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Mientras generales de EE.UU. cuestionan a
Seguramente lejos esta del jerarca uruguayo al hacer esta observación, el pensar que la existencia de Irán corre peligro. Pero no piensa lo mismo el presidente de EE.UU. según lo que ha trascendido en los últimos días. El periodista estadounidense Seymour Hersh quien con anterioridad revelo las atrocidades de la cárcel de Abu Ghraib, ahora informa que Bush tiene decidido bombardear Irán a toda costa. De cuerdo a lo escrito por Hersh en The New Yorker, fuentes del Pentágono le confirmaron que desde el gobierno estaban considerando seriamente la opción nuclear. Agregando: “Una de las primeras proposiciones para Irán era la de bombardear sistemáticamente ese país”. El plan norteamericano incluye “misiones para intimidar a Irán, como volar con supuestas bombas nucleares sobre el mar árabe que además de intentar ser métodos disuasorios, también servirían para ir perfilando un plan de ataque” escribe el periodista norteamericano. Día a día desde el gobierno norteamericano se repite paso a paso la misma estrategia que desemboco en la guerra a Irak. La acusación sistemática de la amenaza nuclear desde Irán, la búsqueda de que la ONU se involucre primero en un diagnostico del tema nuclear y luego acepte la opción militar, el cruce de información y contra información en la prensa mundial. Esta lógica se retroalimenta con repuestas del presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad muy parecidas a las que realizaba Hussein desde Irak antes de la ocupación norteamericana. Por ejemplo desde Irán se afirma: un ataque a nuestro país llevará a los agresores "amargura y dolor". Simultáneamente el presidente Ahmadinejad, reitera su rechazo a suspender el proceso de enriquecimiento de uranio en el marco del programa nuclear iraní. Agregando luego que la existencia de Israel -único país en Oriente Medio que ha desarrollado armas nucleares- supone una amenaza para el mundo islámico, con anterioridad había dicho que Israel "debía ser borrado del mapa", augurando que "el régimen sionista" está en "vías de desaparición", además de reiterar sus dudas sobre el holocausto judío. Mientras diversas fuentes confirman que el gobierno de EE.UU. Ya tiene decidido llevar la guerra a Irán. Como antes con Irak este es el momento de la guerra de desinformación y de generar a nivel de la opinión publica internacional falsos dilemas. El presidente Bush calificó los artículos que hablan que su país tiene todo pronto para iniciar la guerra a Irán de "especulación salvaje”. Pero es desde la propia prensa norteamericana que hora en hora se avanza en demostrar que la guerra es inminente. Al articulo de la revista The New Yorker, que hablaba de los planes militares contra Irán del Pentágono, se suma William Arkin, uno de los grandes especialistas en asuntos militares de The Washington Post, diciendo que el Comando Central de Estados Unidos "Centcom" está planificando una guerra total contra Irán desde por lo menos mayo del 2003. Agregando que las maniobras de guerra entre fuerzas terrestres iraníes y estadounidenses "incorporan las lecciones aprendidas en la Operación Libertad iraquí". Diversos observadores confirman que al derecho irrenunciable de Irán de defender su soberanía y sus procesos de investigación de la energía nuclear se ha sumado una lógica de guerra que facilita en un todo los proyectos del gobierno del Presidente Bush. Estos mismos observadores advierten que más allá de la relativa capacidad de Irán para procesar uranio enriquecido, el gobierno de Ahmadinejad está muy lejos de adquirir capacidad nuclear militar. Esto lo sabe el gobierno norteamericano pero la decisión de guerra esta tomado y como el guión de una película, solo falta que se cumplan los diversos planos que la componen. Como el primer acto publico de ese guión Condoleezza Rice, secretaria de Estado de Estados Unidos, reclamó al Consejo de Seguridad de la ONU una resolución del litigio que contemple acciones militares, la jefa de la diplomacia norteamericana amenazó con acciones directas. Promoviendo una declaración contra Irán como amenaza mundial. Buscando forzar que el Consejo de Seguridad decida una acción militar. Forzando la realidad Rice consideró que para la ONU es un "desafío" el hecho de que Irán haya logrado completar el ciclo de enriquecimiento de uranio en su planta de Natanz a 3,5%, aunque ese porcentaje esté lejos del necesario para armar armas nucleares. Por lo que es necesario que se adopten medidas en el marco del 'Capítulo VII' de la Carta de la ONU, que prevé sanciones o una intervención militar El 29 de marzo último, el Consejo de Seguridad dio 30 días para que Irán resigne sus planes de enriquecimiento de uranio en todos sus niveles, sean a escalas pequeñas o industriales. La próxima reunión del Consejo —que junto a EE.UU. lo integran Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, y para este caso, también Alemania— está prevista el 28 y 29 abril. Allí los cinco países con derecho a veto más Alemania escucharán el informe del director de la AIEA, el egipcio Mohammed El Baradei. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, reitero que su país no renunciará al "derecho" de enriquecer uranio. Afirmando que la República Islámica no dará marcha atrás en su plan nuclear y consideró "innegociable" el derecho del pueblo iraní a poseer tecnología atómica. "Nuestra situación ha cambiado completamente. Ahora somos un país nuclear y hablaremos con los demás Estados como un país nuclear". Ahmadineyad reafirmó que el programa de su país tiene fines pacíficos y que no viola los principios de la ley internacional e insistió en que "nadie tiene derecho a dar marcha atrás en el camino que hemos elegido". Simultáneamente a estos hechos desde Washington Siete generales en retiro que actuaron en la guerra en Irak criticaron públicamente la gestión de Donald Rumsfeld al frente del Pentágono y pidieron su renuncia. El ex secretario del Ejército, Thomas White, dijo que Rumsfeld ha desdeñado las opiniones de los mandos militares desde que asumió como secretario de Defensa. Los cambios introducidos por Rumsfeld en la estrategia estadounidense, que incluye un contingente de tropas menor que el considerado necesario, han sido siempre criticados en voz baja por los altos mandos. Esta vez, las voces se hicieron públicas. El general retirado Robert Scales, ex comandante del Colegio de Guerra del Ejército, opinó que el Ejército, la Infantería de Marina y las unidades de operaciones especiales necesitan 100.000 soldados más. “Si estamos en una guerra larga, una guerra que seguirán librando nuestros nietos, es obvio que necesitaremos una fuerza de infantería mayor que la que tenemos”, agregó. En defensa de Rumsfeld, un vocero de la Casa Blanca dijo que el jefe del Pentágono ha dirigido dos guerras -la de Afganistán y la de Irak- para la salvación de millones de personas. El presidente George W. Bush rechazó los ataques que arrecian contra el funcionario diciendo. “El liderazgo enérgico y decidido del secretario Rumsfeld es exactamente lo que necesitamos en este período crucial”, el “tiene mi respaldo total”. LA ONDA® DIGITAL |
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