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En Mayo,
“El Código Da Vinci”en Montevideo

Millonario escándalo agnóstico

Una película hija de un libro, bastseller, claro, ha provocado antes de sí, es decir, antes de su estreno mundial, una enorme resonancia publicitaria de escándalo y polémica, ese tipo de asunto que suele desbordar el oro en las arcas de los mercaderes en todo el orbe. En efecto, “El Código Da Vinci”, film basado en el libro homónimo, abrirá el próximo 17 de mayo de 2006 la 39 edición del Festival Internacional de Cannes, fuera de la competencia por la Palma de Oro, y dos días antes de su estreno comercial mundial. La película costó 125 millones de dólares, fue dirigida por Ron Howard, cuyo film “Una mente brillante” ganó el Oscar a mejor película, tiene de protagonista a Tom Hanks, otro “oscarizado”, que cumple papel protagonista del profesor Robert Langdon, un catedrático de Harvard especializado en religiones, quien debe resolver el enigma de una conspiración de casi 2000 años de vejez, que involucra a la Iglesia Católica, la Biblia, el Opus Dei, los gnósticos. 

Más que la película, que habrá que atender en su debido tiempo, a los efectos de la presente nota, importar dirigir la lupa hacia el libro escrito por el estadounidense Don Brown , que desde su publicación en el 2003, ha sido traducido a 40 idiomas a nivel mundial, vendido más de 30 millones de ejemplares y provocado un lío de buen órdago internacional al ser condenado y duramente criticado por la Iglesia Católica y muchos historiadores. 

El vellocino de oro
Desde su publicación, “El Código Da Vinci” se convirtió en el vellocino de oro, occidental y cristiano, en verdad. No sólo ha logrado un creciente alud de ventas, sino que ha generado a su alrededor una verdadera industria global de masas, la clásica venta de todo tipo de objetos alusivos ( merchandise ) propia de todo éxito mundial manipulado, sino bastante más, pues generó desde el rodaje de documentales críticos hasta tours organizados por los escenarios presentados por la novela. 

En alguna medida, tal resonancia es producto de la propia índole del libro, su carácter de bestseller, con sus tópicos y convenciones de un thriller, su manejo de instituciones y personajes de prestigio mundial, turismo de escenarios no menos distinguidos, intriga policial con crimen incluido. Así el héroe del libro, el erudito profesor Robert Lngdon ( Tom Hanks en la película ), quien a partir algún símbolo que lo lleva a investigar hasta 2000 años atrás, descubre una conspiración milenaria de la Iglesia Católica en torno a la figura de Cristo, que lo lleva por diversos lugares de Europa, en particular a la Abadía de Westminster en Londres y al Museo del Louvre en París, donde ocurre un asesinato cometido por un monje del Opus Dei y donde el profesor encuentra la clave de tanto misterio en la simbología que el pintor Leonardo Da Vinci ocultara en su pintura de la Mona Lisa o Gioconda. 

Esa notoriedad de género literario es producto primario del autor Don Brown ( 1964, New Hampshire, EEUU ), un profesor universitario de inglés, quien escribió varios libros de formato popular, “Digital Fortress” ( 1996 ), que involucraba a la Agencia de Seguridad de EEUU, “Angeles y demonios” ( 2000 ), en la cual aparecía por primera vez el profesor Langdon resolviendo el enigma de una secta medioeval, Illuminati, en lucha contra la Iglesia Católica, en cierto modo antecesora de “El  Código Da Vinci”, “Deception Point” ( 2001 ), llevada al cine con el título de “La conspiración”, que metía en el asunto a la NASA y a un extraño objeto hallado en el Artico. Con esos textos, Don Brown demostró ser un astuto especialista en la construcción de intensos relatos de intriga y suspenso. Que “El Código Da Vinci” mejora y lleva a la cima de a la cima de la popularidad. 

