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Mahoma y la
tolerancia occidental
por Ernesto Piazza

A los occidentales
nos cuesta entender la intolerancia de los musulmanes.
Indignados, reivindicamos la libertad de expresión y el sentido
del humor de nuestra civilización. Es que nos sentimos con
derecho: somos demócratas, tolerantes y pluralistas.
Pero, ¿sabe usted lo que pasaría en cualquier país occidental y
cristiano si a un dibujante se le ocurriese ilustrar una crónica
de “El código Da Vinci” con una caricatura de Cristo fornicando
con Magdalena? ¿Sabe lo que pasaría si se lo representara
orientando los misiles hacia alguna aldea iraquí? ¿O tomando
partido, granada en mano, por el bando “bueno” en cualquiera de
las batallas contra el “mal” en los más diversos y remotos
confines?.
Pues sepa usted que en este mundo occidental, cristiano y
civilizado no hubiese pasado nada, faltaba más. No hubiese
pasado nada porque no hay un solo medio a cuyos responsables
editoriales se les pueda ocurrir perpetrar semejante herejía.
Una cosa es el “otro”, el “diferente”, el profeta “terrorista”.
A él lo podemos transformar en un hombre-bomba suicida. En la
“parte civilizada” del mundo el dios y el profeta cristiano, o
el hebreo, que para el caso es lo mismo, no pueden ser
representados alentando un acto de barbarie o violando
mandamientos.
Y si algún editor excéntrico, pese a todo, hubiera incurrido en
el pecado -que para algunos (malos) cristianos es el que se
comete en agravio de la divinidad propia pero no de la ajena
(Alá, Mahoma, Buda)-, no tenga dudas que los días de ese medio
imprudente habrían llegado a su fin. Y si la caricatura satánica
fuese estampada en las páginas de algún diario del “mundo
musulmán”, varios representantes del “mundo cristiano” hubieran
puesto el grito en el cielo. Claro, no reaccionarían de manera
bárbara, atentando contra embajadas. Eso jamás. Simplemente los
seguidores del custodio mundial del bien, el señor Bush,
hubiesen hecho sentir su protesta civilizadamente, por ejemplo
intensificando el fuego de su cohetería contra las poblaciones
herejes.
Pero gracias a Dios (el de occidente, el de oriente, el del
norte o el del sur, que en mi modesta opinión, de existir,
debiera ser el mismo, sin bombas ni misiles), hay muchos
dibujantes, periodistas y editores que reivindican su libertad
de expresión. Tal vez algunos de ellos también han estado
tentados a publicar alguna representación poco amigable de Jesús
o del dios cristiano, o que pudiese resultar un agravio para los
creyentes. Habría sido una mala idea, tan mala como la
caricatura danesa de Mahoma.
La diferencia tal vez sea que esa caricatura no hubiese
encontrado lugar en ninguna página de occidente, pese a que para
Dios debe ser tan malo poner una mecha encendida en la cabeza de
Mahoma como en la de Jesús.
No me caracterizo por la buena memoria, y no recuerdo
caricaturas de Cristo subido a Magdalena o ayudando a Bush a
direccionar sus cañones. ¿Usted recuerda? LA
ONDA®
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