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2006
Falta tanto como al principio
pero un poco menos - Parte II -
por Carlos Zapiola
Cuando escribo lo hago
con todo un bagaje cultural que incluye valores, utopías y aprendizajes
de muy variada especie, que me permite hacer afirmaciones discutibles,
pero que no son fruto de estados febriles en actividad y que creo
aproximan líneas de análisis y reflexión a los lectores que hacen el
honor de leer hasta el final estas notas.
Por eso al hacer un resumen de lo que pasó en el 2005 según quedó
registrado en mis notas de La Onda, no pretendo transmitir la verdad
absoluta pero sí acercarme a una explicación de cómo está el país y por
qué.
Eramos muy conscientes desde el principio del año que mucha gente iba a
pedir que el Gobierno recién asumido solucionara muchos problemas –o
todos-, en cinco minutos. Algunos analistas se embarcaron en la crítica
a su actuación diciendo que uno de los frenos que debió enfrentar fue la
de algunos de los grupos o personalidades que lo habían votado y que
ahora son reticentes o están haciendo una franca oposición a sus
decisiones principales.
Esto lleva a que uno muchas veces diga que falta casi todo por hacer, y
que estos meses que corresponden exactamente a un mes de nacimiento
luego del parto, parezca poco alentador el panorama sobre lo hecho por
la Administración.
Si escribo que el Panes sigue sin funcionar como es debido, que lo de la
Unitas fue borrar con el codo lo que se escribió con la mano durante 34
años, que el Tratado de Inversiones era imprescindible votarlo en
especial luego de haber negociado reformas de artículos –y no importa si
son o no sustanciales esos cambios-, que no se sabe como será finalmente
la Reforma Tributaria pero se la critica a mansalva como si el actual
sistema de recaudación de Impuestos fuera justo y solidario, si aplaudo
la Ley de Cárceles contrario sensu lo hacen los editorialistas de muchos
medios y lo más que me piden es que espere que ya van a caer muchos más
que el 1 % por reincidencia en un país donde el 50 % de los ciudadanos
vive en situaciones de pobreza y esa debe ser la principal razón por la
que muchos desviaron sus caminos, se me dirá que soy un francotirador y
deberé contestar, gracias a Dios, afirmativamente.
También contestaré que soy profesional en lo que hago y que trato de
mantener mi independencia de criterio, más allá de todo lo que escribí
en el encabezado de esta nota, que lleva a que mis ideas estén marcadas
por muchos prejuicios y seguramente varias malformaciones mentales.
Pero nadie podrá acusarme de usar estadísticas para hacer decir a la
gente lo que quiero que diga, y menos aún a violar los códigos de ética
con los que estoy comprometido, diciendo que hago lo que no hago.
Lea el lector otras frases sueltas de este 2005, que escritas están y
son a mi parecer importantes al hacer un balance de cierre de año. Y no
es que un año más no importa, porque todos importan, éste para mí fue
muy especial, pero para el país también.
En el número 249 le dijimos que “No debe cundir la desesperanza porque
en 48 horas no se consiguió lo que muchos esperan desde hace treinta
años. Tampoco es aceptable que pasen treinta años para que se encuentren
los restos de aquellos que aún son recuperables”.
Comparamos Uruguay y Chile en el tema Derechos Humanos el 23 de agosto
en el número 250 y sobre la desinformación decíamos “Porque la salida
fue distinta, porque los que quieren embarrar la cancha están muy cerca
y actúan, porque los que tienen que marcar opinión como partido, por ser
el segundo más fuerte hoy en el país, han demorado lo que no se puede
porque no poseen posición única sobre el tema en hablar claro de una vez
y para siempre.
Mientras esto no ocurra, seguirá habiendo medios que desinforman,
periodistas y analistas que se prestan a ello, y ciudadanos confundidos.
Y el gran negocio lo seguirán haciendo los que intentan medrar con los
errores del Gobierno. Que son muchos, pero no tantos como desde algunos
círculos se muestran”.