La madre del mayor éxito
Los elementos anteriores podían de por sí vender muchos ejemplares del libro, pero lo que provocó el estallido de la avidez lectora y que convierte al texto en un insólito fenómeno mundial de la cultura de masas, es el hecho de que ha sido condenado por el Vaticano por diseminar falsedades sobre la Iglesia Católica Romana. Se sumaron a esa condena la vehemencia de la Liga Católica de Estados Unidos, del Opus Dei y la polémica se generalizó con la intervención de historiadores, en particular especialistas en religiones. La polémica abarca numerosos puntos, datos y aspectos del contenido del libro, los cuales son cuestionados detalle por detalle por los contestatarios, pero en ella también intervienen notas y artículos de la prensa y de Internet, los cuales sirven a todos los paladares. La crítica literaria en general ha desestimado los valores del libro, determinando su escasa enjundia y deslucida escritura. 

En cambio, la prensa arroja alguna singular luz sobre el texto, que está acorde con lo expresado por Don Brown  de que “todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignos”. Se destaca el “trabajo histórico” que hay tras el libro, que para  el “Chicago Tribune” contiene “una historia fascinante y documentada especulación que vale varios doctorados” y  el “New York Daily News” afirma que la “investigación es impecable”. El mismo Don Brown contribuye a esos rasgos positivos del texto : “...el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que “El Código Da Vinci”, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones”. 

En el otro bando, acusan a la novela de difundir invenciones, tergiversaciones, errores que tiran por tierra “su presunta erudición, en la cual escasean los libros serios de historia o arte, y abundan las paraciencias, los esoterismos y las seudo historias conspirativas. 

Las piedras del escándalo
Los datos propuestos por la novela, aquellos que han desatado la ira del Vaticano y ganado para el libro los calificativos de “ficción anti católica” y de “bestseller mentiroso” se resumen en el siguiente mensaje complejo: a)- Jesús no es Dios, sino un profeta mortal. Ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios, hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325 de nuestra era. b) – Jesús, profeta mortal, tuvo como compañera sexual a María Magdalena, sus hijos portadores de su sangre constituyen el Santo Grial ( sangre de rey es igual a sang real, que es igual a Santo Grial ), quienes fundaron la dinastía Merovingia en Francia que llega a la actualidad. 

En la novela uno de esos descendientes es una joven la protagoniza junto al profesor Lngdon y en la película ese personaje está encarnado por la actriz francesa Audrey Tautou. c) – Según el texto, Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculino-femenino que caracterizaba a las concepciones religiosas en las distintas sociedades de la época, al estilo del dualismo Marte y Atenea para la Roma clásica u Osiris-Isis en la civilización egipcia. d) –En esa concepción, los primeros seguidores de Jesús adoraban “el sagrado femenino”, que de acuerdo al libro esa adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, de igual modo en la secreta Orden del Priorato de Sion, a la que pertenecía Leonardo Da Vinci e incluso en mil códigos culturales secretos más. e) – Fue la Iglesia Católica, inventada por Constantino en el año 325, la que persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de “lo sagrado femenino”, matando a millones de brujas en la Edad Media y en el Renacimiento, destruyendo todos los evangelios gnósticos que no eran de su agrado e impulsando y dejando sólo los cuatro evangelios que les convenían a su planes. A este respecto, no están de más un par de precisiones. Se considera gnósticos a los representantes de la doctrina filosófica y religiosa de los primeros tiempos del cristianismo que pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas. En ese sentido, tal doctrina era una mezcla de los conceptos cristianos con creencias hebreas y orientales. La segunda precisión es que la novela muestra al Opus Dei , como el instrumento maquiavélico que trata de impedir que los protagonistas revelen el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los cristianos gnósticos era femenino. 

Estos son los ingredientes esenciales de “El Código Da Vinci” que han provocado el escándalo, la polémica, los pro y los contra alrededor del libro. De igual modo han suscitado la escalada publicitaria para la venta del mismo. Sólo faltaba el astuto Hollywood , ojos y oídos astutos para este tipo de cosas. Pagó 6 millones de dólares por los derechos del libro, gastó 125 millones más para producirlo y acaso sin necesidad de los ingentes gastos de publicidad de las superproducciones y gastando sólo 30 dinares, a partir del 19 de mayo próximo recogerá su diezmo por llevar a más millones de hogares el debate sobre si Jesús es Dios, en tanto que hijo de, o un profeta mortal deificado hace casi dos milenios.

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