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Tiene razón León
Lev
En la izquierda conviene conocer
bien la historia de la izquierda
Eleuterio Fernandez Huidobro |
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Fernández Huidobro
“fusiló” al chiquitismo
Pablo Pérez González |
Tiene
razón León Lev
En la izquierda conviene conocer bien la
historia de la izquierda
por Eleuterio Fernandez Huidobro
Venimos a pagar una
deuda: hace un tiempo dijimos que la victoria
electoral del 31 de octubre era el punto culminante del proceso de
acumulación ininterrumpida más largo de América Latina y que ese
"relato" comenzaba a principios de la década de los sesenta.
Fue entonces que León Lev envió una carta a La República sosteniendo,
entre otras cosas, que dicho "relato" comenzaba a mediados de la década
de los cincuenta.
Pues bien, debemos reconocer plenamente que León Lev tiene razón.
Corrigiendo y ampliando, debe decirse entonces que ese peculiar (por lo
largo) proceso de acumulación tiene comienzo cuando entre otras cosas se
produce la revisión del stalinismo en la URSS, el triunfo vietnamita
contra Francia en Dién Bien Phu, el comienzo de la revolución argelina,
la
revolución boliviana, la destrucción violenta de la guatemalteca y la
victoria a sangre y fuego de los gorilas argentinos sobre el peronismo,
mientras está en plena marcha el proceso revolucionario venezolano y el
cubano ha sufrido un duro golpe en el Moneada.
Muy concretamente, en los históricos y decisivos Congresos del PCU
(1955-
1958) y del PSU (1956) ambos representantes de las formaciones políticas
mas grandes de la izquierda en ese momento. Como así también el
Congreso, que unificando a los anarquistas, dará origen a la FAU (1956).
Se producen el
proceso de revisión radical en la vieja Unión Cívica, que dará origen al
PDC (1962), y el proceso en el seno de la Iglesia Católica
latinoamericana que
tendrá repercusiones a nivel continental y nacional.
Para entender lo actual, se debe prestar especial atención a los debates
Tan productivos y clarividentes que en medio del inicio de la crisis
económica, se dan en el seno de la izquierda uruguaya. Es el momento más
fecundo y revulsivo del pensamiento y la elaboración en ella. Somos
herederos de aquel instante augural. Muchos de los grandes protagonistas
están hoy en el Frente Amplio y en el gobierno. La deuda contraída con
esa generación es
impagable.
Lo básico del acertado e imprescindible instrumental teórico usado hasta
nuestros días fue creado en aquellos debates por figuras como Vivían
Trías, Rodney Arismendi, Gerardo Gatti, Héctor Rodríguez, por nombrar
solo a
cuatro de los componentes de aquella generación.
Para resumir en pocas palabras lo que allí se produce: la izquierda se
nacionaliza. Rompe cadenas dogmáticas, decide pensar y lo hace con la
potencia de los más grandes teóricos que hasta ahora haya tenido.
Se "latinoame-ricaniza" como corolario forzoso, analiza a fondo la
"cuestiónnacional" (hasta entonces casi totalmente olvidada) y da un
corte profundo con su propio pasado, que tendrá casi de inmediato
consecuencias tangibles en la política de alianzas a nivel político
partidario, se sale a
construir Frentes de Liberación o Unidades Populares rompiendo
(trabajosamente) con acendrados sectarismos. Las batallas internas
fueron duras y las tendencias que se opusieron a ese viraje histórico
desaparecieron del proceso.
Ello también tendrá repercusiones a nivel sindical; se entrará
lentamente
En el proceso de la unidad. Los partidos tradicionales, también a golpes
de la crisis, vivirán su Propio y peculiar proceso con la aparición del
Ruralismo, que con Nardone salda a la postre por la derecha los debates
internos, rompiendo las lealtades electorales bipartidarias y dándole
con sus votos mixtos y por primera vez en un siglo el triunfo al Partido
Nacional también en 1958. Un cambio que para el Uruguay de aquel
entonces era colosal y casi inconcebible. Muchas esperanzas, a poco
defraudadas, se cifraron en él. No sin lucha, comienza, casi al
iniciarse ese nuevísimo gobierno, el proceso ininterrumpido hasta hoy de
desprendimientos hacia la izquierda y su nueva línea, de
prestigiosos sectores de ambos viejos partidos que fueron siendo
hegemonizados por las fuerzas más conservadoras, autoritarias y
retrógradas a una velocidad increíble.
