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Los tres años del Gobierno
1. Los capítulos de
este libro procuran develar algunos de los mecanismos
2. Los esfuerzos realizados durante los tres años de Gobierno del Presidente Lula para desconcentrar el poder económico, social y político se realizaran en un contexto político nacional en que si de un lado el Presidente fue electo con casi 53 millones de votos (61% de los votos), por otro lado el Partido de los Trabajadores contaba, en 2003, con apenas 91 de los 513 diputados y 14 de los 81 senadores para hacer avanzar y perfeccionar la legislación; en que los medios de comunicación se entrelazaban con los beneficiarios de la concentración de poder y finalmente en que inició su Gobierno con elevada inflación, vulnerabilidad externa acentuada, extraordinarios temores de las clases privilegiadas y elevadas expectativas de las masas secularmente oprimidas y excluídas. 3. En realidad, la política económica del Gobierno Lula vinieron a ser y son tres: la política ortodoxa de metas de inflación y de elevadas tasas de intereses, ejecutada por el Banco Central y por el Ministerio de Hacienda; la política de inversiones, de crédito desarrollista y social y de esfuerzo exportador del BNDES, de la Petrobrás, de la Electrobrás, del Banco do Brasil y de la Caixa Económica; y, finalmente, la política de rescate social urgente y de redistribución de renta para atender a los 50 millones de brasileños por debajo de la línea de pobreza, a través de programas como la Bolsa Familia y el Luz en el Campo. Además, la política externa, directamente inspirada y con la participación activa del Presidente, procuró desarrollar una estrategia multipolar, de afirmación de soberanía, de construcción paciente y pertinaz y de un bloque sudamericano no hegemónico y de reducción de las disparidades, de las vulnerabilidades y de la realización del potencial de los países del Tercer Mundo (y de Brasil). 4. La disputa política dentro y fuera del Gobierno entre los defensores del monetarismo ortodoxo y los desarrollistas caracterizan este período, pero, paradójicamente, el éxito de la política de control de la inflación y de reducción de la vulnerabilidad externa permitirá ahora ingresar en una nueva etapa de la Historia, en un nuevo ciclo de desarrollo acelerado y sustentado. La verdad es que esta disputa entre de un lado monetaristas ortodoxos, cuya principal preocupación es el control a cualquier costo de la inflación y la conquista de la simpatía de los inversores, y de otro lado los desarrollistas sociales, cuya principal preocupación es crear la infraestructura indispensable al crecimiento compatible con la expansión demográfica y reducir las extraordinarias diferencias sociales, es permanente en Brasil, desde los tiempos del Imperio llegando hasta a la República, bajo los ropajes y los matices de cada época. Cada partido tiene sus argumentos, su visión de Brasil y del mundo y de las mejores estrategias para enfrentar los desafíos brasileños, que pueden resumirse en terribles indicadores de concentración de renta, elevado porcentaje de pobreza absoluta y mediocres tasas de crecimiento y desarrollo hace tres décadas, y en la existencia simultánea de un “enclave” de razonable nivel de renta, con características dinámicas, dentro de un sistema económico nacional en extremo dispar, y un régimen político democrático. 5. Mucho fue hecho en estos tres años del Gobierno Lula y muchísimo resta por hacer, como se puede ver a partir de esta relación de ejemplos:
6. En un mundo caracterizado por el arbitrio y violencia, por la concentración de poder de todo tipo y por la falta de respeto al Derecho Internacional, la política exterior, en obediencia a los principios establecidos en el Artículo 4º de la Constitución Federal y a las directrices anunciadas en el discurso de asunción presidencial, re-orientó con serenidad y firmeza la actuación de Brasil en el sentido de mayor independencia, de mayor respeto, de mejor defensa de los intereses de Brasil. Por otro lado, la política exterior solamente tiene sentido se contribuye a enfrentar los desafíos de las disparidades, de los desequilibrios, de la construcción del potencial de la sociedad brasileña y del fortalecimiento de la democracia. 7. Cada movimiento táctico de la política externa obedeció a una estrategia de contribuir a la construcción de un mundo multipolar, más democrático, más próspero y más justo, y para el enfrentamiento de los desafíos domésticos de superar las desigualdades, de reducir las vulnerabilidades y de construir el potencial brasileño, estrategia cuya ejecución eficaz solamente es posible gracias al firme apoyo y a la capacidad de acción personal del Presidente. 8. En la ejecución de su política externa, y siempre orientado por los principios constitucionales, el Brasil en un mundo profundamente desigual, arbitrario y violento tiene que reaccionar a las iniciativas políticas de Grandes Potencias y muy en especial de la Hiperpotencia, los Estados Unidos; Brasil tiene que articular alianzas políticas, económicas y tecnológicas con los Estados de la periferia del sistema internacional para promover y defender sus intereses; y Brasil tiene que transformar sus relaciones tradicionales con las Grandes Potencias, históricamente desequilibradas. 9. Así, en defensa del principio de solución pacífica de controversias, del multilateralismo y del Derecho Internacional, Brasil reaccionó firmemente a la iniciativa anglo-americana de promover la invasión de Irak bajo el falso pretexto de existencia de armas de destrucción masiva, además jamás encontradas; Brasil creó en 2003 el Grupo de Amigos de Venezuela, el que contribuyó para superar la crisis resultante del golpe de Estado, con apoyo externo, y para la aceptación del régimen democrático de Hugo Chávez; Brasil, en articulación con otros países sudamericanos, contribuyó con firmeza para la resolución pacífica, institucional y democrática de las crisis políticas que se dieron en Ecuador y en Bolivia en 2003; Brasil contribuyó en la re-aproximación entre sus vecinos, Colombia y Venezuela, y la solución de fuerte divergencia que surgió con el caso Granda, en 2005. 10. Brasil, en defensa de la democratización del sistema internacional, se ha esforzado con persistencia, en articulación con Alemania, India y Japón, en el llamado G-4, y con el apoyo de Francia, Inglaterra, Rusia y de decenas de otros países, por la reforma del sistema de las Naciones Unidas, no sólo para tornar más representativo, democrático y legítimo su Consejo de Seguridad, sino también contribuyó con ideas nuevas, como la de la creación de una Comisión de Construcción de la Paz y la de transformación de Comisión en Consejo de Derechos Humanos, para tornar este tema menos sujeto a la manipulación política. 11. Demostrando su disposición de contribuir para la estabilidad regional, Brasil aceptó la invitación de las Naciones Unidas para asumir la jefatura militar de la MINUSTAH, de que participan Argentina, Chile, Uruguay y Guatemala, contribuyendo Brasil con un contingente de 1.200 soldados, además de haber iniciado más de una decena de proyectos de cooperación técnica y social, indispensables a la reconstrucción económica, política y social de Haití, la que fue capaz de conducir a buen término y en clima de orden el proceso electoral de 2006. 12. Para contribuir con el esfuerzo interno de superación de las vulnerabilidades externas, la política exterior brasileña viene desarrollando un amplio e intenso esfuerzo de diversificación de su comercio, de las inversiones y de las relaciones políticas de Brasil con los Estados de África, Asia y Oriente Próximo, inclusive para fortalecer las posiciones comunes de los países desarrollados en las negociaciones económicas y políticas internacionales. En este esfuerzo, Brasil emprendió en compañía de África del Sur y de India la iniciativa inédita de creación del IBAS y el Presidente Lula visitó más de veinte países de África, Asia y Oriente Próximo; en estrecha coordinación con Argentina e India articuló la creación del G-20 en 2003 en el ámbito de las negociaciones de la OMC, en especial para tornar más eficaz la lucha contra el proteccionismo agrícola en los países de Europa y en los Estados Unidos y para garantizar resultados equilibrados (y no impuestos) para las negociaciones de la Ronda Doha; las victorias alcanzadas por Brasil en las paneles del sistema de solución de controversias de la OMC, que condenaron los programas de subsidios a la producción y exportación de algodón en los Estados Unidos y el programa de azúcar en la Unión Europea, llevaron a resultados que beneficiaron no sólo a Brasil sino a numerosos países de menor desarrollo relativo. 13. La Convención de la UNESCO sobre Diversidad Cultural, para cuya conclusión exitosa Brasil tanto se esforzó, es un instrumento extraordinario para permitir políticas domésticas de promoción cultural ejecutadas por el Estado con el objetivo de promover la diversidad de las manifestaciones culturales brasileñas, garantir su espacio en el mercado cultural brasileño y reducir la vulnerabilidad cultural. 14. La iniciativa de presentar la Agenda para el Desarrollo en las negociaciones en la Organización Mundial de Propiedad Industrial – OMPI y la articulación para rever y flexibilizar los acuerdos de protección a la propiedad intelectual – TRIPs, en especial en el campo farmacéutico, así como las iniciativas para excluir las inversiones en infla-estructura de la metodología de cálculo de superávit primario, adoptado en especial por el FMI, se encuadran en el objetivo de fortalecer la capacidad autónoma de realizar el potencial económico brasileño pero igualmente de los países de América del Sur, estrangulados por la dificultad de acceso a los financiamiento internacionales y a los países africanos víctimas de epidemias como el SIDA y sin capacidad de producir los medicamentos para su combate eficaz. De la misma forma, la reestructuración de las negociaciones del ALCA en Miami, a fines de 2003, tuvieron el objetivo de preservar la capacidad brasileña de desarrollar políticas económicas, industriales, comerciales y tecnológicas necesarias al desarrollo del país. 15. Con el objetivo de transformar las relaciones tradicionales de Brasil con los Estados Unidos y con los países de Europa Occidental, el Gobierno Lula fue capaz de construir una relación franca de cooperación siempre que sea posible, y de divergencia serena siempre que esta sea necesaria, que permite la defensa eficaz de los intereses brasileños. Esta actitud de respeto mutuo y de defensa firme de los intereses brasileños ha sido reconocida y acatada por los Estados Unidos y por las Grandes Potencias europeas que respetan a quien se respeta y que reconocen cada vez más el papel positivo y constructivo que Brasil viene desempeñando en el sistema internacional. Así, Brasil obtuvo el apoyo de Inglaterra y de Francia para su candidatura a miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; Brasil fue convidado a participar de las reuniones del G-8 en 2003 y 2005; Brasil ha actuado en estrecha cooperación con los Estados Unidos en las negociaciones sobre productos agrícolas en la OMC, mientras que mantiene su posición de firme reivindicación con relación a los Estados Unidos en contenciosos comerciales como el del algodón en la OMC; el papel político de Brasil en el escenario internacional fue implícitamente reconocido por las invitaciones hechas al Presidente Lula para visitar los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia, China, India, África del Sur y Japón, y por las visitas de Bush, Hu jin Tao, Koizumi, Putin y Zapatero a Brasil. 16. Brasil, en la defensa de la paz y del desarrollo, ha enfatizado la importancia del desarme de los países nuclearmente armados no solamente para la reducción del arbitrio y de las tensiones internacionales sino para la liberación de recursos para el desarrollo, mientras defiende, como detentor de la quinta mayor reserva de uranio del mundo y de la tecnología más eficiente de enriquecimiento de uranio, el derecho de todos los países de desarrollar tecnologías para el uso pacífico de la energía nuclear. Brasil ha enfatizado en cada momento la necesidad de obediencia a las normas del Derecho Internacional, a los principios de no-intervención, autodeterminación, igualdad soberana de los Estados, del respeto a los derechos humanos y a la solución pacífica de controversias. 17. En una acción complementaria a los programas sociales domésticos de reducción de desigualdades Brasil, en compañía de Chile, Francia y España, lanzó en 2004 en Nueva Cork la Iniciativa Mundial Contra el Hambre y la Pobreza, a la que se unieron más de 50 Jefes de Estado, en busca de la identificación de mecanismos financieros innovadores y adicionales que permitan la ejecución de programas de asistencia y desarrollo económico en beneficio de los más de 800 millones de personas que viven por debajo de la línea de pobreza en todo el mundo. En el mismo sentido de reducir disparidades sociales Brasil se empeñó en defensa de los derechos humanos y en la lucha contra el racismo, la intolerancia y la xenofobia, ya sea en la condena de situaciones puntuales, como la de presos políticos sin juzgamiento, ya sea en la elaboración y ejecución de los programas oriundos de la Conferencia de Durban. Es desde este ángulo que debe ser visto el apoyo de Brasil al programa de Metas del Milenio y la participación de Brasil en operaciones humanitarias en defensa de poblaciones víctimas de catástrofes naturales, como el tsunami en Asia, y en la ejecución de programas de cooperación técnica en las áreas de salud y educación en países de menor desarrollo relativo en África y en el Caribe. 