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Dos realidades: un Mercosur
Dicha agresión significa un disparo alevoso y garronero, pretendiendo extender por sobre fronteras los caracteres mas impresentables de una cultura política con aderezo de cumbia villera. La actitud argentina contra Uruguay es también contra el Mercosur. Veámoslo.
- Desconoce la condición soberana
del Uruguay a decidir dentro de su territorialidad y como Estado
Parte reconocido por el Tratado de Asunción Existe a esta altura de los acontecimientos en una gran proporción de ciudadanos uruguayos, la convicción de que el proyecto Mercosur agotó el aura de la visión romántica inicial que insinuó en la región una especie de camino redentor, para transformarse en un grupo de países que desandan por la vía de los hechos el programa integrador impulsado a partir de la década del ´90, con el consiguiente riesgo de su naufragio. Repensar la
estrategia y vínculos de comercio Por ejemplo, lo demuestra Chávez comercializando petróleo con los Estados Unidos; lo ejemplifica Cuba comprando 474 millones de dólares en alimentos en el 2005 al poderoso país del norte, progenitor además del bloqueo comercial contra la isla; lo demostró en el pasado la ex URSS comprando carne a Argentina durante el período de la dictadura militar; pero a nadie se le ocurrió tildar de pro-imperialistas a Chávez y a Fidel, o de sugerir que en el pasado los golpistas argentinos eran simpatizantes de la hoz y el martillo. De manera entonces que, separadas las aguas entre una cosa y otra, se trata en nuestro caso de ampliar los mercados comerciales mediante negociaciones de acuerdos de libre comercio con países de la extra región, incluyendo a los Estados Unidos, lo que supone viabilizar mejores condiciones de acceso a los mercados superando barreras, ya sea arancelarias o de cupos. Convengamos también que se presenta otro hecho favorable a la promoción de ese tipo de acuerdos por parte de Uruguay, en la medida que ya no le vendemos a Argentina y Brasil el 50% de nuestras exportaciones como ocurrió en la época fundacional del Mercosur. Ahora, en cambio, la mayor parte de nuestro comercio exportador se destina fuera de la región, siendo los Estados Unidos el principal cliente. Otro elemento a favor del bilateralismo de libre comercio con la extra -región, radica en las ya denunciadas trabas, retrocesos y un negativo reduccionismo del Mercosur a través de las conductas hegemónicas que practican sus dos mayores socios. El planteo político realizado por el ministro Astori sobre la posibilidad de negociar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, también desató una fuerte polémica al interior de la coalición frentista de gobierno, cuyo resultado puso de manifiesto, en líneas generales , dos posiciones contrarias: una de ellas pragmática, realista, e inspirada en el propósito de incrementar los beneficios económicos y productivos a favor del país; y la otra, condicionada por un ideologismo atávico, cuasi fundamentalista, caracterizado por etiquetas y consignas que distan de los intereses de desarrollo y prosperidad del país. También es preciso reconocer que los fenómenos de la realidad y su dinamismo suelen cuestionar el manejo, en términos bíblicos, de algunas definiciones político-programáticas elaboradas en un contexto diferente, tal como sucede con el capítulo del IV Congreso del Frente Amplio del 2003, que explicitó en forma negativa la realización de un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Se han originado en los últimos días un par de datos interesantes que se incorporan al proceso del tema colocado en debate. Por un lado el canciller Gargano informó de la decisión del gobierno de proponer la reanudación del diálogo a través de la Comisión Mixta de seguimiento comercial entre ambos países (Uruguay y EE.UU.), creada hace varios años atrás. Por otro, el Presidente argentino declaró en Brasil su aprobación a que Uruguay pueda negociar un Acuerdo de Libre Comercio con el país del norte. Sobre esto último no deja de ser sugestivo el reconocimiento que trasunta dicha declaración a la falta de condiciones del Mercosur para promover el comercio intra zona en beneficio de los socios más débiles, y la incapacidad a su vez de llevar a cabo la coordinación estratégica de políticas comerciales comunes del bloque ante terceros mercados. En suma, los hechos reales advierten la ocurrencia de diversos e importantes cambios en los ordenes económicos y comerciales en la región, los cuales exigen desde nuestro punto de vista actualizar nuestra hoja de ruta con relación a los vínculos de inserción comercial. LA ONDA® DIGITAL |
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