|
MERCOSUR:
que en paz descanse
por Alfredo López
Cualquier
ciudadano medianamente informado o aquel que capta o intuye la gravedad
de los acontecimientos derivados de la agresión argentina por el tema de
las plantas de celulosa, concluye o sospecha que el Mercosur se aproxima
a su registro en el obituario.
Desde hace ya tiempo venimos sosteniendo lo insostenible de este
proyecto subregional, fuertemente condicionado a los intereses y
estrategias dominantes del principal socio Brasil y de una Argentina
cuyo sueño primer mundista cuasi apopléjico y de cultura política
adoquinada, nos pretende arrinconar.
Es que hasta la hermandad platense siempre se conjugó del otro lado del
río con la caricia provinciana de esos buenos uruguayos que al fin y al
cabo habitan el soñado territorio de la época de la Confederación
Argentina.
Tuvimos hace tres lustros con la creación del Mercosur la gestación de
un romanticismo redentor subregional, el cual promovería la integración
productiva, económica, social y cultural de los Estados Partes y para
felicidad de sus pueblos.
El parto de dicho proyecto se asoció a nuestras historias
independentistas de los imperios europeos, por donde consolidaríamos en
las postrimerías del siglo veinte la tan ansiada independencia económica
agrupándonos en un sólido bloque ante el resto del mundo.
Sin embargo el Mercosur con partida de nacimiento en Asunción y los
mojones de Las Leñas y Ouro Pretto, comenzó el declive con el
desbarranque de las políticas de atraso cambiario de fines de los
noventa y principios de esta década, acumuló distorsiones bajo el
denominado AEC imperfecto (el famoso queso gruyere), incumplió los
objetivos de coordinación de las políticas macroeconómicas y
sectoriales, negó la instalación de organismos supranacionales para que
sus socios en igualdad de condiciones regularan decisiones y estrategias
del bloque, recreó trabas al propio comercio intrazona, lanzó al espacio
el globo-sonda del relanzamiento del Mercosur en el 2000 con el
estrepitoso vuelo corto, parió el aumento de las controversias, instaló
la negociación y acuerdo entre los socios mayores con discriminación de
los menores (ejemplo: el reciente MAC), y como si fuera poco, la
decisión soberana de los uruguayos con respecto a la construcción de las
plantas de celulosa, esta siendo duramente atacada por decisión política
de las esferas del gobierno argentino que respalda la acción del
patoterismo de burdel de los bloqueadores de puentes.
Considero que con la misma firmeza que el gobierno nacional se plantó
frente a este atropello, con la misma firmeza con que el sistema
político respaldó los pasos dados por el gobierno, con esa misma firmeza
y responsabilidad debemos discutir sin tardanza que rol nos toca jugar
en este Mercosur devaluado.
La falta de decisión política de los socios mayores para tratar en una
cumbre el encauzamiento por las vías del diálogo pacífico de esta
situación conflictiva, adorna con una perla más el lánguido final de un
proyecto que en definitiva demostró sus eficaces capacidades
desintegradoras.
Como dijera el baqueano no existe un vado para cruzar de a pie tanto río
de aguas turbulentas, asumamos pues soberanamente las circunstancias que
nos toca vivir y pongamos al Mercosur la plata del título. LA
ONDA®
DIGITAL |
|