Es con posterioridad a. estos enormes cambios en el seno de la izquierda
que, debido a ellos, con militantes provenientes de casi todos los
grupos
existentes y que también protagonizaron aquellas discusiones, nacen
otras formaciones políticas de la izquierda entre ellas el MLN (Tupamaros)
que inicialmente (1962) fuera una simple coordinación de grupos
políticos y sindicales, estudiantiles y obreros, cada uno con respectiva
adhesión partidaria dentro de la vieja izquierda, los recientemente
escindidos sectores de los partidos tradicionales, el cristianismo de
base y sectores nacionalistas de izquierda sin afiliación partidaria.
Coordinación concreta sin ánimo de crear algo distinto.
Al fin lo hacen adoptando un nombre que incluye parte esencial de los
debates
anteriores: "Movimiento" y no "partido". De "Liberación Nacional". En
a quel tiempo, y por causa de los grandes debates, nadie en la izquierda
ignoraba qué se quería decir con esas palabras.
Casi al mismo tiempo (en los primeros años de la década de los sesenta)
y
producto del debate Chino-soviético nacen otras formaciones provenientes
en este caso del viejo Partido Comunista (MIR-PCR). Pero las cuestiones
teóricas que dividen o unen siguen siendo esencialmente las mismas hasta
hoy.
En 1964 se logra la unidad de los trabajadores fundando la CNT, tal como
estaba propuesto, y resolviendo al mismo tiempo (en aquel año) la huelga
general para casos de golpes de Estado o situaciones similares. Huelga
que
será propuesta en 1969 y producida finalmente en 1973.
Y en 1970, luego de los fracasos electorales del 62 y el 66, del avance
autoritario y liberticida, del triunfo electoral de Allende y toda la
izquierda unida en Chile, se forma por fin la Fuerza Política prevista y
demandada en los debates de mediados de la década de los cincuenta. Y
tal
como en esos debates se la concebía.
Su avance organizativo y convocador y el resultado electoral que
hace "saltar" a la izquierda desde un diez por ciento histórico e
inamovible a un treinta por ciento en pocos meses de desigual campaña
agredida y dramatizada, junto a otros factores de igual o mayor peso
tanto nacionales como internacionales, obligarán al imperialismo a
cortar tajantemente los procesos (o el proceso) de avance popular en
todo el Cono Sur del continente que, para sus intereses, estaba en
llamas desde Perú, pasando por Bolivia, Uruguay, Argentina (con el
triunfo electoral arrasador de Cámpora) y Chile.
Pero lo más importante de todo, se trataba de masas organizadas y
movilizadas. Chile, Argentina y Uruguay (en menor medida) mostraron ya
entonces procesos electorales decisivos. Salvador Allende, héroe
mundial,
morirá defendiendo la institucionalidad de Chile.
El terror de Estado coordinado en la región, puso atroz paréntesis en
Estos procesos. Con diverso resultado para la izquierda de cada país una
década después.
En Uruguay la acumulación continuó dándose en el silencio y la
clandestinidad al punto que a la salida de la dictadura renacieron con
su
misma pujanza de siempre y mayor fuerza todavía tanto el Frente Amplio
como cada uno de sus sectores componentes salvo muy raras excepciones.
Sin olvidar el decisivo triunfo electoral del "NO" en el plebiscito de
1980.
El resto es historia ya más conocida.
En 2004 un largo, tenaz y trabajoso camino lleno de escollos,
dificultades
Y sacrificio colocó a la izquierda y sus aliados progresistas (previstos
en
la década de los cincuenta) en el gobierno. Ahora se trata de mantenerse
en
él, crecer aún más, y construir el poder nacional.
Conviene señalar que a lo largo de este largo proceso, las tendencias
derrotadas a mediados de la década de los cincuenta intentaron varias
veces volver por sus fueros y otras tantas debieron ser combatidas y
derrotadas.
En estos mismos días asistimos a un nuevo rebrote de aquellos vetustos,
gruesos y paralizantes errores. Es por eso que en la izquierda conviene
conocer bien la historia de la izquierda.
El. Fernandez Huidobro
Senador de la República.
Publicado inicialmente en el Diario La Republica. LA
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