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Breve discurso de Lula
en la reunión del BID en Bello Horizonte
La
integración. No hay otro camino que el de la unión de nuestras economías
y sociedades. En estos poco más de tres años de gobierno, me dediqué
personalmente a hacer avanzar la unidad de América Latina y, en
particular, de América del Sur.
Siempre tuve el convencimiento de que nuestros países solo superarán
los
desafíos del desarrollo y de la desigualdad social cuando sean capaces
de juntar sus voces en el concierto internacional y de sumar su
potencial económico y productivo. La experiencia muestra que no hay
otro camino para nosotros sino el de la unión y la integración de
nuestras economías y sociedades.
He insistido en que la importante red de acuerdos comerciales de los que
ya
disponemos requiere una malla eficaz de conexiones energéticas, viales y
de
comunicaciones entre nuestros países para generar el incremento del
intercambio regional que ambicionamos. Solamente la integración de la
infraestructura física permitirá la circulación eficiente de bienes y
servicios en la región y, así, la creación de cadenas productivas y de
industrias verdaderamente regionales, que hagan viable la inserción
competitiva de nuestros países en una economía cada vez más globalizada.
En este esfuerzo inédito de creación de una infraestructura
integrada,
estamos generando nuevos frentes de trabajo y oportunidades, además de
rescatar a poblaciones históricamente marginadas de los centros
dinámicos de
nuestras economías, como es el caso de las comunidades de frontera y
amazónicas. La integración que perseguimos anhela primordialmente
mejorar
las condiciones de vida de nuestras poblaciones, reduciendo la pobreza y
dándole al concepto de ciudadanía un sentido concreto.
En América del Sur estamos avanzando en la ejecución de una serie de
obras
que constituyen el sostén de una verdadera comunidad regional. Cada país
eligió por lo menos dos proyectos prioritarios, que componen la agenda
inmediata de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional Suramericana (Iirsa). Tales emprendimientos tienen un evidente
efecto multiplicador para nuestro desarrollo económico y social, en la
medida en que atraen inversiones, fomentan negocios, modernizan nuestras
estructuras productivas y multiplican puestos de trabajo.
Este proyecto común requiere soluciones innovadoras de financiamiento.
Implica un compromiso de los poderes públicos, de los sectores
empresariales
y de los organismos nacionales y regionales de fomento. El gobierno
brasileño ha hecho su parte. Por medio del Banco Nacional de Desarrollo
Económico y Social (BNDES) y del Programa de Financiamiento a las
Exportaciones (Proex) del Banco del Brasil, estamos promoviendo la
exportación de bienes y servicios que interesan directamente a la
integración continental. Se encuentran en marcha –o en etapa avanzada de
negociación– 41 proyectos con financiamiento brasileño, por un total de
4,2
mil millones de dólares.
La Corporación Andina de Fomento (CAF) ha cumplido también un papel
relevante en viabilizar esas obras, ya sea por medio de financiamientos
o
por el de garantías al crédito. En el 2005, Brasil decidió incorporarse
como
miembro pleno de la CAF y aumentar su aporte de capital a la
institución.
Otra herramienta importante de esa ingeniería financiera regional ha
sido el
Convenio de Créditos Recíprocos de la Aladi.
Frente a la envergadura del desafío de construir e integrar la
infraestructura regional, los recursos y las modalidades de
financiamiento
existentes son, sin embargo, insuficientes. Por eso juzgo muy oportuna
la
iniciativa de poner estas cuestiones en el centro de la agenda de la
reunión
de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID),
que se realizará en Belo Horizonte (Brasil), del 3 al 5 de abril.
Desde su creación, en el año de 1959, el BID ha contribuido a aproximar
a
los sectores públicos y empresariales de nuestro continente en la
búsqueda
de soluciones creativas para el financiamiento del desarrollo económico
y
social.
En las conversaciones que he tenido con el nuevo presidente del BID,
Luis
Alberto Moreno, coincidimos sobre la importancia que los temas de
infraestructura deben tener en las actividades del Banco. Estoy seguro
de
que la reunión de Belo Horizonte confirmará nuestra unión de propósitos
y
abrirá nuevas perspectivas para realizar el pleno potencial de
integración
solidaria de nuestro continente.
* Publicado inicialmente en El Tiempo, de Colombia. LA
ONDA®
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