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Por qué triunfan gobiernos
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¿Qué causas políticas y sociales provocaron la
crisis que ha vivido
durante los últimos meses el
gobierno de Lula? También, de un lado, los sectores más radicales del PT querían el cambio en la política económica, de disciplina fiscal, lo que Lula no podía hacer sin arrojar al Brasil a otra crisis, provocando la evasión de capitales. Del otro lado, ciertos intereses, probablemente alentados por la black propaganda de la CIA, tenían y tienen interés en desacreditar la política exterior de Lula, con la cual sectores de Washington estaban y están descontentos, porque impidió la implantación del ALCA, no sometió al país a las grandes potencias industriales en la OMC y mantiene las mejores relaciones y entendimiento con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Todo eso contribuyó para que los medios de comunicación alimentasen el escándalo, mientras que en el gobierno anterior hubo más problemas, más escándalos, incluso la acusación de compra de votos para que Fernando Henrique Cardoso pudiera ser reelecto, y no se hizo tan larga y intensa exploración.
- ¿Cuánto compromete o hipoteca
el futuro de Lula y a la izquierda brasileña esta crisis? La crisis de la izquierda, no sólo en el Brasil sino también en otros países de América del Sur, y de otros continentes, es que en su gran mayoría no se liberó de los esquemas revolucionarios del bolchevismo, de la revolución en Rusia, y desconoce las teorías de Marx y Engels en sus fuentes originales. El sistema capitalista mundial no es una suma de economías nacionales. Es una realidad superior, en la cual todos los países desarrollados o no, está involucrados. No se puede pensar en construir el socialismo dentro de la moldura nacional. Y ese es el problema. Los dirigentes de izquierda, que asumen el gobierno, no pueden hacer ninguna revolución anticapitalista en un país que está inserto en la economía mundial de mercado, en el sistema capitalista, que envuelve todos los países industrializados, en desarrollo o agrícolas. Tener el poder no significa que el gobernante pueda hacer lo que quiere, sino, sólo, lo que puede, dentro de las circunstancias objetivas que encuentra. - A su entender, ¿por qué en Sudamérica, por vía del voto, la izquierda sigue ganando gobiernos? – En marzo del año 2000, el general Charles E. Wilhem, comandante en jefe del Comando Sur de los EE.UU., reconoció ante el “Caucus on International Narcotics Control” del Senado norteamericano, que en el Ecuador como en otras naciones situadas en su área de responsabilidad, en Sudamérica “democracia y reformas de libre mercado no daban señales de propiciar tangibles resultados para el pueblo”. Muchas naciones estaban en peores condiciones económicas que antes de la restauración de la democracia, según él afirmó, preguntando “¿Puede la democracia sobrevivir sin un sistema económico que produzca adecuados medios de subsistencia y servicios para la mayoría de sus ciudadanos?” Democracia para el gobierno estadounidense se identifica con libre mercado. Pero la democracia es la que permite a los pueblos en América del Sur y posiblemente en América Central, llevar adelante alzamientos por medio del voto. Pero los problemas son grandes, en virtud de la limitación objetiva de lo que los gobiernos pueden hacer, en el marco nacional. - ¿Qué diferencia hay entre ésta izquierda y la de los años 70, cuando Salvador Allende también llego al gobierno por vía electoral?. En oficio a “Itamaraty” (la Cancillería brasileña), con fecha de 13 de Junio de 1963, la Embajada del Brasil en Washington bajo la jefatura del embajador Roberto Campos, concluyó que el Pentágono, a pesar de las declaraciones a favor de la democracia del presidente John F. Kennedy, cultivaba “relaciones amistosas con las peores dictaduras de derecha”, puesto que desde el “punto de vista de los sectores militares de Washington tales gobiernos son mucho más útiles a los intereses de la seguridad continental que los regímenes constitucionales”. De hecho, en los años 60 y 70, lo que más amenazaba los intereses de seguridad de los EE.UU., en el hemisferio, no era exactamente la lucha armada pro-comunista, como las guerrillas en Venezuela y en Colombia, sino el desarrollo de la propia democracia en los países donde el agravamiento de las tensiones económicas y de los conflictos sociales agudizaba la conciencia nacionalista y los sentimientos anti-norteamericanos, en la mayoría de los pueblos, condicionando el comportamiento de sus respectivos gobiernos. Hoy la situación es distinta. Las dictaduras militares resultaron un fracaso tanto económico como político, o se volvieron contrarias a las políticas de Estados Unidos, como ocurrió con el Brasil, sobre todo a partir del gobierno del general Ernesto Geisel, y también en el Perú o como en Bolivia, donde se manifestaron las tendencias deun nacionalismo militar. Los EE.UU., delante de tal situación, trataron de apoyar los esfuerzos para la restauración de la democracia, lo que ocurrió en los años 80. Ocurrió, sin embargo, que las políticas neoliberales, bajo los regímenes democráticos, también fracasaron y la situación en América del Sur es peor que antes, como reconoció el general Charles E. Wilhem. El resultado, según Henry Kissinger, fue que “ni globalización ni democracia produjeron estabilidad en los Andes”. Y ahí los pueblos están en vía de insurrección en las calles y/o por medio del voto democrático, sin que los EE.UU. hoy tengan más condiciones de alentar abiertamente los golpes de Estados, aunque lo hayan intentado en Venezuela en 2002. La cláusula democrática oficialmente introducida en la Carta de la OEA es un factor de inhibición. Y el desaparecimiento del bloque soviético hizo también reducir el poder de cohesión que tenían los EE.UU., cuando aun había la amenaza comunista.
