|
Los intereses en juego y
el efecto de un “tsunami”
por Jorge García Alberti
Hace
pocos días se conoció el estudio ampliado de la Corporación Financiera
Internacional del Banco Mundial, sobre el impacto que tendrán en la
región la instalación de las plantas de celulosa en el Departamento de
Río Negro.
Tal como se preveía, el informe solicita y recomienda que se sigan
adelante una serie de especificaciones, para evitar una posible
contaminación por parte de las empresas, y también que se realice un
monitoreo constante de la tecnología y de los controles sobre la misma
en cada una de las etapas de la construcción.
Esto es lo que parece lógico y sensato, que se controle en forma
estricta cada una de las etapas y es lo que ofreció Uruguay a Argentina
para realizarlo en forma conjunta. Pero el informe va más allá y dice
que aparecen como
“ irracionales” e “infundados” los planteos catastrofistas que se hacen
sobre este tema de parte del lado argentino.
¿Que es lo que está pasando entonces, que nada calma a la parte
Argentina?.
Para poner un ejemplo de los enormes intereses que se mueven detrás de
todo este tema, que van mucho más allá de los posibles efectos
ambientales a futuro y que son muy difíciles de apreciar por parte de la
población, relataré algo de lo que ocurrió en torno a las negociaciones
entre los dos países, en los días previos a la frustrada cumbre entre
los dos Presidentes.
Cuando se tomó nota por parte de Uruguay y de las empresas de que el
tema va mucho más allá de la contaminación, se intentó introducir el
punto de instalar una planta procesadora de la madera del lado
argentino, para que pudiera dar trabajo y salida a la producción de los
árboles del otro lado de la frontera. Esa madera, terminaría
abasteciendo a las plantas de pasta de celulosa que están en proceso de
instalación del lado uruguayo. La respuesta fue negativa, pero no porque
no se quisiera la instalación del emprendimiento industrial, sino porque
Argentina aspiraba a la instalación de una fábrica de producción de
papel en la Provincia de Entre Ríos. Eso haría invertir la ecuación
económica. Las plantas de celulosa de Uruguay iban a trabajar para
abastecer a la papelera del otro lado del río y Argentina podría
ingresar al concierto mundial de la producción de papel, con la mejor
tecnología disponible en el mercado. Un negocio brillante, que colocaría
a Argentina en el primer mundo y que tendría un rédito económico
espectacular.
Es probable, según las fuentes, que de haberse asegurado esa inversión,
el Gobierno argentino, diera por terminado el problema, interviniera
sobre los ambientalistas, prohibiera las manifestaciones y se sumara a
un polo de desarrollo papelero entre las dos naciones. No pudo ser y
entonces, del lado argentino, se apretó el acelerador para tensar el
conflicto. Este hecho podría estar dando validez a la versión de que el
Presidente Kirchner ya tenía decidido no reunirse con Vázquez, antes de
conocer la decisión de la empresa Botnia, de paralizar las obras solo
diez días.
Para Uruguay, todo este tema es comparable con el efecto de un “tsunami”
político y económico, por lo inesperado del conflicto y por las
consecuencias desastrosas que acarrea.
Hace pocos días, el Ministro de Economía, se mostraba satisfecho por
haber adelantado el pago de los servicios de la deuda externa por el año
2006, punto que permitía al país ahorrar 24 millones de dólares de
intereses.
La paralización del tránsito sobre los puentes internacionales ya ha
tenido un impacto negativo sobre la economía, superior a los 400
millones de dólares. La crisis para los sectores del turismo y del
transporte son irreparables en el corto y mediano plazo y es probable
que el crecimiento previsto para este año se vea reducido.
En cuanto a las consecuencias políticas, el efecto no es menos
devastador para la imagen del país. La presidenta de Finlandia, que
tenía previsto llegar a Uruguay y, por supuesto, avalar las obras de la
empresa Botnia, ha suspendido la visita. En su lugar, a nuestro país,
viajará uno de los ministros finlandeses.
Es lamentable y resulta patético ver ahora al Gobernador de Entre Ríos,
Jorge Busti, suplicando, ante todo micrófono que se le ponga adelante,
para que sus compatriotas levanten los cortes y no perjudiquen a
Argentina, por el reclamo que iniciará ante la Corte Internacional de la
Haya.
Este hombre que responde al Presidente Kirchner, parece aplicar la
filosofía política de Marx, de Groucho Marx: “ la política es el arte de
buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar
después los remedios equivocados”.
Mientras tanto, a los uruguayos, los intereses que están en juego,
pueden hacer que este “tsunami” político y económico inesperado, nos
termine arrasando. LA
ONDA®
DIGITAL |
|