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La controversia con Argentina
Dr. Jekyll y Mr. Hyde

por Jorge García Alberti
alberti@cs.com.uy

Mucho se ha especulado en los últimos días sobre la posibilidad de una reunión entre los Presidentes de Uruguay y Argentina, con el fin de destrabar el conflicto que se ha generado a partir de la instalación de las plantas de celulosa en el departamento de Río Negro. 

Creo que el diálogo, es el mejor camino para superar este escollo que se ha presentado entre ambas naciones, pero también me pregunto, ¿cuál será la personalidad del Presidente Kirchner que reciba a su par Vázquez?.

Porque, luego de apreciar algunas de las acciones políticas que ha adoptado en el último período el Presidente argentino, se podría llegar a pensar que existe más de un Kirchner. 

Según la sicóloga Olga María Reenville, “los seres humanos, cualquiera que sea su condición social, su raza o su cultura, están dotados de una personalidad determinada, es decir, de una forma de pensar, sentir y actuar.
Sin embargo, hay quienes más allá de esta consideración, poseen dos o más estados de personalidad,
lo que impide observar un comportamiento determinado.” 

El marco de la integración regional, hoy es posible seguir con atención los acontecimientos que se dan en los países vecinos, más aún con Argentina, país con el cual compartimos, además del Río Uruguay y un idioma común, otras muchas cosas. 

Por eso, es interesante seguir la trayectoria política de Kirchner.

Es posible apreciar así su primer acercamiento al entonces Presidente Duhalde, cuando Kirchner era Gobernador de la provincia de Santa Cruz y soñaba con las aspiraciones presidenciales. Muchos lo consideraban un “delfín” del incipiente “duhaldismo” y algunos analistas consideran que no hubiera sido posible la ascensión de Kirchner sin el respaldo y el sostén del ex presidente. 

Hoy esa relación se rompió, y el actual Presidente se olvidó de su pasado y de quienes lo auparon para llegar adonde llegó. 

Tomando hechos al azar, de lo que ocurre en Argentina, recordemos la ruptura y el enfrentamiento que tuvo Kirchner con la Iglesia del vecino país, que hicieron peligrar sus relaciones con el Estado Vaticano. Ahora, hace pocas semanas, asistió, inesperadamente, a la misa que se realizó ante el nombramiento de un nuevo obispo. 

Es recordado también, el discurso “anti” Fondo Monetario Internacional, causante de todos los males que le ocurrieron al país vecino en el último período histórico, argumentación realizada por el propio Presidente Kirchner durante su campaña electoral y, si mal no recuerdo, al asumir el cargo. Ahora, decidió cancelar, al contado, la deuda de su país con el organismo que, supuestamente, expolió a la Argentina. 

Si nos venimos más cerca en el tiempo, vemos pasar de sus elogios para con el Presidente uruguayo, hace justamente un año atrás,  a una total indeferencia  y a considerar que Vázquez se alineó con las fuerzas más conservadoras, que lo presionan para la construcción de las plantas de celulosa. También estuvo en Brasil y dijo que si a Uruguay le servía, que avanzáramos en explorar un Tratado de Libre Comercio con EE.UU. 

Pero lo más llamativo de todo el comportamiento, es cómo el Presidente Kirchner manda resolver, dentro de su país, dos conflictos de características similares pero en dos provincias diferentes, como si existieran leyes distintas, a pocos kilómetros de distancia. 

Es el caso de los cortes de ruta; cuando se dan en su provincia natal, Santa Cruz, son fuertemente reprimidos y disueltos por los gendarmes. En el caso de la frontera con Uruguay, no solo no se interviene, sino que se reúne con representantes de los manifestantes y les da el apoyo. 

Por lo que se puede apreciar desde aquí, presionado por las circunstancias, el Presidente argentino, decidió jugar fuerte y denunciar a Uruguay ante el Tribunal de la Haya pero, en realidad, el otro yo le dijo que no lo hiciera solo y por eso requirió el aval del Parlamento argentino.  

En este caso, actuó como el Procurador Poncio Pilatos en la antigua Jerusalem, antes de condenar a Cristo: si vamos a dirimir el conflicto y condenar a Uruguay en el Tribunal, es porque ustedes lo quieren, yo me lavo las manos. 

En la obra escrita por Stevenson en 1886,  Dr Jekyll y Mr. Hyde, el médico se desdobla, en su fuero interior, en la lucha del bien contra el mal, de la personalidad bondadosa contra la diabólica. 

En el principal sillón de la Casa Rosada, parece que se está librando un combate similar. ¿Qué aspecto de la personalidad triunfará y con cuál tendrá que reunirse Vázquez para resolver el tema de las plantas de celulosa?.

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