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Ahora, en serio, hablemos
Este es uno de esos momentos. Adelantamos que el conflicto generado por Argentina en torno a la instalación de las plantas de celulosa, iba a generar a Uruguay muchos dolores de cabeza y no iba a ser tan fácil de resolver, como algunos integrantes del Poder Ejecutivo creían. Entramos ahora en instancias de reclamo ante organismos internacionales, punto al que Uruguay no quería llegar, pero la falta de voluntad y la presión de los intereses que pesan sobre el gobierno argentino, no dejan otra alternativa. El ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, tan proclive a la ironía y a las declaraciones que rayan la falta de respeto hacia el presidente Tabaré Vázquez, no ha podido o no quiso controlar en su país a un grupo de ambientalistas piqueteros que decidieron cortar alguno de los puentes de acceso a Uruguay. El ministro del Interior argentino, solo debería haberse limitado a hacer cumplir la ley y los tratados internacionales. Pero los intereses pudieron más. O no sabe el ministro argentino que, dicho por los propios ciudadanos de su país que están en los cortes, se quedan en el lugar porque los están manteniendo, es decir son rentados, cobran de parte de alguna mano generosa por estar ahí. O no sabe el titular de la cartera de Interior argentina que en los cortes se solicitaba el pago de un peaje alternativo dentro de su territorio y algunos sí podían pasar. Entonces, el ministro del Interior Aníbal Fernández, es el que menos autoridad tiene para decir es que la cumbre para solucionar el tema de las plantas de celulosa se debería resolver en una reunión entre el Presidente Kirchner y el Presidente de la empresa Botnia. Quizá esa sea la forma a la que están acostumbrados en Argentina . Los presidentes “arreglan” con las empresas pero en Uruguay es otra cosa. Aquí se respeta el Derecho y la institución Presidencia de la República tiene otros cometidos. Por su parte, las empresas solicitan permisos, se instalan, cumplen sus obligaciones y el Gobierno respeta su independencia. Si está entre los cometidos de la Presidencia de la República el de someter este diferendo con Argentina al Consejo del Mercado Común del Sur o de otros organismos internacionales, para que sea en instancias jurídicas imparciales que se defina si los cortes de ruta son legales. También, ya que vamos a hablar de contaminación ambiental, el tema sea abordado entre todos los países que integran el bloque del Mercosur y así analizar si el Río Uruguay se va a contaminar en el futuro o si ya está contaminado por las empresas que vierten sus residuos al río o sus afluentes. Ahora vamos a poder ver si Argentina tiene tantos argumentos para asegurar una posible contaminación de las plantas de celulosa que se instalarán en Uruguay y nada para decir de la contaminación real que tienen las plantas de celulosa operativas en su territorio que, entre otros aspectos, están afectando a Paraguay. Y en un Tribunal de controversias, vamos a escuchar la opinión de Brasil, que se ha mantenido al margen de este conflicto a pedido de Argentina y también porque el presidente Luis Inacio “ Lula” Da Silva, está en campaña electoral e introducir el tema del medio ambiente puede serle contraproducente para una posible reelección. Luego de esa instancia, también podremos conocer si se están cumpliendo los tratados nacionales e internacionales sobre el cuidado del medio ambiente por parte de Uruguay y de las empresas que se van a instalar en el país. Es decir, todos los países quedarán sometidos a los convenios que se han firmado con anterioridad y que para eso existen, para resolver instancias que superan los posibles acuerdos políticos del momento. Quizá muchos se sorprendan y la resolución jurídica termine señalando que Argentina tendrá que indemnizar a Uruguay en varios millones de dólares por culpa de un grupito al que, estimularon, no pudieron controlar y cortaron las rutas de acceso. Quizá eso también sea contraproducente para la imagen del presidente Kirchner y su futuro político y el ministro del Interior de Argentina aprenda que cualquier diferendo se puede arreglar si se hace cumplir, primero, lo que dice la ley y se respetan los acuerdos vigentes. LA ONDA® DIGITAL |
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