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Cine uruguayo en el 2006, El Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, que organiza Cinemateca Uruguaya desde hace casi un cuarto de siglo, en su 24 versión de 2006, que transcurrirá desde el 1° hasta el 16 de abril, entre sus múltiples programaciones de más de 100 largometrajes y otros tantos cortometrajes de más de una treintena de países, ofrece dos instancias de peculiar interés con el pre-estreno de dos films uruguayos, cuyo estreno está previsto para los próximos meses. Se trata de “La perrera”, primer largometraje de Manuel Nieto, autor del corto de ficción “Nick y Parker” y asistente del dúo Rebella-Stoll en sus emprendimientos cinematográficos. Considerada una comedia de humor ácido acerca de un joven estudiante fracasado que, enviado por su padre a construir una casa próxima al hogar paterno y cercana al mar, más que en trabajar se entretiene en reflexionar sobre sus problemas personales y el mundo exterior donde parece haber más perros que personas, “La perrera” El otro pre-estreno uruguayo, constituirá la ceremonia de cierre de la muestra internacional, el 16 de abril. Se llama “Cerca de las nubes” de Aldo Garay, quien luego de su exitosa incursión en el largo de ficción “La espera”, retorna al género documental que le diera nombradía con “Yo, la más tremendo” y “Bichuchi”. En esta oportunidad, Garay dirige su cámara a un tema de trascendencia actual en el Uruguay y en el mundo: la desplobación del campo. Para el caso traza un cuadro humano y sociológico sobre Quebracho, un caserío pequeño del Interior destinado a convertirse en pueblo fantasma o agónica existencia de los cada vez menos seres humanos. Esta presencia de novedades nacionales en estado público, autoriza la confección de una nota que se interne en el tema del estado actual del cine uruguayo, sus problemas y perspectivas.
Lo
malo y lo bueno Más significativo resulta la ausencia de interés popular por las historias uruguayas, por lo menos en relación con lo que era la norma habitual de años anteriores. Ese descenso de público puede enmarcarse en la crisis de asistencia al cine que mostró el año 2005, en Uruguay pero también en el mundo, incluido Estados Unidos, por razones de saturación del modelo del cine industrial de Hollywood, por la presencia de nuevos formatos tecnológicos de ver películas sin salir de casa, etc. También puede ocurrir para el cine uruguayo que la gente concurra a verlo por el simple hecho de ser nacional, lo que marcaría un acostumbramiento algo paradojal a la existencia de películas uruguayas, que serían acompañadas sin necesidad de ponerse la camiseta con Uruguay, que no ni no! Es decir, ¿ el cine uruguayo es ya algo habitual y se lo ve si convence en forma previa, como cualquiera otra cinematografía ? Reflexionar al respecto Lo bueno, que también existe como el Sur, proviene de que el cine uruguayo no solamente mantiene su vigor productivo, sino que el año 2006 muestra a sus hacedores, productores y cineastas con un cambio de mentalidad, de política y de posibilidades que habla a favor del futuro del cine nacional. Durante diez años de avances, estancamientos y retrocesos, los films uruguayos tenían como inicial e importante plataforma de lanzamiento los premios Fona ( Fondo Nacional del Audiovisual ) y un segundo escalón de producción en los ocho concursos de co-producción de Ibermedia, luego se completaban los costos de producción con diversos premios de festivales que permitían finalizar las películas o con el aporte de distintas empresas de otros países interesadas en apoyar el cine joven de diversas procedencias. Esa historia del cine nacional de los últimos años ofrece hoy algún cambio singular: la existencia de películas financiadas directamente por aportes privados, del propio país y de otros, en el sentido de que los vínculos de los productores y realizadores del Uruguay, el mismo prestigio del cine nacional como cosa seria, lo hacen posible. Ese es el caso de “La perrera”, proyecto surgido cuando el aporte del FONA estaba suspendido, los aportes para rodarla surgieron de la zona privada, ganó un premio en Rotterdam para terminarla y será su productor ejecutivo Fernando Epstein el encargado directo de distribuirla – encontrar salas para su exhibición -. Todo un cambio de mentalidad y de operación, como si el cine nacional hubiera accedido a un estadio superior de producción estable.
Proyectos futuros Es en los proyectos actuales y de futuro que esa política de financiación privada surge de modo evidente. Se está rodando hasta fines de abril, “La cáscara”, un largometraje de Carlos Ameglio, que narra una historia ambientada en los medios publicitarios, la cual estaría terminada hacia en agosto, según la productora Mariana Secco, para su estreno a comienzos del 2007, cuya financiación está a cargo solamente de privados, con la perspectiva de co-producción con Argentina. De igual modo ocurre con el próximo film de Beatriz Flores Silva, “Polvo nuestro que estás en los cielos”, quien aspira en su tercer largometraje a realizar la película más cara a rodar en Uruguay. Previsto el inicio de su rodaje en el mes de junio, el film, según su realizadora, propondría un relato que culminaría con el comienzo de la dictadura en 1973 y “sería una metáfora de lo que ocurrió con el país”. El guión también con autoría de Beatriz Flores Silva y co-producción de la misma Laroux Cine, tiene aportes financieros privados de Venezuela, España, Holanda, Suiza y Bélgica. Visto todo esto, puede suponerse que el cine nacional goza de buena salud, sólo faltaría en el futuro el normal apoyo del público uruguayo, para redondear un estado de superior estabilidad productiva para sus películas. LA ONDA® DIGITAL |
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