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El fin de las negociaciones con Argentina
por Carlos Zapiola
Luego de ver al Canciller
Gargano anunciando que las conversaciones y el intento de acuerdo con
Argentina llegaban a su fin nos planteamos como escribir este comentario
semanal.
En primer lugar le pedimos al lector que vuelva sobre nuestra nota del
número 279 de La Onda Digital. Allí escribimos que el supuesto acuerdo
no lograba terminar nada, que las plantas iban a seguir construyéndose
de todos modos, que Argentina estaría obligada a aceptar si se lograba
la reunión a que ello ocurriera lo que costaría muy caro políticamente a
Kirchner y Busti. Y culminábamos la misma diciendo que en la semana
siguiente escribiríamos sobre las contradicciones, las aclaraciones y
las reacciones que las palabras pronunciadas en Santiago traerían.
Muchos analistas no entendieron esto y desde Uruguay opinaron en
Argentina que las líneas políticas que se cruzaban podían llegar a
entenderse.
Eso también se creyó por parte de integrantes del Gobierno, y las
contradicciones de voceros y dirigentes políticos nacionales sobre el
verdadero significado de lo que primero se llamó acuerdo y de inmediato
solo comienzo de diálogo entreveró mucho más la cosa.
A Botnia se le debía pedir que parara las obras, entendió Argentina.
Sería un buen gesto que lo hiciera cuando se levanten los ilegítimos e
ilegales piquetes que cortan las rutas, no permiten el libre tránsito y
perjudican enormemente el turismo en Uruguay, se creyó aquí.
Los piqueteros seudo ambientalistas, aunque alguno real hay entre ellos,
se corrieron un poco, siguieron recibiendo su manutención para estar
atentos y volver a cortar al menor desacuerdo que se presentara, e
hicieron casi imposible el poder dialogar tranquilos.
Botnia no hizo otra cosa que defender su inversión, amenazada por gente
que le decía que los camiones para sus obras no serían dejados pasar
aunque rigiera el levantamiento del corte, y una vez más Busti
demostraba que su poder de mando y la realidad distan mucho de
encontrarse. Soltó una fiera y no consigue, no puede, no es capaz de
volver a enjaularla.
Un ambientalista que pasa por piquetero o viceversa aclaró hace algunos
días a Jorge García Alberti y Alejandro Camino que en verdad lo único
que desean es un acuerdo por el cual las plantas no se construyan. Y al
escuchar los nombres de Bielsa y Opperti no solo se molestó sino que
intentó negar lo que existe y está escrito desde hace dos años en el
Congreso Argentino.
Pero Gonzalo Fernández que negoció con Alberto como jefe del Gabinete
argentino y en su carácter de Secretario de la Presidencia marcó mal el
camino y le echó la culpa a Botnia por la anulación de la reunión
Kirchner – Vázquez, cuando ésta señaló que solo pararía las obras diez
días, aprovechando el feriado de Semana Santa y que por ahora no tenía
otra idea. Escuchar esto y volver a cortar la ruta fue un solo hecho
para los piqueteros en Gualeguaychú.
En verdad era lo que querían escuchar y de inmediato Alberto Fernández
tomó esas palabras y echándole la culpa a Botnia volvió a pensar en La
Haya, como si nada hubiera pasado desde diciembre hasta abril.
Es a veces tan dura la piel de algunos humanos, tan fácil decir algo un
día y hacer lo contrario al siguiente, que a nadie puede sorprender esta
actitud.
Uruguay se equivoca por boca de su Secretario de Prensa una vez, y
recibe del otro lado la única idea que se ha manejado siempre: no a las
pasteras. Uruguay que se había mostrado unido y unificado en el tema
sigue estándolo a nivel de ciudadanos, pero algunos dirigentes políticos
empiezan a descubrir que pueden sacar partido para sus parcelas y se
transforman en críticos solamente y no cierran filas junto al Presidente
cuando todo esto ocurre.
Escribíamos semanas atrás que éste era un tema político y no
diplomático. El canciller había quedado de lado en la negociación y
ahora reaparece para decir que no se seguirá con ella ya que siempre fue
informado –no la guió, y eso lo confirmó con sus palabras- por el
Presidente de lo que estaba aconteciendo. De cualquier manera esta
vuelta atrás y el recambio de figura en la negociación, implica que la
postura de Uruguay empieza un nuevo camino que ya no pasa por las
autoridades de mayor peso.
En Uruguay se respetó el derecho de las pasteras a seguir trabajando, el
Gobierno no las obligó a parar, cosa que nunca hubieran aceptado las
autoridades centrales de las mismas y nada de esto se entendió en muchos
ámbitos locales y en ninguno, lamentablemente, de los argentinos. No
contaminan hoy y no lo harán si los que deben controlar ese hecho
inspeccionan como se debe. Pontevedra lo demuestra y escuchar eso es
algo que le causa éscaras a los piqueteros argentinos. Y si se les
menciona la falta de control sobre sus pasteras y la contaminación que
producen solamente saben enojarse y no argumentar ni dejar de
contaminar.
Por qué Uruguay no hace una campaña publicitaria aquí y allá, explicando
claramente lo que dicen los técnicos argentinos que realmente saben de
química es algo que nadie logra entender. No debe organizar foros y
seminarios Botnia o Ence. Lo debe hacer la Cancillería y la Embajada de
Uruguay. Cuanto más se demore peor será la lectura que se hace en
Argentina, pero también es probable que ya se haya perdido demasiado
tiempo y el mismo haya prescripto o caducado.
El corte de rutas se hizo solamente en Gualeguaychú; Colón y Concordia
permiten el paso y el turismo nos e va a sentir muy resentido en ninguno
de los dos sentidos. Pero las obras siguen y van a seguir luego del 18,
Argentina deberá buscar el camino que amenazó seguir desde hace meses y
Uruguay seguirá teniendo los 1.900 puestos de trabajo que ya se están
cobrando en Fray Bentos, los casi diez comercios que se han instalado y
las 200 casas en construcción.
El polo de comercio que se está estableciendo no tiene vuelta atrás, y
los errores y las fallas de comunicación de demasiadas áreas
gubernamentales, algo que venimos repitiendo casi semanalmente, vuelve a
quedar demostrado que no puede seguir demorándose en corregir.
Por ahora la imagen del Presidente a pesar de la forma de manejar este
tema no se ha visto afectada, o quizás le haya ayudado que se da
simultáneamente con los sepelios de los primeros desparecidos y la
confirmación de la extradición de los militares que pide la Justicia de
Chile.
Quizás también pese el último Consejo de Ministros realizado en Salto en
el que planteó por su boca como comienza a trabajarse en ese prometido
proyecto del Uruguay Productivo.
Cuánto tiempo durará esta luna de miel que ya lleva un año es una
incógnita que el tiempo develará, pero ese dato que indica que en el
2005 se consiguió que bajase en 85.000 el número de pobres, no es un
dato menor al manejar como ve el ciudadano común a su gobierno, a pesar
de todas las críticas que no logran unificarse.
Y haremos una mención final a una dislocada frase del Ministro del
Interior argentino Aníbal Fernández diciendo que deben negociar Kirchner
y Botnia por que Vázquez “está pintado”.
Si luego de esto alguien espera un acuerdo, que vaya a La Haya o al
Consejo del MERCOSUR a escuchar lo que se dirá. LA
ONDA®
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