|
Crónica de prensa de la
Víctor Hugo
Morales (periodista uruguayo, radicado en Argentina.
Sergio Abreu (ex Canciller,
senador del Partido Nacional). El senador del Partido Nacional y ex canciller, Sergio Abreu, aseguró a El País que Brasil, que tanto ha abogado por el "Mercosur político", podría "tomar la iniciativa o mediar" para dar "un sustento adecuado" al bloque regional que se está jugando en esta crisis "lo poco que le queda de credibilidad". "Estamos muy preocupados porque el tema no es sólo bilateral, es regional. Tantas veces, desde Brasil, opinaron e hicieron cosas que no debieron hacer y, sin embargo, cuando es necesario participar, exponer un liderazgo responsable sin interferencias en los asuntos internos, parece que puede más el cálculo político que la responsabilidad", sentenció Abreu. "Por eso, cuando Uruguay convoca al Mercosur, Brasil bien podría actuar, no para enjuiciar a la Argentina, sino para discutir sobre los mecanismos de solución de controversias que el bloque ha otorgado", agregó. "Uruguay se debate entre la prepotencia y la indiferencia", consignó, aludiendo a las actitudes asumidas por Argentina y Brasil. "La prepotencia por sostener una actitud ilegal como son los piquetes, y la indiferencia, de un país que es corresponsable en el ámbito comercial de hacer respetar las normas que son comunes. "Uruguay debe recurrir a todos los mecanismos legales. Y tampoco puede decir que clausura las negociaciones" como lo planteó el ministro Reinaldo Gargano el pasado viernes. "El diálogo es un instrumento permanente. Uruguay debe rescatar su capacidad de propuesta y tomar la iniciativa con firmeza y sin agresividad". "El diálogo no se puede interrumpir aun cuando la actitud argentina sea ilegal", insistió. Asimismo, el senador blanco dijo que el gobierno debe intentar recomponer el "frente interno", fortaleciendo las consultas a todos los partidos "y también con la empresa (Botnia) que ha apostado a la legalidad", subrayó.
Pablo Mieres (Partido
Independiente).
Jorge Batlle (ex Presidente de la
República). "Convocar al Mercosur, teníamos que haberlo convocado antes del verano, cuando recién empezó este problema. Porque al comienzo, podía haber tenido una solución mejor, que nos hubiera protegido del enorme daño que estas cosas nos hicieron durante todo el verano", indicó. El líder de la Lista 15 sostuvo que el gobierno ha tomado caminos erráticos y que ha provocado un clima de incertidumbre con su forma de acción. "La historia de todo este proceso internacional, de la Cancillería por un lado, de la Secretaría de la Presidencia por otro, esta acusación última de la Secretaría que culpa a la empresa de lo que está pasando -una barbaridad- hace que uno no sepa cómo van a resolver las cosas".
Joaquín Morales Solá (periodista
argentino, La Nación). Quizá por eso las cosas han sido tan distintas dentro y fuera del país. En cinco días febriles cedió el combate entre Kirchner y los productores de carne, y los gremios dejaron de ser una grave y seria amenaza para la marcha de la economía. La tensión con Uruguay, en cambio, está tocando límites insoportables y, lo que es peor, el laberinto no tiene salida aparente. ¿Dónde está el arquitecto de un escenario espectacular, digno de las primeras páginas de los diarios, para la discordia con Montevideo? (......) Aníbal Fernández es un bonaerense de ley: cree que la diplomacia pertenece a las cosas infecundas de la política. Ayer lo agravió a Tabaré Vázquez y llevó la tensión entre los dos países a un punto de difícil retorno. Sería cómodo criticarlo al ministro del Interior, pero Fernández también tiene el olfato de un bonaerense: jamás hubiera hablado por sí solo del presidente uruguayo. Digamos las cosas como son: sólo repetía un libreto preparado por Kirchner. ¿Por qué? Quizás el presidente argentino cree que ofendiendo a Tabaré Vázquez conseguirá que éste presione sobre la empresa Botnia. Pero Tabaré Vázquez tampoco es Duhalde. Había un problema con Uruguay, que era la necesidad de un estudio medioambiental en el río compartido por las papeleras. Ahora hay dos: los asambleístas de Gualeguaychú han vuelto a someter a Uruguay al aislamiento económico. No es sólo Uruguay. El sur de Brasil no puede usar esos puentes para comerciar con la Argentina y Chile, y Chile también tiene su comercio terrestre obturado con Uruguay y Brasil. Botnia dinamitó la cumbre presidencial cuando cambió el tiempo de paralización de las obras; virtualmente decidió no paralizarlas. ¿Un fracaso de la negociación? No puede calificarse así a las tratativas entre los dos gobiernos, porque sencillamente el acuerdo estaba terminado. Sólo faltaba la firma de los presidentes. Es probable que haya triunfado la conspiración de los duros, con la empresa incluida en la trama. En lugar del agravio, Kirchner pudo optar por dar un salto sobre el obstáculo; él tiene una política y una sociedad permeables para eso, de la que Tabaré Vázquez carece. Pudo reunirse con el presidente uruguayo, promover juntos un llamamiento a la empresa, despejar los puentes y apelar, junto con Tabaré, a una gestión del gobierno de Finlandia ante su empresa. Había un solo problema: el éxito no estaba garantizado. Y el audaz Kirchner se frena en seco cuando no puede pisar sobre seguro. Sin embargo, Uruguay vale mucho más que el breve fulgor de la marquesina.
