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Reacción histérica de la oposición
por el acuerdo argentino- uruguayo
Raúl Legnani |
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Argentina y Uruguay crearán una comisión técnica de notables
para darle punto final al desencuentro |
Reacción histérica de la oposición
por el acuerdo argentino-uruguayo
por Raúl Legnani
Si
no hablaron entre ellos, si no coordinaron el sábado en la tarde sobre
lo que iban a decir, fue por haraganes o porque ya estaba todo
planificado mucho tiempo atrás. Lo más seguro es que haya sido por la
segunda opción o porque la estrategia blanqui colorada no necesita de
coordinaciones, dado que sobran las afinidades ideológicas.
Nos referimos a la reacción histérica de algunos de los principales
dirigentes de los partidos tradicionales, cuando conocieron que Tabaré
Vázquez y Néstor Kirchner habían llegado a un acuerdo, tregua o pacto,
para destrabar la crisis generada en torno a la instalación de dos
plantas de celulosa en territorio uruguayo.
La fórmula presidencial fue: levantar los cortes de ruta y de puentes y
detener las obras de las pasteras, “al unísono”, como dijo Vázquez. Bajo
el título protector de el diario El País, una de las cabezas ideológicas
de la derecha uruguaya, se alinearon algunos políticos tradicionales. El
País tituló “Vázquez acordó con Kirchner y se quiebra el frente
interno”. El ex presidente Jorge Batlle, el que un día dijo que todos
los políticos argentinos eran unos ladrones y terminó pidiéndolo
disculpas, con lágrimas y todo, al entonces presidente Eduardo Duhalde,
no dudó en señalar que “Vázquez traicionó a todos los uruguayos”. Otro
ex presidente. Luis Alberto Lacalle, un poco más cauto señaló que es
“totalmente contrario” al acuerdo logrado. Para Jorge Larrañaga, el
último candidato presidencial del Partido Nacional no se quedó atrás:
“Uruguay retrocedió”. Un ex vice presidente, Luis Hierro López, fue
menos virulento: “Señal negativa a futuras inversiones”.
Todos, en lugar de sentir paz en sus espíritus porque los dos países
vecinos retomaban el diálogo, sintieron en el fondo de su alma que las
cosas no habían salido como ellos aspiraban.
Desde el comienzo de la crisis de las pasteras, blancos y colorados se
mostraron generosos, rodeando el presidente Vázquez. Es verdad que todos
decían que querían defender las plantas procesadoras de celulosa, pero
también empujaban y empujaban para que Uruguay y Argentina se
distanciaran cada vez más.
En el eje de ésta actitud estaba la intención de “sacar” a Uruguay del
hemisferio sur y trasladarlo al norte. Por ello el conflicto con
Kirchner era una buena oportunidad para hablar del fin de MERCOSUR, de
lo inconveniente de profundidar las relaciones con Venezuela, de
cobrarle a Kirchner que en 2004 facilitó el traslado de uruguayos a
nuestro país, para votar con Vázquez
Como dijo una fuente presidencial uruguaya, los dirigentes de los
partidos tradicionales preparaban “el abrazo del oso”, que de tanto
cariño termina abrazándote en demasía y finalmente ahogándote.
Ahora, en lugar de apoyar a Vázquez, para obligar a Kirchner a que
termine con los cortes de ruta y que antes de 90 días acuerde con
Uruguay la instalación de las plantas de procesamiento de celulosa,
donde los dos países controlen el medio ambiente, porque en definitiva
el Río Uruguay, a pesar de llevar la celeste como nombre, es de los dos,
los dirigentes blanqui colorados, dan un paso atrás y dejan solo al
gobierno en sus gestiones de los próximos tres meses.
Para el presidente Vázquez los próximos día no serán sencillos. Tendrá
que actuar con eficiencia para que ante los de los 30 días se logre el
acuerdo con Argentina, para poder acortar el tiempo de la detención de
las obras. A la vez deberá fortalecer su frente interno, esta vez junto
a la sociedad, donde lo prioritario será proteger a los trabajadores de
Botnia que no pueden perder un solo día de su jornal.
Si esto lo logra, si consigue seguir con las plantas de celulosa con el
apoyo del gobierno argentino, mientras profundiza en relacionamiento con
los países de la región y continúa diversificando sus comercio con
grandes potencias, habrá logrado un triunfo trascendente, donde muchos
de sus opositores de hoy terminarán perdiendo el habla. Si las cosas le
salen mal, si Kirchner no se pone las pilas y no dispone de todo su
poder para impedir definitivamente los cortes, la izquierda uruguaya y
su gobierno entrarán en un complejo cuadro político, por más que el
acuerdo con Argentina haya sido lo más atinado y sensato, aunque algunos
no lo quieran reconocer. LA
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