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Moniz Bandeira en la Universidad de Buenos
Aires, mientras se la lanza su libro “La formación
de los Estados de la cuenca del Plata”

Luis Moniz Bandeira profesor, doctor en ciencias políticas y columnista de La ONDA digital, invitado por la Universidad de Buenos Aires y otras instituciones académicas  visitará Argentina a partir del 19 de Marzo. Particular expectativa  se ha creado por el Seminario sobre temas internacionales y Sudamericanos que dictará el profesor Moniz Bandeira durante los días 28,29 y 30 del corriente mes en la Universidad Bonaerense.

El académico y investigador brasileño es autor de numerosos libros  entre estos el de reciente publicación en Argentina por la editorial Norma; “La formación de los Estados en la cuenca del Plata. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay.”

Lo que sigue a continuación es el prefacio que escribió a la segunda edición brasileña de esta obra, pero que finalmente no esta incluida  en la edición argentina. La nota tiene particular interés porque en una breve síntesis plantea un tema que durante muchos años ha sido un factor de importantes debates y controversias tanto académicas como políticas. El verdadero papel de Gran Bretaña, Brasil y la Argentina en el origen de la Guerra de la Triple Alianza, que buscó destruir el Paraguay. 

Segundo prefacio a la edición brasileña
“La formación de los Estados en la cuenca del Plata.

Argentina, Brasil, Uruguay,  Paraguay
.”
 

- Durante 1971-72 cuando escribí Presença dos Estados Unidos no Brasil (Dois Séculos de História), cuya primera edición apareció en 1973, observé que la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) contra el Paraguay fue considerada por EEUU como el resultado de una conspiración de los intereses europeos, particularmente de Inglaterra, que frecuentemente se valió del Imperio (brasileño) como “gendarme del Plata”1. 

Posteriormente, ha partir de 1974, emprendí  una investigación para mi tesis de Doctorado sobre “El Papel del Brasil en la Cuenca del Plata”, en el proceso de estudio constaté que, aunque la política continental del Brasil pareciese haber oscilado por momentos distintos-- entre una orientación que reflejaba los objetivos de las grandes naciones industriales y la iniciativa de interés nacional, el predominio inglés, como alegó Celso Lafer, “nunca fue pacíficamente consentido”2. 

En verdad, el Brasil no articuló la Triple Alianza ni promovió la guerra contra el Paraguay, como instrumento de Gran Bretaña, tal como propalaron ciertos escritores, sobre todo en los países de la Cuenca del Plata. Por el contrario, había roto desde 1863 las relaciones diplomáticas con  Gran Bretaña, donde la firma John & Alfred Blyth y la casa bancaria del barón de Rothschild ya hacían negocios con el gobierno de Francisco Solano López y no tenían interés en el estallido de la guerra contra el Paraguay. 

El propio barón de Mauá, señalado equivocadamente por algunos autores hispanoamericanos como representante financiero de Rothschild, hizo de todo para  evitarla, oponiéndose a la política del gobierno brasileño en la Cuenca del Plata, y sólo se dispuso a concederle financiamiento, después de iniciadas las hostilidades, porque no tenía alternativa. 

El resultado de la investigación en archivos del Brasil, Uruguay,  Argentina, Paraguay, EEUU, Gran Bretaña y Francia, se lo comuniqué a mi querido amigo, el profesor León Pomer, quien había publicado el libro La Guerra del Paraguay -- Gran Negocio3, donde sustentaba, como los historiadores de la escuela revisionista en la Argentina, aquella tesis sobre los intereses británicos en la deflagración de la Guerra de la Triple Alianza. Pomer, demostrando su gran honestidad intelectual y seriedad científica, me escribió una carta en la cual, aunque buscase justificar su tesis, reconocía que “En cuanto a la Guerra estoy absolutamente persuadido que Inglaterra no la provocó, incluso es probable que la haya querido evitar. Entre tanto los intereses privados (Rothschild y Baring lo eran, y lo eran los ahorristas que compraban bonos de los respectivos empréstitos) la financiaron. No obstante que la mano no está directamente en la cosa, indirectamente los impulsos (materiales e ideológicos) actuaron de modo determinante”4. 

