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Los partidos y la transición en Chile
por Carlos Zapiola

Que ganó la Concertación es un hecho de la realidad. Que el nuevo Presidente es Michelle Bachelet también. ¿Pero cómo quedan los partidos luego de esta instancia?.

Comencemos por los perdedores. Alianza por Chile está formada por dos grandes nucleamientos: la UDI y RN. La UDI, el partido de Lavín, más de “derecha”, más cercano al pinochetismo y a una forma más ortodoxa de mantener las relaciones sociales sin modificaciones. RN, el partido que llevó finalmente a Piñera a Segunda Vuelta, más liberal, buscando acercamientos con el centro e intentando acercarse al voto del demócrata cristiano desencantado, el que cree que ya fueron suficientes 15 años de gobierno con los socialistas de todo pelo como aliados.

El gran derrotado en esta instancia ha sido Lavín. No pudo mantener su candidatura en Alianza por Chile. Debió disputarla y para colmo de males perdió. Apoyó a su vencedor, como correspondía y le significó un lastre que no pudo sacarse de encima el abanderado del Pacto. Lo ayudó a perder más lejos que él mismo con Lagos en el balotaje anterior. Con el agravante que además fueron vencidos en los comicios parlamentarios.

Piñera no consiguió afianzar su candidatura, debió pagar tributo a las alianzas que le posibilitaron ser candidato y sucumbió frente a una mujer que le ganó, al igual que Lagos a Lavín entre los hombres, pero además entre las mujeres, algo que el Presidente saliente no había logrado.

La Concertación para la Democracia logró su mandato por cuarta vez. Lo completarán en el 2010, dos demócratas cristianos, un PPD y un PS. Los radicales, el pequeño cuarto partido que les apoya, aún no ha tenido la responsabilidad de encabezar el gobierno, y no creemos, planteada la situación política tal como está hoy, que lo consiga en la próxima elección.

El Partido Socialista logra recuperar la jefatura del gobierno que tuvo en sus manos Salvador Allende, pero con una Unidad Popular detrás que nada tiene que ver con la conformación del conglomerado que le lleva a Bachelet a ocupar la Primera Magistratura. La UP era fuerte y se dividía casi por mitades entre el hoy casi testimonial Partido Comunista y los socialistas. Los escindidos del PDC que habían formado el MAPU y la Izquierda Cristiana, eran clara minoría en ese entendimiento.

Hoy, tercios diferentes, el PPD de Lagos, el PDC de Zaldívar pero también de Alvear, y el PS se unen a un cuarto mucho más pequeño que son los ya citados radicales.

Y cuando los Partidos preparaban todo para decidir quien ocuparía que cargo, en ese toma y daca legítimo que se produce luego de una elección, Bachelet sorprende y dice que ella evitará el cuoteo, que decidirá, y transcurre una semana y aunque hay muchos contactos, los nombres no aparecen y las apetencias partidarias y personales no se ven colmadas y menos calmadas, por esta señora que sigue sorprendiendo a todos.

No le gustó que Lagos le dijera que el llevaba una cartita con lo que faltaba por hacer. Eso lo va a decidir ella, y va a agregar líneas a todo lo que se le plantea como necesario. El Partido Socialista trata de pensar que creó una figura que lo excede, pero no sabe como manejar la situación aún.

El PPD en retirada de La Moneda, se la toma más tranquilo y empieza a pensar estrategias para más adelante.

El PDC sumido en una profunda crisis interna, con elección de autoridades el 30 de abril, lucha y sobrevive pensando los oficialistas en que algunos gestos de la Bachelet le favorecen. Los disidentes en que lograrán el control del partido y una nueva forma de vivirlo y aggiornarlo para los años que siguen.

Los radicales no pesan y miran todo de afuera, aunque les gustaría poder colocar algún nombre en el futuro gabinete.

La izquierda extraparlamentaria votó por debajo de sus expectativas en diciembre en la Presidencial y dio sus votos parlamentarios a la Concertación.

El Partido Comunista, el socio más fuerte de un pequeño conglomerado que agrupó al Partido Humanista, el MAPU y la IZQUIERDA CRISTIANA, y que apenas pasó el 5 % de los sufragios, acordó dar sus votos en el balotaje a Bachelet.

Pero remarcó que desde el 11 de marzo, día de la asunción presidencial, estará en la oposición, pues el gobierno, cualquiera sea su integración siempre será liberal.

La falta de Gladis Marín la está sintiendo, y el candidato a Presidente que votaron, Tomás Hirsch, quedó con una deuda personal en la campaña que comprometió su patrimonio y de la que nadie quiere ahora hacerse responsable.

Así está Chile a pocas horas aún de la victoria de su primer mujer Presidente, en la tensa expectativa de saber cómo quedará finalmente conformado su gabinete.

El Chile que tiene que soportar que Lucía, la hija de Pinochet acusada de defraudación tributaria, uso de pasaporte falso, y como toda su familia de enriquecimiento ilícito, pida asilo político en los EEUU, el que no tiene ningún sentido, y si la lógica existiera le debería ser negado.

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