Jorge Taiana (Canciller de la
República Argentina, Clarín). —Ese proceso tiene un tiempo de maduración. Pero creemos que a principios de mayo. —¿Cuáles son los riesgos de esta instancia? —El riesgo es el que tenemos ahora, el de la contaminación, porque no sabemos siquiera su dimensión. En la medida en que Uruguay rompe las negociaciones, no tenemos posibilidades de acceder a las características del proyecto. La intervención de un organismo jurisdiccional como la Corte de La Haya, es el único camino que nos queda. —Por lo que dice el Estatuto del Río Uruguay, las resoluciones de La Haya serán vinculantes... —Sí. Lo que establezca La Haya es de cumplimiento obligatorio. —¿Y si la Corte Internacional dispusiera continuar las obras? —Una cosa es la demanda que va a presentar la Argentina por la violación del Estatuto y por las consencuencias sobre el ambiente y otra la presentación de una medida precautoria que pida la detención de las obras. Esto tiene una resolución rápida, y no prejuzga sobre la decisión de fondo. —Uruguay llevó el conflicto al Consejo del Mercosur, con lo que quiere involucrarse en una solución regional. ¿Cómo va a responder la Argentina? —Este es un conflicto bilateral. Y debe mantenerse en ese ámbito. Creemos que la solución es bilateral o jurisdiccional, en La Haya. —¿Este conflicto está alejando a Uruguay de la región? —No debería. Sí debería hacer más esfuerzos Uruguay por una solución bilateral. —¿Cree que Uruguay quiere alejarse de la región en términos de intereses? —Creo que Uruguay pertenece al Río de la Plata, de modo que su alejamiento es un tanto difícil más allá de la voluntad política. Tenemos vocación de integración regional porque creemos que es uniéndonos cuando nos fortalecemos. Hay que seguir negociando y no abandonar la mesa, como ha hecho Uruguay. —Parece difícil hoy... —No somos nosotros los que estamos diciendo que no.
Editorial de Clarín ( 8/04/06) Ese fue uno de los motivos que Botnia adujo para desoír el pedido de Kirchner y Tabaré Vázquez de una tregua razonable que permitiera avanzar en el estudio de impacto ambiental por las fábricas que serán levantadas en Fray Bentos. Aquel conflicto laboral dañó a la empresa en los mercados internacionales. De todas formas, su posición intransigente ante la solicitud conjunta de dos Estados la dejó bajo fuego. Botnia es una empresa privada. Pero el Estado finlandés algo tiene que ver: la planta que procesará el dióxido de cloro en Fray Bentos pertenece a la empresa Kemira, cuyo 62% del paquete accionario es estatal. Jorge Taiana le mencionó el detalle a la embajadora finesa. Pero Ritva Jolkkonen no se dio por aludida ni comprende, al parecer, que dos naciones mantengan una disputa política por la supuesta contaminación que causaría una empresa de Finlandia, donde la preservación del medio ambiente suele ser sagrado. Aquella cita tuvo por motivo central preparar la próxima visita de la ministro de Comercio, Paula Lehtomaki, cuyo paso por aquí adquiere ahora una importancia inusitada. Vendrá con una importante misión de empresarios, entre ellos de Botnia. Si no media algún trastorno, antes de fin de año llegaría la presidente, Tarja Holonen. Esta mujer ocupará en el segundo semestre la jefatura rotativa de la Unión Europea. Finlandia, quizá sin proponérselo, ha pasado a ser también protagonista del litigio. Su intervención podría reponer tal vez el sentido común que no muestran la Argentina, Uruguay ni Botnia. Tabaré dio por concluidas las negociaciones bilaterales, impotente frente a la oposición política y a la empresa. Reclamó a raíz de los cortes en Gualeguaychú una reunión urgente del Consejo del Mercosur. Ese bloque regional lo comanda ahora Chacho Alvarez. El Gobierno enviará una carta al Banco Mundial advirtiendo que Uruguay acaba de reconocer la existencia en la zona de un pleito. Intentará así frenar los créditos para el emprendimiento. También llevará la controversia hasta el Tribunal de La Haya. El bloqueo de los pasos fronterizos no es un buen antecedente jurídico para la pelea en los estrados que propugna la Argentina. El gobernador Jorge Busti quiere ahora deslegitimarlos con un plebiscito. El Gobierno se desentiende. El intendente de Gualeguaychú avaló públicamente los nuevos cortes. Daniel Yrigoyen -de él se trata— habla diariamente con Oscar Parrilli, el secretario de la Presidencia. El problema de los piquetes no se reduce sólo a este conflicto. Forma parte de un largo castigo que también padecen los argentinos. Hubo comprensión en tiempos de la gran crisis. Pero representan ahora un síntoma de decadencia social y cultural que el Gobierno no combate y sobre el que deberá dar, alguna vez, explicaciones.
Aníbal Fernández (Ministro del Interior de
Argentina) LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |