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América
latina en el mundo
La obra que justamente relaciona ambas preocupaciones es Estado nacional e Política Internacional na América Latina. O continente nas relaçôes Argentina-Brasil (1930-1992[1]), resultado de sus investigaciones de casi veinte años. Su objetivo fue estudiar la unidad y la integración entre política internacional y política nacional; analizar cómo y cuándo la política internacional condicionó o influyó sobre la política interna en América Latina, así como demostrar igualmente los factores económicos, sociales y políticos nacionales que determinaran las relaciones y las políticas exteriores de países como Argentina y Brasil, dentro del contexto mundial en el cual los Estados Unidos impusieran su hegemonía. Para el autor se trataba de comprender, como un todo integrado, en una perspectiva internacional, las políticas internas y externas de estos dos países. Para ello, Moniz Bandeira –según sus propias ideas- salía de la tradicional perspectiva “nacional”, cuyos abordajes analíticos estaban contaminados con concepciones ideológicas e influencias de carácter nacionalista que desvirtuaban la visión de conjunto, en un escenario en el cual las políticas hegemónicas jugaron siempre un papel significativo, para abordar el problema de la política exterior desde una perspectiva más amplia. En su estudio de la historia de la política exterior Moniz Bandeira abandonó los mitos, como aquel de la “tradicional amistad de Brasil con Estados Unidos” y aquel otro de la “tradicional rivalidad argentino-brasileña”. Correspondía este espíritu a la idea que la tarea de los cientistas políticos, al utilizar la investigación histórica, es justamente no aceptar percepciones y versiones pre-establecidas. Propuso para ello nuevas hipótesis para descubrir las fuerzas y los motivos que determinaron las acciones de las clases sociales, de los partidos políticos, de los gobiernos y –en definitiva- de los Estados nacionales, con el fin de rescribir la historia de la política exterior de ambos países, desde una perspectiva histórica comparada. Su trabajo contribuyó así a desechar los tradicionales enfoques de las “historias diplomáticas nacionales”, caracterizadas por una visión sesgada y a-crítica de las relaciones internacionales de los países latinoamericanos. En particular, la crítica a “historia diplomática tradicional”, constituyó un aspecto clave de la visión de la Escuela de Brasilia, donde convergía también Moniz Bandeira[2]. Como el mismo autor explicó, la obra de referencia era la culminación de un trabajo iniciado a finales de la década de 1970, cuya primer significativo aporte lo constituyó “Presença dos Estados Unidos no Brasil (Dois Séculos de História)”[3]. Como él mismo señala, “desde aquela época, percebemos que, assim como a ‘tradicional amizade’ com os Estados Unidos, a ‘secular rivalidade’ do Brasil com a Argentina tornou-se, em larga medida, um estereótipo ideológico, manipulado, no mais das vezes, com o objetivo de influenciar sua política exterior e pautar, segundo determinados intereses, o funcionamiento do sistema de relaçôes internacionais dentro do hemisfério. Na verdade, nem a amizade com os Estados Unidos foi tâo sólida, tanto que, no século XIX, em meio de desconfianças e atritos, o Brasil suspendeu três vezes suas relaçôes com aquele país, nem a rivalidade com a Argentina foi tão tradicional e constante, uma vez que o Brasil firmou com ela o Tratado da Tríplice Aliança, contra o Paraguai, o Tratado do ABC, em 1915, e os dois países, não obstante as suspicacias, sempre trataram de manter um bom nível de inteligência” (Moniz Bandeira,1995:15). Argentina y Brasil; la construcción del Estado moderno y sus relaciones exteriores, bilaterales e internacionales, son puestas contra el telón de fondo de la historia política y económica mundial, desde la crisis del treinta al fin del siglo (1992), con una breve referencia al período que va desde la Guerra de la Triple Alianza a la debacle mundial de 1929; período en el cual la influencia de las potencias hegemónicas (Gran Bretaña primero, Estados Unidos después) y la adscripción de cada país a la respectiva área de dominio resultan esenciales para comprender los ciclos de cercanía y alejamiento entre los dos mayores países de la región. Es en ese contexto en el cual el autor analiza la evolución de los modelos internos de desarrollo y sus respectivos procesos políticos internos. Es esa matríz la que permite comprender las respectivas políticas exteriores, en sus dimensiones globales, hemisféricas y regionales, las que son pasadas por el tamiz de las decisiones de sus respectivas clases y grupos dirigentes. Lo original del trabajo de Moniz Bandeira es que situó el análisis y el estudio de la política exterior y de las relaciones internacionales del Brasil en un contexto subsistémico: la Cuenca del Plata. Sus interpretaciones, sólidamente afirmadas en el método histórico de análisis, que se vale de fuentes primarias, con las cuales consigue un conjunto de informaciones empíricas, puestas en el contexto de un ámbito más amplio que lo nacional, le permiten sostener sus hipótesis y promover conceptos que dan una nueva perspectiva a la lectura tradicional de las relaciones internacionales intra-latinoamericanas y a éstas en el contexto hemisférico. Hay así un análisis del movimiento propio de características subsistémicas y en su relación con el centro hegemónico. He aquí donde Moniz Bandeira se encuentra con la visión de la “Escuela de Brasilía”. Siguiendo la metodología de los historiadores, tomando como base los archivos, situó a Brasil frente al conjunto de países de América Latina, concentrándose en las relaciones con Paraguay, Uruguay y, particularmente, con Argentina. Era en ese escenario en el cual podían leerse las influencias que los distintos sectores y clases sociales ejercieron y ejercían en las relaciones exteriores. Este contexto subregional estaba asimismo dimensionado por las influencias de un tercer actor clave, los Estados Unidos. De allí que su perspectiva fuera la de la relación triangular Brasil-América Latina-Estados Unidos. Esta perspectiva, es la que permite sostener hipótesis históricas de largo alcance, tal veríamos también en otros connotados trabajos de la “Escuela de Brasilia”, como los de Amado Cervo y aquellas dos obras organizadas por José Flavio Sombra Saraiva[4]. Esta visión, desde un enfoque triangular de relaciones (Brasil, Argentina, Estados Unidos) retoma Moniz Bandeira en su más reciente obra, “Brasil, Argentina e Estados Unidos: conflicto e integração na América do Sul (Da Tríplice Alianza ao MERCOSUR 1870-2003”[5], que acaba de tener su edición en español, publicada en Argentina. Previo a una presentación de carácter teórico-metodológica de la obra[6], el autor aborda dichas relaciones desde una formulación hipotética centrada en tres puntos: a) que en las últimas décadas del siglo XIX la Argentina consolidó su Estado nacional, lo que le permitió disputar la hegemonía en América del Sur, mientras Brasil, dependiente de sus exportaciones de café a Estados Unidos, quedó en la esfera de influencia norteamericana; b) que Brasil contó posteriormente con mejores condiciones sociales y políticas para desarrollar el sector de bienes de capital y expandir su economía interna, lo que le permitiría, a partir de los años de 1970 restaurar una posición de potencia regional en América del Sur; c) que a pesar de los períodos de rivalidad con Argentina, las tendencias hacia la integración entre ambos países y prevalecieron sobre aquella rivalidad; lo que permitió que ellas cristalizasen en la creación del MERCOSUR, acuerdo que permitiría la creación de una institución multinacional, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea. En un análisis sobre la obra, Carlos Eduardo Vidigal ha señalado que “A análise da lenta e gradual construção da moderna estrutura econômica brasileira, que se desenvolveu de forma paralela ao esgotamento do modelo agroexportador argentino e dos impasses sofridos pelo país visión desde os anos 1930, mantém o rigor da pesquisa e apresenta a clara continuidade dos efeitos da presença dos interesses dos Estados Unidos na América Latina, asunto já desenvolvido nos capítulos iniciais da obra, referentes às décadas finais do século XIX e às iniciais do século XX. Mas é a partir do capítulo XIII, em que Moniz Bandeira aborda os esforços desenvolvidos por Brasil e Argentina no sentido de uma mayor cooperação bilateral e regional, que se revelam as estratégias desagregadoras desenvolvidas pela diplomacia norte-americana. Os esvaziamento da Operação Pan-Americana (OPA), o lanzçamento da Aliança para o Progresso, o aopio dado às soluções ditatoriais dos anos 1960 e 1970 e a insistencia em temas como a cooperação tecnológica, o desarmamento e a não-proliferação de armas nucleares revelam a defesa dos interesses empresariais norte-americanos e a atitude deliberada de conter os projetos de desenvolvimento econômico autônomo. É nesse sentido que Moniz Bandeira sustenta sua tese da ‘rivalidade emergente’ nas relações entre Brasil e Estados Unidos, evidenciada durante o