Sin duda alguna, el hecho es que, sin los recursos financieros proporcionados, sobre todo, por la casa Rothschild y Baring Brothers, los Aliados difícilmente hubieran podido sostener el esfuerzo de la guerra, durante cinco años. Pero ni por esto podía atribuirse a supuestos intereses de Gran Bretaña, como hicieron varios escritores, la responsabilidad por el estallido de la Guerra de la Triple Alianza, con miras a incorporar al Paraguay al mercado mundial o, entre otros motivos, destruir un posible modelo de desarrollo económico alternativo ante el capitalismo. Esto lo demostré, documentadamente, en mi tesis de doctorado en Ciencia Política en la Universidad de San Paulo, que luego  tras algunos años, transformé en el libro La Formación de los Estados en la Cuenca del Plata, del cual ahora la Editora Ensaio publica una segunda edición. 

Algún tiempo después, en 1989,  en la biblioteca del Instituto de América Latina de la Universidad de Estocolmo, donde me encontraba como profesor visitante, supe que dos paraguayos --Juan Carlos Herken Krauer y Maria Isabel Gimenez Herken-- habían publicado un pequeño libro5, en el cual, con el apoyo de una sólida documentación, recogida casi en la misma época en que emprendí mi investigación, también sostenían como conclusión que “Argentina y, sobre todo, Brasil no tuvieron mayores problemas en conseguir los recursos financieros y bélicos que necesitaron durante el desarrollo de la guerra (contra el Paraguay), pero resultaría muy difícil utilizar este argumento como sustentador de una política oficial británica de apoyo a la causa aliada: más bien, prevalecieron los intereses de grupos privados de aprovechar al máximo oportunidades de negocios. Esto, por otra parte, se dio asimismo en otros países europeos, en especial Francia y Bélgica”6. 

Herken Krauer y Giménez de Herken comprobaron que “el interés oficial y privado británico residió, en un primer momento, no en propulsar en forma considerable la vida comercial”7. Y, tras demostrar que Gran Bretaña, ya al final de la década de 1850, proporcionaba cerca del 75% de las importaciones efectuadas por el Paraguay, Herken Krauer y Giménez de Herken destacaron que el Paraguay no constituía una economía “cerrada” o “auto-suficiente” u opuesta, en términos estructurales, al proceso de expansión del capitalismo a escala regional8. Por el contrario, el orden y la estabilidad política, que López  aseguraba allá, permitían el avance económico continuo y, a los ojos de los hombres de negocios de la City y de los policy makers del Foreign Office, favorecían más los intereses de Gran Bretaña que el desorden y la anarquía reinantes en la Argentina. 9 

 Esta, fue la razón por la cual los hombres de negocios y las autoridades en Prusia y en los demás Estados alemanes manifestaban  gran simpatía por el Paraguay hasta la eclosión de la Guerra de la Triple Alianza, según lo demostrado por el académico alemán Heinz J. Dominick.10 

Por otro lado, el representante del Gobierno francés en el Paraguay, M. de Curverville, fue acusado por el marqués de Caxias de favorecer al mariscal Francisco Solano López y de cuidar sus bienes personales, razón alegada para justificar la invasión y el pillaje (excepto de los archivos) de las sedes de los consulados franceses en Luque y Asunción11. 

Así, según Juan Carlos Herken Krauer y María Isabel Giménez de Herken, al especular que Gran Bretaña no asumió un papel directo, para alcanzar el “objetivo estratégico” de destruir y subyugar al Paraguay, sino que dejó esa tarea a cargo de potencias “sub-imperiales”, como el Brasil y la Argentina, lo que hacen es una formulación teórica, que se basa en un “supuesto con escasa fundamentación documental y que requiere un alto grado de teorización conspiracional”12. 

He querido añadir estos conceptos, como prefacio a la segunda edición de mi libro  –La formación de los Estados en la Cuenca del Plata -  Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay-- a fin de presentar a los lectores, un resumen de las conclusiones a las que llegaron dos investigadores paraguayos y que confirman el resultado de la investigación realizada por mí hace 18-20 años atrás sobre un tema tan controvertido: la Guerra de la Triple Alianza. La ONDA digital.

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