Pocos días después Astori pareció que renunciaba y aclaramos que
solamente: “Pocos esperaban que el Presidente Vázquez dijera acá mando
yo, apenas 48 horas antes de la llegada del Proyecto al Parlamento y los
que dicen que en esta instancia Astori jugó sus últimos cartuchos, poco
saben de la situación nacional y de apoyos reales en la ciudadanía. No
se movió la plaza financiera. El primer día porque la información no se
filtró en hora. Luego porque nada ocurrió”. Y estábamos hablando del
Presupuesto Nacional, la traducción a números del programa de Gobierno.
Que iba a causar choques y rispideces que trascendieron ese hecho y se
mantuvieron aún en este mes de diciembre en algunos ámbitos, sin una luz
al final del camino ni al otro lado del río. Pero es lo que hay valor,
le guste o no al lector poco informado.
El número 253 incluye esta frase: “¿Hay algún militar o asimilado que
tenga datos, que los ocultó por treinta años y que ahora esté dispuesto
a decir lo que nunca sintió como necesario hacer?.
Se había hablado desde la oposición que solamente un pacto entre los
militares y el Gobierno podía permitir que ahora se dieran datos que
nunca se habían manejado”.
Pero en el mismo número de setiembre escribimos: “Mientras tanto los
militares se enojan porque se les dice que no dijeron la verdad,
Marenales dice que no hay nada en el 13 y el 14 (batallones) y que hay
que buscar entre el arroyo Toledo y vaya a saberse dónde.
Hay quien se sorprende por los contactos entre militares y MLN, y se
saltean el 72 e ainda mais.
No sé si alguien se dio cuenta que la información puede ser falsa,
equivocada o como producto de segunda o tercera mano, su exactitud puede
ser científicamente cuestionable”.
Marenales no tenía razón, su fuente de información le falló. Y como se
sabe no fue la única que lo hizo en este año 2005.
Pero otros temas en octubre, el 11,en el 257, nos llevaron a afirmar que
“uno está tentado de reiterar que volteretas políticas hay muchas y de
muy diverso pelaje a través de los años, y una de ellas intenta hacer
que las minorías sigan controlando el Tribunal de Cuentas y la Corte
Electoral. Al gobierno es aquí a quien le faltan los votos para lograr
una integración acorde con las nuevas realidades políticas, y ni idea
tiene de cómo conseguirlos.
Salvo que volvamos a hablar de controles en todas partes y se renegocie
todo lo que quedó de lado allá por abril”.
Preguntas sin respuesta y actuaciones que no se llevaron a cabo. Cada
uno transita el camino que puede y le parece mejor.
Tuvimos en noviembre presos políticos o culpables de sedición
procesados, en una actuación que incluyó roturas de vidrios y
pintarrajeadas en la Ciudad Vieja, donde nunca quedó claro si era más
culpable la Policía o los que no respetaron la propiedad privada.
Y llegó diciembre, y en el momento de irse Bertolotti, a quien alguna
vez le pedimos que intentara que no le mintieran se va con declaraciones
que retrotraen dos pasos para atrás los tres que se habían dado para
adelante. El nunca más al freezer, los desaparecidos son parte de las
guerras y si las circunstancias se dan puede volver a haber
enfrentamientos de militares y civiles. Buenos y malos. Los dos
demonios. Todo eso que existe solo en la mente de algunos.
No fue la mejor de las despedidas, ni la mejor noticia para cerrar el
año.
Por ello preferimos quedarnos con la Ley de Fuero Sindical, quizás
exagerada, pero que pone en vereda a muchos acostumbrados a ser
intocables, la lucha de la DGI contra los evasores, no importa quienes
sean ellos, y reiteremos esto: nunca debe importar quienes son y contra
ellos hay que actuar.
Otro tema que queda para el 2006: las plantas de celulosa que están
trayendo como consecuencia que se corte la ruta a los turistas en estos
días finales del 2005. Tienen derecho a protestar en su país quienes
consideran que su construcción es un horror. Pero están incidiendo fuera
de su territorio: exactamente lo mismo que critican.
Y una recomendación a los lectores. Busquen en el Google datos sobre
Jorge Busti. Cómo es catalogado en su gestión pública, a quién nombró en
la Policía Provincial como director de Asuntos Internos. Y no es una
historia de 28 de diciembre. Quizás sí, pero desde el punto de vista de
los ejecutados por ser niños nacidos dos años antes, como Jesús.
Feliz año 2006. LA
ONDA®
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