
La aparición, el 27 de marzo de 1995, del procesador Pentium Pro
supuso para los servidores de red y las estaciones de trabajo un
aire nuevo, tal y como ocurriera con el Pentium en el ámbito
doméstico. La potencia de este nuevo procesador no tenía
comparación hasta entonces, gracias a la arquitectura de 64 bits
y el empleo de una tecnología revolucionaria como es la de .32
micras, lo que permitía la inclusión de cinco millones y medio
de transistores en su interior. El procesador contaba con un
segundo chip en el mismo encapsulado, que se encargaba de
mejorar la velocidad de la memoria caché, lo que resultaba en un
incremento del rendimiento sustancioso. Las frecuencias de reloj
se mantenían como límite por arriba en 200 MHz, partiendo de un
mínimo de 150 MHz.
Posteriormente, Intel unifico las prestaciones del Pentium Pro
con las del MMX para sacar al mercado el Pentium II, en una
carrera alocada que el fabricante (junto a sus competidores)
protagonizaron hasta el último de los Pentiums, el IV con una
velocidad de 3 GHZ.
Del Pentium III al IV
Mientras Intel se confiaba, nacía NexGen, una nueva compañía
que, aunque primeriza, creó un procesador espectacular para la
época, aunque para nada conocido por culpa de su forma de
conectarse a la placa que limitaba su difusión. La jugada de AMD
le salvó la vida comercial. Compró NexGen, sus patentes, y
mejoró sus diseños en la medida de lo posible. Así consiguió el
K-6, un chip que superaba a Pentium, Pentium MMX e incluso se
acercaba al Pentium II. Un impresionante despliegue para
redescubrir la marca en el mercado hizo el resto.
AMD K6-2 fue un bombazo en el mercado, que compitió con
Pentium II e incluso los primeros Pentium III. Los problemas de
fabricación hicieron que AMD no pudiera continuar la racha con
k-6 III, que no fue ni de lejos tan popular como su antecesor.
Pentium jugó con varias posibilidades para hacerle frente, como
la salida al mercado de Celeron, un micro de gama baja
sin memoria caché que reducía espectacularmente el rendimiento
del procesador, aunque se vendiera a unos Mhz (que no velocidad)
mayores. Tuvo que arreglar el desaguisado, porque los pésimos
resultados dejaron en ridículo a la compañía, incorporando una
pequeña caché en las versiones posteriores.
AMD sigue llamando a sus procesadores Athlon, y ya llegan
a los 3GHZ, mientras que Intel sigue con su P4,
incorporando mejoras como HiperThreading y EE.
AMD registraba pérdidas, sus éxitos no compensaban sus fracasos
y la cuota de mercado se resistía. Necesitaba un golpe de efecto
para seguir viva, y lo consiguieron con Athlon (y su versión de
bajo coste Duron). Fue un procesador superior a los de Intel en
muchos aspectos. Pentium III reaccionó rápido y ambas empresas
protagonizaron una interesante carrera por llegar al Ghz de
velocidad. Intel se daba cuenta de la superioridad de AMD y
presionaba a los fabricantes de placas para que no crearan
placas compatibles con el nuevo sistema de conexión que
introdujo AMD.
Mirando hacia delante, los caminos se separan. La arquitectura
de los procesadores, la manera de crearlos, su "filosofía", ha
evolucionado hacia los 64 bits. Ahora Intel decide que existe
otra manera de hacer las cosas que rompe con todo lo conocido
hasta el momento. AMD cree que es posible dar una nueva vuelta
de tuerca a la arquitectura x86, presentando una nueva
generación de este tipo de procesadores que ha acompañado
siempre a los PC.
LA
ONDA®
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