18. Brasil ha contribuido activamente para la construcción de la paz en el Oriente Próximo, epicentro de un mecanismo perverso de tensiones regionales que se reflejan hoy en atentados terroristas y en xenofobia en distantes países del mundo. En este sentido, Brasil convocó a la I Reunión de Jefes de Estado de América del Sur-Países Árabes, que contribuye, juntamente con las visitas del Presidente Lula a países árabes y a las visitas a Brasil, en estos tres años, de más de 15 Jefes de Estado y Ministros árabes, para un mejor entendimiento político entre los países de las dos regiones, para la expansión del comercio, de las oportunidades de inversión y para la realización de proyectos de infraestructura en ambas regiones. 19. Brasil, en su esfuerzo de contribuir para la emergencia de un mundo multipolar, más democrático, más próspero y más justo, tiene como su principal prioridad promover la unidad económica, la integración física y la acción política coordinada de los países de América del Sur en el ámbito internacional. Está siendo financiada por Brasil más de una decena de grandes proyectos de integración de la infraestructura física en América del Sur, inclusive la ligación bi-océanica con el Perú, y Brasil impulsó y participó intensamente de la negociación de acuerdos de libre comercio entre el MERCOSUR, por un lado, y la CAN , Perú, Venezuela y Colombia del otro, lo que contribuyó a la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, y para la futura existencia, dentro de quince años, de un Área de Libre Comercio en América del Sur. La reducción de asimetrías, como principio fundamental e indispensable para la integración no-hegemónica de América del Sur, ha sido defendida por Brasil con insistencia y convicción, como el país de mayor dimensión económica y territorial de la región, a partir inclusive del MERCOSUR, cuyo comercio alcanzó los más altos niveles de la historia. El Presidente Lula hizo 32 visitas a los países sudamericanos y recibió a sus presidentes en 28 ocasiones. 20. África, con quien tiene una deuda histórica por la contribución de los esclavos africanos para la construcción de la sociedad brasileña durante el período de la Colonia y del Imperio y de sus descendientes hasta hoy víctimas de la discriminación racial y social, constituye la segunda prioridad geográfica de la política exterior brasileña. Así, Brasil realizó un esfuerzo inédito de aproximación, a través de las visitas del Presidente Lula a quince Estados africanos; de la disposición de contribuir para la construcción de estabilidad democrática en ocasión de las crisis en Guinea Bissau y Santo Tomé y Príncipe; a través de inversiones y de obras de ingeniería de empresas brasileñas en Mozambique y Angola, en la apertura de ocho Embajadas brasileñas en África sub-sahariana pasaron de U$S 2 billones en 2002 para U$S 6 billones en 2005. La constitución del IBAS – India, Brasil y África del Sur – fue una iniciativa inédita para articular la cooperación política y económica de estos tres grandes Estados periféricos en el escenario internacional, no solamente para defender y promover sus intereses sino también para cooperar para el desarrollo de los países de menor desarrollo relativo en la periferia del sistema internacional, inclusive en África. 21. Con relación a Asia, Brasil se hizo presente por la aproximación con India y China, reflejada en la expansión del comercio y de los programas de cooperación científica, por las visitas del Presidente Lula a Cina, a Corea, a Japòn y a India, en la alianza estratégica Brasil – China con su posibilidad de cooperación conjunta en el ámbito de la infraestructura/producción agrícola en Brasil. Las exportaciones de Brasil para Asia aumentaron casi U$S 10 billones entre 2002 y 2005 y nuestras importaciones crecieron casi U$S 9 billones en el mismo período. 22. La descripción del conjunto de resultados de las políticas internas y externas que se entrelazan y se refuerzan muestra que mucho fue hecho para enfrentar los cuatro grandes desafíos internos de la sociedad brasileña: la reducción de las disparidades, la superación de las vulnerabilidades, la concretización del potencial y el fortalecimiento de la democracia, así como el gran desafío externo, como lo es la construcción de un mundo multipolar en que América del Sur sea uno de los polos, próspero, justo, democrático y soberano.( LA ONDA digital) Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte (*) Embajador. Actual Secretario General de Relaciones Exteriores (Itamaraty). Ex director (1995-2001) Instituto de Pesquisa de Relações Internacionais, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil LA ONDA® DIGITAL |
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