governo de Ernesto Geisel e que se estende, com surpreendente atualidade, osi dias atuais”[7]. Así, siguiendo la línea de otros autores de la “Escuela de Brasilia”, como Amado Luiz Cervo y Alcides Costa Vaz, y la de otros autores clásicos brasileños –tal Helio Jaguaribe y Samuel Pinheiro Guimarães- Moniz Bandeira considera que la creación del MERCOSUR constituye un instrumento fundamental para que el Cono Sur alcance su desarrollo regional autónomo e independiente de la hegemonía norteamericana. La obra mantenía el perfil metodológico que pone el análisis de las relaciones bilaterales contra el telón de fondo de la política exterior del Brasil y sus relaciones con el sistema internacional, en particular aggiornando ahora el escenario en las nuevas condiciones globales. Con su argumentación, Moniz Bandeira rebatía uno de los mitos que habían abundado en la literatura de autores de ambos países en el pasado, aquella de una rivalidad latente y permanente entre ambos países del Cono Sur y, desde el punto de vista metodológico, común a otros autores de esa Escuela, utiliza el entrecruzamiento de causas, procesos y fenómenos que son el resultado de transformaciones y tendencias que se desarrollan en el transcurso de largos períodos de tiempo. El contexto histórico de esos ciclos de larga duración ha dejado ya de ser interpretado y analizado desde las tradicionales historias diplomáticas. En tanto, al encuadrar sus análisis en los ejes sistémicos y subsistémicos (hemisféricos) y en relación a los ciclos hegemónicos, la política exterior y las relaciones bilaterales alcanzan una lógica comprensiva que permite considerarlas en toda su dimensión. El sistema mundial, desde el fin de la Guerra Frìa, los condicionamientos impuestos por el Consenso de Washington y los proyectos hemisféricos de Estados Unidos, como ALCA, constituyen el nuevo escenario de hegemonía y establecen los límites al accionar externo de Brasil y sus estrategias de política internacional, en la medida que la potencia hemisférica ha conseguido, desde inicios de los años 1990, establecer nuevas alianzas con algunos países sudamericanos. En general la obra es un trabajo más extenso y profundo, cuyas primeras líneas de investigación pueden rastrearse en el capítulo “O Brasil e o Continente”[8], presente en la obra organizada por Amado Luiz Cervo. En esa obra, publicada un año antes de aquella clásica Estado nacional e Política Internacional na América Latina. O continente nas relaçôes Argentina-Brasil (1930-1992), aparecían los dos ejes sobre los cuales Moniz Bandeira sustentaba el análisis sobre la política exterior brasileña: las relaciones con Estados Unidos (desde la subordinación hegemónica a la rivalidad) y la región sudamericana como contexto de las relaciones Brasil-Argentina, que van desde las disputas, el aislamiento, la rivalidad y finalmente al entendimiento bilateral. [1] Brasilia, Editora Universidade de Brasilia / Sâo Paulo, Editora Ensaio. [2] Sobre el tema dice Amado Luiz Cervo, “na realidade, a história diplomática tradicional apresentava falhas elementares: descrevia fatos isolados, investigava poucos problemas, sobretodo da esfera jurídico-política, desfilavan os argumentos das respectivas chancelarias, regia-se por uma visão de dentro das naçôes senão mesmo dos nacionalismos, carecia de explicação” (Cervo,1994ª:12-13). [3] Río de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1973. [4]Saraiva, José Flávio Sombra (1997), [org.], Relações Internacionais Contemporâneas. Da construção do mundo liberal à globalização. De 1815 a nossos dias, Brasilia, Paralelo 15. y J.F. S. Saraiva (2001), [org.], Relações Internacionais. Dois Séculos de História, Brasília, FUNAG/Instituto Brasileiro de Relações Internacionais; Dois Volumenes. [5] Rio de Janeiro,, Revan Editora, 2003; 680 págsn., IBSN 85-7106-272-2- [6] Esta es una característica de los autores de la “Escuela de Brasília, así como de algunos autores de la Asociación Argentina de Historia de las Relaciones Internacionales. [7] VIDIGAL, Carlos Eduardo (2003), “MONIZ BANDEIRA, Luis Alberto.Brasil, Argentina e Estados Unidos: conflicto e integração na América do Sul (Da Tríplice Alianza ao MERCOSUR 1870-2003”, en Revista Brasileira de Relações Internacionais, Brasilia, Ano 46, Nº 1, 2003; pp. 231-233 (Resenha). [8] MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto (1994), “O Brasil e o Continente”, en Amado Luiz CERVO (Organizador), O Desafio Internacional, Brasília, Editora da Universidade de Brasilia; pp. 147-207. LA ONDA® DIGITAL |
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