- ¿Se confirma como más adecuada
a la cultura de los pueblos sudamericanos la vía electoral, que
la vía armada, como se proponía en los años 60 y 70? ¿Triunfa
Allende o el Che?. Las condiciones materiales, objetivas de países como el Brasil, la Argentina e incluso el Uruguay, no permiten el suceso de cualquier intento de guerrillas. Son países con mayor población urbana. El Brasil, además, es un país altamente industrializado; la Argentina, también, aunque en menor grado. También es necesario siempre tener en cuenta que no se puede implantar el socialismo en un país, aislado, dentro de una economía mundial de mercado, capitalista, en que EE.UU. es aun la potencia dominante. No se puede decir, por lo tanto, que el Che o Allende, cualquier de los dos, ha triunfado. En realidad, los dos erraron, tanto en Bolivia como en Chile. Allende confió en el espíritu legalista de las Fuerzas Armadas en Chile, en la fuerza de la democracia. El Che imaginó que podría hacer la revolución sin que hubiese condiciones objetivas y subjetivas, como si el proceso de la revolución cubana pudiese ser repetido en cualquier país de América Latina, cuando los EE.UU. estaba ya tratando de establecer la represión en todo el hemisferio. Pero las condiciones internacionales en el contexto de la Guerra Fría, eran enteramente distintas de las que existen hoy. Los EE.UU. ahora están perdiendo cada vez más su liderazgo, la capacidad de imponer sus políticas. Ya no existe el espectro del comunismo, y el espectro del terrorismo, que no es ninguna ideología, no asusta tanto a los otros pueblos.
- Siempre en la
historia sudamericana los EE.UU. se opusieron, incluso con
invasiones, a que en nuestros países existieran gobiernos de
izquierda, pero
ahora
parecen aceptarlo. ¿Esto es expresión de la imposibilidad de los
EE.UU. de impedirlos, o es que estos gobiernos no comprometen
los intereses
norteamericanos en la región? Sería muy bueno que la gente leyese el libro de Philip Agge, Inside the Company – CIA Diary. El fue agente de la CIA, ha actuado en Montevideo y Quito, en los años 60, y ahí él expone como la CIA opera para desestabilizar los gobiernos.
- ¿Pueden coexistir gobiernos
progresistas o de izquierda sudamericanos, con bases militares
norteamericanas en sus territorios?
- ¿Cuáles son los rasgos tanto en lo
político cuanto en lo económico más salientes de la política de
EE.UU. para Sudamérica? Por otro lado, la situación de Sudamérica y, del resto, de Centroamérica, es peor que antes de la aplicación de las políticas neoliberales del Consenso de Washington, en los años 90. No parece que Washington tenga ahora una política uniforme, una única política o siquiera una política para esa región. Parece que los distintos sectores de la administración actúan por su cuenta, sorprendidos por los acontecimientos, pese a las advertencias, como la que hizo el general Charles E. Wilhem, ya a comienzos del año 2000.
- ¿El MERCOSUR o la Comunidad
Sudamericana de Naciones? ¿Cuál de los
dos mecanismos se adecua mejor para el
futuro?.
- Luego que las
propuestas Mmrxistas entraron en crisis, ¿cuál es la ideología
que sustenta la orientación de las propuestas de la
izquierda? Las propuestas que entraron en crisis fueron las de Lenin y las que Stalin, el marxismo-leninismo. Lo que Lenin escribió reflejaba un contexto ruso, dentro del cual él quería hacer una revolución. El era un hombre pragmático y sobre todo ruso. Ni Marx ni Engels jamás concibieron el socialismo como vía de desarrollo económico o modelo alternativo para el capitalismo, sino como consecuencia de su expansión. Para Marx y para Engels lo que viabilizaba científicamente el socialismo era el alto desarrollo de las fuerzas productivas, que el capitalismo impulsaba, pero, al mismo tiempo que se socializaba cada vez más el trabajo, tornaba el progreso discriminatorio, excluyendo a la gran mayoría de sus beneficios, en virtud del carácter privado de la apropiación del excedente económico. En mi libro A Reunificação da Alemanha – Do ideal socialismo ao socialismo real, cuya segunda edición fue publicada en 2001, hice un análisis de los factores que determinaron el colapso del Bloque Socialista. Investigando en la Alemania Oriental, la antigua República Democrática Alemana, y conseguí entrevistar todos sus últimos dirigentes, con excepción de Erich Honecker.
- ¿El marxismo puede ser
reformado, innovado y ser válido como
filosofía del cambio de las sociedades
capitalistas? ¿Hay una alternativa filosófica al marxismo?
- ¿La historia no confirmó la
teoría de Lenin?, afirma usted en su último libro, Formación
del Imperio Americano, publicado en Brasil. ¿Lenin se
equivocó en todo su proyecto político y filosófico o sólo con
respecto a definir el capitalismo? ¿El error es también de Marx?
- ¿En qué puede derivar el capitalismo
contemporáneo? Puede ser tanto un sistema económico, social y político más justo, como ser la barbarie. Espero que no sea la barbarie. Todo depende de lo que va a pasar en los EE.UU., cuyo colapso económico puede ocurrir, a consecuencia de su enorme déficit fiscal, enorme déficit comercial y una extraordinaria deuda externa, de una economía hoy dependiente de energía suministrada por otros países, de inversiones extranjeras para sostener al dólar y aliviar el déficit fiscal. Los EE.UU. están por precipitarse en una crisis tanto económica como política y moral, que sólo tenderá a agravarse en los próximos años. Y todo indica que con o sin George W. Bush, el declive de los EE.UU. será tan vertiginoso y violento como su ascensión al status de potencia hegemónica. Personalidad y Trayectoria del Profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira LA ONDA® DIGITAL |
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